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5 hábitos para aprovechar (y amar) tus mañanas

Por: pijamasurf - 01/04/2016

No importa si crees que eres una persona nocturna: activarte por la mañana no tiene por qué ser un suplicio, siguiendo algunos sencillos consejos

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Si eres un vampiro, probablemente no te interese lo que diremos a continuación: los seres humanos están programados para dormir de noche y despertar de día. ¿Por qué? La respuesta corta es que nuestro cerebro secreta melatonina, una hormona que nos provoca sueño a medida que la luz del día se apaga. El problema fueron, como siempre, los inventos modernos: la luz eléctrica y las pantallas inhiben la producción de melatonina y nos hacen estar despiertos más tiempo, con el resultado de sentirnos más cansados en la mañana.

Pero debemos estar de acuerdo en que nuestros gadgets están bajo nuestro control: los siguientes hábitos son sugerencias para que la vida moderna no afecte tu descanso y tus horas de sueño, así como para aprovechar más tu mañana.

 

1) Apaga la luz entre 10 minutos y 1/2 hora antes de acostarte

Los bebés de pocos meses se quedan dormidos cuando baja la intensidad de la luz. Como adultos, podemos apagar la luz y los dispositivos electrónicos un rato antes de acostarnos para que nuestro cerebro se disponga a dormir. Es un buen momento para hacer algún tipo de meditación, como ejercicios de respiración que no impliquen activación física (i.e. yoga), de manera que tu cuerpo se relaje y se entregue al trance onírico.

 

2) Instala cortinas gruesas

La razón por la que uno duerme tan bien en los hoteles no es solamente porque nos relajamos al estar de vacaciones, sino porque muchos tienen instaladas cortinas que oscurecen completamente la habitación. Al impedir la entrada de luz, nuestro cerebro primitivo siente como si estuviera de vuelta en una caverna; una alternativa a las cortinas es comprarte un antifaz para dormir (o robar uno de las aerolíneas).

 

3) No utilices gadgets en la cama

Todos hemos estado ahí: una última hojeada a Instagram, Facebook o Twitter se puede convertir en horas extras despiertos y en una mañana zombi. Lo más recomendable es dejar el celular y la computadora fuera de la habitación, pero si eres de personalidad aprehensiva, al menos procura no utilizarlos cuando sea hora de ir a acostarse. Todos sabemos que esa "última hojeada" puede volverse una sesión de navegación indefinida.

 

4) Activa tu cuerpo en las mañanas

Al levantarte, procura que tu cuerpo se mueva lo más pronto posible: toma una ducha, sal a dar una vuelta corriendo o en bicicleta, haz yoga o el ejercicio aeróbico de tu preferencia; esto con el fin de secretar endorfinas (las cuales también se producen en sesiones matutinas de sexo) que se quedarán contigo durante todo el día, no solamente por la mañana.

 

5) Levántate con la actitud con la que te acuestas

Aunque sea difícil de explicar, la mente es una herramienta programable, capaz de aprender y cambiar de hábitos. La actitud emocional con la que te vayas a dormir será la misma que tengas cuando te levantes al día siguiente. Si te gusta discutir con tu pareja antes de acostarte o sólo te quedas dormido viendo películas de terror, lo más probable es que te levantes en un estado emocional hostil y disgustado; piensa --o mejor dicho, imagina-- exactamente con qué actitud te gustaría levantarte por la mañana y procura cultivar dicha emoción antes de dormir. Por ejemplo, en vez de preocuparte por todo el trabajo que tienes que hacer mañana piensa en lo que quieres desayunar o alguna parte de tu día que disfrutes hacer.

 

Bonus tip: conoce la mejor hora para tomar café

Dependiendo de la hora en que te levantes y siguiendo tu propio ciclo circádico puedes calcular en qué momento del día una taza de café es más efectiva para despertarte. Aquí te contamos cómo.

La arquitectura gótica: experiencia estética de lo sagrado

Por: pijamasurf - 01/04/2016

La arquitectura gótica es la materialización de protocolos que apuntan a la evolución cristalina del hombre mediante su comunión con la divinidad

St Mary's Cathedral, Sydney, New South Wales, Australia.

En la arquitectura gótica se encuentran fusionados varios factores contundentes para la transformación del mundo, entre ellos la construcción de los siglos de arte cristiano que vendrían. Las técnicas y saberes implementados para construir estos espacios sacros fueron redescubiertos después de haberse perdido junto con Roma, sumándose a ello la profundidad filosófica, mística y transformadora de la calidad artística que reviste la estructura formal, trastoca el edificio sacro terrenal y lo convierte en majestuosidad caída de los cielos en el mundo de la carne, cielos que no son otra cosa más que una sublime experiencia estética. 

Después de la abrupta transformación que sufrió el mundo occidental cuando los resquicios del imperio romano cedieron bajo el hastío y los embates enemigos, las construcciones que se erigieron sobre esa historia fueron visiones ecuménicas que remiten al arte egipcio y griego en muchos aspectos; en el siglo XII se comenzaba a gestar el arte gótico entronizándose, como apunta el historiador Kenneth Clark, la madre --Ecclesia, la madre tempestuosa que domina y observa, definiéndose hasta entonces y actualizándose constantemente los valores que rigieron el mundo occidental hasta el siglo XV.

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La mística bidimensional de la pintura y las particularidades de cada uno de los oficios invertidos en las construcciones eclesiásticas no sólo decoraban el interior, fueron pensadas y dispuestas para dar sentido al mundo y ordenarlo en ese cruce a donde apuntan todas las brújulas. Los iconos son observadores fríos que contemplan a los mortales sin que éstos accedan al drama –más que como, en la mayoría de los casos, protagonistas inconscientes. Hasta el final del período se implementaría la perspectiva en la pintura (técnica que incluye al observador al permitirle ver una profundidad espacial), y no porque se hubiera desconocido hasta entonces, más bien porque no la habían considerado necesaria en el sentido profundo de la representación. Los personajes que participan en la acción al principio fueron idénticos, no se diferenciaban fisonómicamente; conforme la hazaña narrativa evolucionó lo hizo también la humanidad como pocas veces en la historia, ya que los conocimientos redescubiertos sobre un mundo perdido proyectaron el pensamiento y el espíritu humano hasta los fundamento críticos, libres, creativos y transformadores del Renacimiento.

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Imaginémonos transgrediendo el límite que nos separa entre el mundo terrenal y la manifestación en la tierra del espacio sagrado, un axis mundi desde el que se extienden las ciudades y en el que convergen los viajeros. Un centro que conecta con el plano celestial y nos sumerge en el frío petrificado de oro y mármol, madera fina e iridiscente; todos los materiales son modelados por la luz que, controlada por los vitrales y accesos, promueve el misterio de esos cantos divinos resonando en las bóvedas abismales; también estaba esa misteriosa palabra que habla ejemplificando los símbolos que dominaban contundentemente aquel tiempo y que siguen prevaleciendo en el inconsciente colectivo hasta nuestros días.

El éxtasis divino en que se sumergían las cofradías y organizaciones varias de artesanos, que vertiendo sudores y sacrificando vidas crearon el mundo cristiano, es el mismo que dio forma al mundo griego, pilares del pensamiento, épocas de dioses y misterios que amplifican la dimensión humana, que siempre debería apuntar hacia la grandeza creativa y transformadora.