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Erowid: la wikienciclopedia sobre el uso de todo tipo de drogas

Por: pijamasurf - 11/20/2015

Para contrarrestar la mojigatería y promover la educación de los usuarios, Erowid cumple 20 años en línea

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Erowid es uno de los portales dedicados sobre uso y abuso de sustancias psicoactivas con más visitantes de Internet (17 millones de visitas únicamente el año pasado). Comenzó como un proyecto personal de dos estudiantes de humanidades a principios de los 90, y desde 1995 se ha mantenido como uno de los referentes informativos más solicitados por los curiosos, personal de sala de emergencias e investigadores a favor y en contra de la lucha contra las drogas.

Actualmente, Erowid (cuyo nombre supuestamente fue compuesto a partir de raíces indoeuropeas que significan "sabiduría de la tierra") cuenta con fichas detalladas de dosificación y características de más de 350 sustancias psicoactivas, que abarcan toda la gama que va de la cafeína a los opiáceos. Su reputación la coloca como un sitio intermedio entre los foros de droga más o menos moderados y las revistas científicas especializadas, pues cuentan con un pequeño pero diligente equipo que recaba experiencias de primera mano enviadas por los usuarios de todo tipo de sustancias. La idea es que si alguien está buscando drogas ilegales (las cuales, por cierto, no se comercializan en el sitio) pueda contar con información acerca de cómo se llaman en la jerga del mercado negro, cuáles son sus efectos positivos y negativos, así como comentarios subjetivos de quienes escriben las crónicas.

Desde su fundación, la idea ha sido que el sitio sirva como una referencia informativa/educativa respecto al uso de sustancias psicoactivas, más que un órgano de discriminación moral: en el sitio se pueden leer descripciones angelicales y paradisíacas del LSD o el MDMA y descripciones terroríficas y angustiantes de las mismas sustancias. Más que por la colorida experiencia personal, lo que diferencia a Erowid de otros foros es que se concentra en los hechos y en la naturaleza de las sustancias desde un punto de vista químico, con énfasis en la experiencia del usuario.

¿Qué ha cambiado desde los días en que Erowid se lanzó a las aguas del Internet en la cultura de las drogas? En el ámbito legal, aparentemente muy poco, aunque ha sido el trabajo de gente como los editores de Erowid el que ha permitido que al menos algunos países hayan comenzado a aplicar políticas de regularización del estatuto de ciertas drogas, así como de la apertura a la discusión de los efectos concretos (es decir, fisiológicos) de tales sustancias, en lugar del tradicional acercamiento a ellas con precaución y recriminaciones morales. Un buen instrumento también para compensar la propaganda fanática en contra de toda sustancia de carácter ilegal, o como dicen sus editores, "un acto de resistencia civil".

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En los 90 tales foros existían en forma de listas de correo o grupos de Usenet dedicados a psicodélicos, mientras que la información que proviene de gobiernos o fuentes oficiales se dedicaba a satanizar el uso de drogas sin detenerse a considerar la psicología del usuario y los efectos --benéficos o dañinos, pero de manera objetiva-- de tales sustancias.

Según la Encuesta Nacional de Uso de Drogas y Salud de Estados Unidos 2014, casi la mitad de los estadounidenses mayores de 12 años ha probado algún tipo de droga ilícita, desde marihuana y calmantes de prescripción hasta cocaína o peyote. A medida que la política de prohibición se mantiene absorbiendo presupuesto federal a favor de la militarización y los laboratorios ilegales manufacturan drogas sin procedimientos sanitarios adecuados para inundar el mercado negro de sustancias potencialmente peligrosas o mortales (mas no ilegales), los usuarios y los curiosos tienen la responsabilidad de cuidarse e informarse a sí mismos respecto de estos temas, al igual que la de contribuir a la educación y cuidado de los demás. En ámbitos como el uso de drogas, el Internet --y especialmente Erowid-- van mucho más lejos que las tibias y mojigatas campañas de prevención: devuelven el sentido de agencia y responsabilidad al público.

¿No puedes dejar de ver una serie de televisión? La neurociencia tiene inquietantes explicaciones al respecto

Por: pijamasurf - 11/20/2015

Los ahora populares maratones de series de televisión responden a algunas de las necesidades básicas de nuestro cerebro, según se ha observado desde la neurociencia contemporánea

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En los últimos años, las series de televisión se han posicionado como una de las formas predilectas de entretenimiento. Antes los programas se veían, pero haber añadido la noción de “serie”, de contenido hilado, de historia que se desarrolla y que tiene coherencia interna más allá de la mera incidencia, ha cambiado algunas de las prácticas asociadas a ver televisión. Que ahora, por ejemplo, Netflix ofrezca todos los capítulos de una serie desde su lanzamiento es algo que hace 20 años hubiera sido impensable, impracticable (por las condiciones de la emisión) pero quizá incluso inadmisible. Con todo, para nosotros no es del todo extraño pasar un día entero entregado al gusto sedentario y maratónico de mirar todos los capítulos de una serie en una sola sentada.

