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El único momento de la historia en que existió la equidad de género fue hace 12 mil años

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/20/2015

Mujeres y hombres gozaron de la igualdad sólo en la prehistoria, en sociedades de recolectores y cazadores

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En los últimos años, la equidad de género se ha vuelto uno de los problemas más urgentes en la agenda del activismo y los movimientos intelectuales y sociales que buscan hacer de este mundo uno mejor y más justo. Si bien la reivindicación feminista ha recorrido la historia con altibajos y cambios de intensidad desde épocas remotas, sólo hacia finales del siglo XIX e inicios del XX se consolidaron corrientes de pensamiento y praxis orientadas a denunciar y transformar los lineamientos de una sociedad en que la mujer tiene un lugar secundario y pasivo con respecto al hombre, a pesar de que nada justifica objetivamente dicho trato prejuicioso para la condición femenina.

Sin embargo, vista históricamente, es posible que esta situación sea una de las más antiguas en la evolución cultural del ser humano, tanto que su origen parece remontarse al momento en que las sociedades primitivas dejaron de cazar y recolectar para obtener alimentos y, a cambio, comenzaron a sembrar, cosechar y acumular recursos.

Esa es la sugerencia de una investigación dirigida por Mark Dyble, antropólogo del University College de Londres, que recientemente publicó dichos resultados en la revista Science. De acuerdo con Dyble, la desigualdad de género está relacionada estrechamente con la agricultura y especialmente con la acumulación.

Para arribar a estas conclusiones, Dyble y su equipo recolectaron información genealógica de dos tribus de sociedades recolectoras, una residente en el Congo y otra en Filipinas, en particular sobre sus relaciones de parentesco, el tránsito entre distintos grupos y los patrones de asentamiento, además de que realizaron entrevistas directas con miembros de la tribu. Ambos casos tenían características parecidas: el número de personas que integraban un grupo era aproximadamente 20, mudaban de sitio de asentamiento cada 10 días y su alimento consistía en animales cazados, pesca, fruta y verdura recolectadas y miel.

Los antropólogos vaciaron dicha información a un modelo matemático programado para simular la forma en que un grupo poblaría un espacio disponible. En las sociedades en donde un solo sexo domina, dicha población genera relaciones estrechas de parentesco en las que el sexo dominante tiene parejas en la periferia. Sin embargo, en sociedades en que hombres y mujeres tienen la misma capacidad de decisión sobre asuntos colectivos, las relaciones de parentesco son menos cercanas, al grado de que no es posible que en un mismo grupo vivan juntos cuatro o cinco hermanos.

De acuerdo con Dyble y su equipo, esto se explica porque para los primeros grupos sociales, la equidad de género era una ventaja evolutiva, una estrategia de supervivencia, pues con relaciones más libres, la cooperación con otras sociedades se maximiza sin que para ello se necesite un vínculo de parentesco. En la tribu filipina observada, por ejemplo, mujeres y hombres aportan un número similar de calorías en las provisiones colectivas, y los hombres en especial participan activamente en el cuidado de los niños.

La agricultura, sin embargo, acabó con este modelo por causa de la acumulación de recursos. Cuando los hombres comenzaron a poder tener muchas parejas y más hijos que mujeres, el balance entre ambos géneros se rompió, pues la acumulación impulsada por los hombres consolidó su dominación a través también de la práctica de formar alianzas con la parentela masculina.

El estudio puede suscitar muchas reflexiones, pero sin duda muestra de manera patente lo antigua que es la desigualdad entre hombres y mujeres, lo arraigada que se encuentra en nuestra historia y cómo, por eso, parece tan difícil abatirla o transformarla.

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Carl Sagan sobre la reencarnación y la necesidad científica de estudiar este fenómeno

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/20/2015

El popular astrónomo creía que los casos que se habían investigado merecían que la reencarnación fuera científicamente explorada

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En 1960 el doctor Ian Stevenson, director del Departamento de Psicología de Virginia, documentó más de 2 mil 500 casos de personas que decían haber reencarnado. Aunque su trabajo no logró ser completamente reconocido por la ciencia establecida --ya que es anatema dentro de la academia considerar seriamente estos temas--, sí consiguió generar el interés de algunas personas reconocidas con una mentalidad más abierta. Tal es el caso de Carl Sagan, quien en su libro The Demon Hunted World escribe: "Hay tres afirmaciones de la parapsicología que, en mi opinión, merecen ser estudiadas seriamente", siendo una de ellas el caso de "niños pequeños que en ocasiones reportan detalles de sus vidas previas, que al ser revisados prueban ser precisos y los cuales no podrían haberse conocido por otro medio que la reencarnación". Sagan aclara que no cree en la reencarnación, pero explica que es necesario estudiar estos fenómenos, luego de conocer el trabajo de Ian Stevenson, como bien apunta Jim Tucker, el heredero de Stevenson en la Universidad de Virginia y continuador de su investigación. 

Tanto Tucker como Stevenson consideraron otras alternativas a la reencarnación, que necesariamente supone la existencia de un alma inmaterial, algo que destruye el paradigma científico dominante basado en el materialismo. En un artículo publicado por la Universidad de Virginia, Tucker señala que los más de 2 mil 500 casos sugieren que:

existe evidencia de que memorias, emociones, e incluso traumas físicos pueden, bajo ciertas circunstancias, pasar de una vida a otra. Los procesos involucrados en dicha transferencia de conciencia son desconocidos, y esperan futura dilucidación. Puede existir algo que sobreviva la muerte del cerebro y la muerte del cuerpo que de alguna forma está conectado al nuevo niño. A lo largo del tiempo me he convencido de que existe más en el mundo que el solo universo físico. Existe la mente, que es su propia entidad.

En Occidente se han planteado diferentes explicaciones a estos casos, además de la memoria selectiva. Una ellas está vinculada a la resonancia mórfica de Rupert Sheldrake, una teoría que señala que la información existe en la naturaleza como un campo, independientemente de las células animales, que en realidad sintonizan estos campos de memoria inherente en el espacio. Tal vez una persona podría resonar con cierta información e identificarse con la información. Otra interpretación similar tiene que ver con la idea de Carl Jung del inconsciente colectivo.

La teoría de la reencarnación, tan arraigada en Oriente, no es para nada ajena al pensamiento occidental. Debemos recordar que muchos filósofos griegos, incluyendo a Platón, Sócrates y Pitágoras, creían en la metempsicosis, o la transmigración de las almas. Platón cuenta esto con el mito de Er, explicando que la gran mayoría de las personas beben de Lete, el río del Olvido, y reencarnan olvidando completamente la historia de su alma, pero algunos casos excepcionales (como el de Er) beben del río Mnemósine y recuerdan sus vidas pasadas, estando más cerca de su propia alma.