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3 libros de Simone de Beauvoir digitalizados y listos para descargar (Biblioteca Pijama Surf)

Arte

Por: pijamasurf - 03/08/2013

Compartimos 3 de los libros más emblemáticos de Simone de Beauvoir: El segundo sexo (ensayo), Los Mandarines (novela) y Memorias de una joven formal (autobiografía).

Simone de Beauvoir es una de las intelectuales francesas más importantes del siglo pasado, un ícono de la reivindicación femenina y de los movimientos que luchan tanto por la equidad de género como, en general, por erradicar las prácticas sociales que reducen a la mujer a un segundo plano.

También uno de los nombres más destacados de una generación de por sí notable, Beauvoir vivió el cruce de corrientes de pensamiento particularmente estimulantes como el existencialismo y el marxismo, con las cuales dialogó para formar su propia manera de entender y, lo más importante, cuestionar el mundo.

A continuación compartimos tres libros digitalizados de Simone de Beauvoir, acaso los tres más emblemáticos: su legendario El segundo sexo, la novela Los mandarines (con la cual se hizo acreedora al prestigioso premio Goncourt, uno de los más importantes de las letras francesas) y las entrañables Memorias de una joven formal, relato autobiográfico con el que, de alguna manera, queda completada un pequeña y rápida muestra tanto de su obra como de la diversidad de géneros que abordó.

*Para descargar los PDF da clic sobre el enlace.

El segundo sexo

 

Los mandarines

Memorias de una joven formal

Carteles soviéticos contra el alcoholismo: la preocupación del Estado por los vicios del individuo

Arte

Por: pijamasurf - 03/08/2013

Una de las maneras más elementales, pero también más certeras, para definir una adicción, asegura que esta adquiere tal estatus en la vida de una persona cuando obstruye su cotidianidad y le impide realizar tareas de las que de otra manera sería responsable. Recoger a sus hijos de la escuela, asearse, tender la cama, visitar a un pariente, etc. Como expresión de nuestra pulsión autodestructiva, la conducta adictiva tiende a eso: a minar paulatina pero inexorablemente la existencia.

De ahí que, como una suerte de cláusula del contrato social, esa entidad colectiva que llamamos Gobierno en algún momento de la historia, por razones de salud pública, de bienestar común, haya entendido que no hay ningún beneficio en que una buena parte de la población caiga en las adicciones, pues por lo regular, fácticamente, esto impacta negativamente en el desarrollo de una sociedad. Como lo demuestran varios ejemplos históricos, cuando una civilización alcanza su punto más bajo en la decadente satisfacción de los apetitos, su fin está pronto.

La galería que compartimos en esta ocasión se compone de carteles que buscaban desalentar el alcoholismo en la Rusia soviética, una campaña que algo tiene de paradójica o aun de inútil en un país conocido por su elevado consumo de alcohol per cápita.

Asimismo, los afiches destacan por motivos gráficos e ideológicos, por su singular estética ―que algo tiene de decimonónica y de moralina, de cruelmente ingeniosa en algunos casos e incluso un tanto vanguardista en otros― y por su manejo del discurso, recurriendo a confrontaciones directas, a comparaciones entre la vida turbulenta y atribulada del alcohólico y esa otra más sosegada y quieta del sobrio, la de aquel que vive como un cerdo y este otro que disfruta de la paz familiar.

Propaganda, a fin de cuentas, pero quién sabe, quizá más de un ruso, al mirarse en el espejo de los colores y las formas, de los arquetipos transformados en publicidad, decidió cambiar de vida ―y abrazar la más emocionante de los excesos sensuales.

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