¿Qué hay detrás de esto? ¿Es sólo gusto por la historia? ¿Las series poseen características narrativas especiales que nos cautivan y nos enganchan? En la neurociencia contemporánea se han realizado estudios para analizar el funcionamiento de nuestro cerebro durante el momento en que miramos alguno de dichos programas, en búsqueda de los mecanismos que nos hacen seguir un episodio tras con otro con evidente sed de más.

Paul Zak, por ejemplo, neuroeconomista de la Claremont Graduate University, tomó el concepto de “empatía” para preguntarse por su función dentro de aquel fenómeno. En su estudio, expuso a algunos voluntarios al video de un joven diagnosticado con cáncer terminal que a pesar de esto se mostraba feliz en la grabación; en contraste, el padre del muchacho lucía abatido, por más que se esforzaba por compartir la alegría del hijo.

Después de ver el video, Zak y su equipo registraron las reacciones emocionales de los participantes. En general, éstas se dividieron en dos: angustia y empatía. Además, por una prueba de sangre tomada también en ese momento, se observaron en los voluntarios niveles elevados de dos hormonas asociadas a dichas emociones, cortisol y oxitocina. Por último, para terminar su participación se ofreció a cada persona la posibilidad de dar dinero a un integrante del laboratorio de Zak (un completo extraño, para fines prácticos) y también a una institución de caridad a favor de niños enfermos. Según el investigador, por la cantidad de cortisol u oxitocina en la sangre fue posible predecir la cantidad de dinero cedida en ambos casos.

En este primer punto queda de manifiesto que el ser humano puede ser empático también con la historia de otro: no hace falta tener al otro enfrente, conocerlo, que se nos presenten pruebas de su existencia ni de la veracidad de su historia. Para nuestro cerebro basta con conocer la historia, entenderla y codificarla emocionalmente para, como resultado de este proceso, sentirla cercana, propia.

En otro experimento el psicólogo Uri Hasson, de la Universidad de Princeton, hizo que un grupo de voluntarios viera cuatro distintos productos audiovisuales: un episodio de la serie Curb Your Enthusiasm (Larry David, 1999-), el clásico del spaghetti western Il buono, il brutto e il cattivo (Sergio Leone, 1966), el episodio de Alfred Hitchcock Presents “Bang! You're Dead” (1961) y, finalmente, una grabación de 10 minutos sin editar de un concierto que tuvo lugar en el Washington Square Park de Nueva York. El objetivo de Hasson era observar la respuesta a la exposición a estos contenidos a nivel cerebral, para determinar a su vez la correlación intersubjetiva con lo mirado.

De acuerdo con sus observaciones, el contenido menos estimulante fue la grabación del concierto, que apenas activó el córtex cerebral de los participantes. Un poco más interesante para la audiciencia fue el episodio de Curb Your Enthusiasm, y después Il buono, il brutto e il cattivo. Sin embargo, el córtex lució notablemente activo con la historia de suspenso avalada por Hitchcock, que además logró establecer conexiones con otras zonas del cerebro relacionadas con el procesamiento de la percepción de la realidad.

¿Cuál es la diferencia entre contenidos que explica la disparidad de reacciones? Según Hasson, la impresión de “control” hace que nuestro cerebro intensifique su enfoque sobre eso que se desarrolla con una aparente lógica consumada. Hitchcock era experto en ello. Utilizó los recursos narrativos y técnicos del cine para armar una maquinaria perfecta en cada una de sus películas, que llevaba al espectador justo por el camino que el director había previsto.

En parte esa podría ser también la clave del éxito de series como LOST, Game of Thrones o Breaking Bad, en donde la historia se va desplegando poco a poco pero con una dinámica que se ajusta a la necesidad paranoica de nuestro cerebro de darle sentido a todo lo que percibe, tanto individualmente como en la suma de los elementos.

Sin embargo, la pregunta de por qué podemos pasar varias horas frente a una pantalla siguiendo el desarrollo de una serie no queda del todo respondida. Es posible que, después de todo, contar y escuchar historias sean prácticas inscritas atávicamente en nuestra genética cultural, un recurso ancestral que contribuyó a nuestra supervivencia, que nos mantiene unidos y cerca de los que son como nosotros.

 

También en Pijama Surf: La neurobiología de las narrativas (o cómo contar historias es crear realidades)