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Historia del tatuaje alrededor del mundo: la comunión entre tinta y piel

Por: pijamasurf - 12/24/2015

Un breve recorrido por los orígenes y evolución del arte del tatuaje alrededor del mundo

 

¿Alguna vez te has preguntado por qué tatuarse resulta algo tan apasionante y tan popular? Tal vez sea porque en este acto convergen inercias ancestrales que nos han acompañado desde tiempos inmemorables: la ornamentación corporal como vehículo de expresión e identidad y el acto ritual –canalizado aquí por medio de símbolos de los que decidimos acompañarnos por el resto de nuestros días. Sí, tatuarte es un acto ritual identitario, que más allá de la simple ornamentación o moda suele tener implicaciones importantes. 

Pero si bien la esencia de esta práctica ha trascendido el tiempo, a lo largo de su ya extensa historia ha ido variando de acuerdo al contexto social y cultural: por momentos la carga ritual ha dominado ampliamente, mientras que en otros se ha tratado sobre todo de un desplante de autoafirmación; también, por cierto, durante esta trayectoria han florecido otras facetas de dicho acto, por ejemplo, el tatuaje como un pase de entrada a un grupo determinado, es decir como agente de pertenencia colectiva, entre otros.

A continuación repasaremos brevemente la fascinante historia del tatuaje, una de las manifestaciones más vivas en cuanto a identidad contemporánea se refiere y que, a la vez, presume un rico pasado. Por cierto, el hecho de que tantas culturas alrededor del mundo y a lo largo de la historia la hayan practicado nos sugiere que el tatuaje está asociado con un aspecto casi esencial del ser humano, uno que trasciende entornos sociales, culturales, geográficos, etcétera.

 

Los primeros tatuajes Ancient-Tattoos-of-the-Pazyryk-Nomads

Hasta hace no mucho los primero tatuajes registrados databan del año 2,400 antes de nuestra era y correspondían a aquellos impresos en momias que fueron halladas en los Montes Altai, en Rusia, seguidos por los de mujeres egipcias, también momificadas, que vivieron unos 400 años después. Sin embargo, en 1991, con el descubrimiento en la frontera entre Italia y Austria del “hombre de hielo”, cuyo cuerpo denotaba patrones tatuados, el origen de esta práctica se remontó hasta el año 5,200 a. C, o sea, los primeros tatuajes se plasmaron hace casi 7 mil años.

A partir de entonces el tatuaje emergió en diversas culturas alrededor del mundo, cada una de las cuales le imprimiría sus particularidades, acuñando exquisitas técnicas e intrigantes significados:

Japón

Aquí la tradición del tatuaje comienza al menos desde el año 297 de la era cristiana. Con el tiempo la práctica se sofisticaría y, si bien se distinguía principalmente como un ejercicio de estética y decoración corporal, también encontró su lugar entre rituales y simbolismo profundo, por ejemplo, como código de pertenencia entre los yakuza. Un rasgo distintivo del tatuaje en este país es la creación de piezas o “trajes” de cuerpo completo.

Polinesia

Entre los grupos que se desarrollaron en el Pacífico el tatuaje ocupó un rol muy especial, y entre éstos sin duda destacan los polinesios, famosos desde hace siglos por la complejidad y refinamiento de sus tatuajes, en particular en lo que se refiere a su sofisticación geométrica. Aquí se tiene la creencia de que el mana de una persona, es decir su fuerza vital, se canaliza mediante sus tatuajes.

Nueva Zelanda

Screen Shot 2015-12-24 at 4.22.16 PMQuizá los tatuajes tribales más famosos del mundo son los que se inscriben en la piel los maoríes de Nueva Zelanda. Esto se debe en parte a su costumbre de cubrirse todo el rostro con motivos geométricos, los cuales comunican su estatus social, su afiliación tribal y su linaje.

Vikingos

Este grupo gustaba de tatuarse símbolos religiosos similares a las inscripciones de sus famosas runas, o al menos eso quedó registrado en crónicas que datan de hace poco menos de mil años.

Inglaterra

Originalmente los ingleses concebían esta práctica como algo primitivo, bestial, tomando por ejemplo a los extraños polinesios que traían de regreso de sus expediciones y exhibían como animales. Sin embargo, tras los viajes del capitán Cook, tatuarse se popularizaría entre los integrantes de la marina inglesa y de ahí terminaría propagándose entre múltiples grupos sociales hasta llegar a los años 70, con el punk, un epítome del look tatuado.

Francia

La historia del tatuaje en Francia es muy similar a la de los ingleses, ya que la práctica se inauguró por medio de los marineros que regresaban de las islas del Pacífico portando inscripciones de tinta en el cuerpo. Y si bien en un principio generó polémica e incluso abierto rechazo, eventualmente terminaría popularizándose.

 

Actualidad

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Aunque tatuarse mantiene una esencia asociada a la expresión identitaria y el ritual (a pesar de incontables circunstancias que diferencian nuestros tiempos de otros), hoy la masiva popularidad de esta práctica la ha convertido en una tendencia mundial, una moda. Y en este sentido, tal vez la máxima añoranza del tatuaje tiene que ver con su acepción identitaria, es decir con diferenciarte de los otros millones de personas que ya han inscrito imágenes en su piel. Y para lograrlo parece que la única ruta es encontrar una forma de personalizar el motivo que habrás de tatuarte, asegurándote de que no haya otro igual. Pero, ¿cómo conseguirlo? La respuesta está en consumar una fusión irrepetible e inédita de los elementos que conforman tu personalidad. Y precisamente esta es la oportunidad que Fuze Tea nos brinda con esta herramienta, la cual puedes disfrutar aquí.

¿Quién no quisiera estudiar aquí? Conoce las escuelas más hermosas del mundo (FOTOS)

Por: pijamasurf - 12/24/2015

A veces la escuela puede ser uno de los mejores sitios de nuestra memoria

En varios sentidos, las escuelas no siempre son los mejores lugares. Socialmente constituyen uno de los puntos nodales de la enseñanza de la disciplina, el trabajo, el deber y, en general, todas esas prácticas y principios ideológicos que son útiles al sistema de producción dominante. Arquitectónicamente también pueden ser lugares grises, poco agraciados, burocráticos incluso.

Pero no menos cierto es que también tienen su cariz positivo pues, por ejemplo, ahí es donde hacemos nuestros primeros amigos, algunos de los cuales se mantienen para el resto de la vida; asimismo, es en la escuela donde pasamos buena parte de nuestra niñez, que a veces es una de las etapas más felices de la existencia; finalmente, también puede ser que hayamos tenido la suerte de estudiar en un espacio agradable, tal vez un edificio antiguo, tal vez uno diseñado por un arquitecto talentoso o uno que todavía está situado en medio de un paraje de ensueño. Entonces quizá la escuela no tenga un lugar tan pesaroso en la memoria.

Las imágenes que ahora compartimos forman parte de este último grupo. Estos son lugares que funcionan como escuelas y que a la par tienen un valor estético añadido. En algunos casos se trata de viejos edificios con una gran historia a cuestas; en otros parecen inspirados en esa tradición de la antigua Grecia en donde, según se cuenta, los discípulos de ciertos maestros tomaban clases entre jardines y paseos de entre los cuales tomaron a veces sus nombres; y algunas otras circunstancias que hacen de estos espacios centros admirables de la enseñanza y el conocimiento.