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La organización de los arcanos del Tarot da cuenta de la evolución del alma desde su etapa de oscuridad hasta llegar a la iluminación

Grabado chamánico de la Edad de Piedra (Imagen: http://carlosfilibertocuellar.blogspot.mx/2013_06_01_archive.html)

Grabado chamánico de la Edad de Piedra (Imagen: http://carlosfilibertocuellar.blogspot.mx/2013_06_01_archive.html)

El aspecto negativo de la estructura matriarcal consiste en que al estar atado a la naturaleza, la sangre y el suelo, el hombre se ve imposibilitado de desarrollar su razón.

Erich Fromm, Psicoanálisis de la sociedad contemporánea

 

Este niño fue muy adoctrinado, probablemente tuvo una formación religiosa rígida que acabó con su espontaneidad. Tal vez sus padres estuvieron ligados a algún movimiento político, ideológico, cultural o religioso, cuyos principios le fueron inculcados, y éste/a los incorporó hasta transformarse en un pequeño robot.

Veet Pramad, El tarot terapéutico

 

1. El Homo habilis u hombre paleolítico y la lucha de la ciencia dominante por minimizar sus conocimientos y sabiduría

Según informaciones no tan oficiales, es decir, provenientes de fuentes muy lejanas a las opiniones academicistas dominantes y ocasionalmente miopes (El retorno de los brujos, la rebelión de los brujos, Louis Pauwels y J. Berger, 1976; y Relatos de Belcebú a su nieto, Tomos I y II, G. Gurdjieff, 1989), el ser humano es muchísimo más antiguo de lo que las cronologías evolutivas nos enseñaron desde siempre en la escuela. Se habla de que hubo un tiempo en que existieron y comulgaron, no siempre en armonía, desde luego, diversos tipos de hombres que hoy nos resultarían fantásticos y quienes tampoco fueron como los imaginaríamos. La arqueología y la antropología contemporáneas los bautizaron a todos ellos en conjunto, encerrándolos y encasillándolos en una sola e indiferenciada etiqueta, ante la incapacidad de reconocer sus diversidades, matices y singularidades, bajo el nombre de Homo habilis.

Se sabe de los hombres neolíticos u Homo habilis, que labraban la roca construyendo monumentos enormes con piedras gigantes a las cuales movilizaron de forma inexplicable a lo largo de grandes distancias, organizándolas de modo increíble --unas sobre otras, venciendo en muchas ocasiones las leyes de gravedad para crear pirámides, menhires y dólmenes, los cuales miramos hoy en día con sorpresa y escepticismo, utilizaron tales poderosas construcciones no sólo para doblegar el tiempo y el espacio, sino para conectarse con un orden superior y dejar un legado de las enseñanzas extraídas de él. Sus monumentos eran libros en donde narraban diferentes versiones de la historia del universo, y sobre todo, el peregrinaje del alma en su penoso y duro ascenso hacia lo divino.

Para ellos el alma humana no era algo inamovible y estático que el cielo le otorgaba a la gente nada más porque sí, como el cristianismo moderno presupone. Había que ganarse un lugar en el Santuario de lo Divino, a partir de un arduo trabajo interior, a la búsqueda de maestros espirituales, transitando por diversos e incansables ritos de iniciación a los que había que entregarse incluso hasta en avanzadas edades, recorriendo rutas sagradas en caminatas tan extensas que podrían absorber la vida entera de cualquier buscador del espíritu.

En viejas tradiciones se consideraba que los ángeles no fueron creados por generación espontánea, mediante la voluntad impredecible de un Dios caprichoso. Un ángel había llegado a tal condición espiritual a partir de una durísima búsqueda, con las consiguientes pruebas y obstáculos superados. Se iba acercando a Dios por medio de su esfuerzo de autoperfeccionamiento, purificándose paso a paso, lentamente, con una disciplina inquebrantable, siguiendo un camino muy claro, a la vez sinuoso y prolongado, el cual no pocas veces le tomaba varias reencarnaciones.

La organización sucesiva por orden numérico de los arcanos del Tarot, desde los menores hasta el último de los mayores: el mundo o el universo, según Crowley, da cuenta precisamente de la evolución del alma desde su etapa de oscuridad, cuando la percepción se encuentra nublada por las telarañas de la ilusión, pasando por su despertar gradual hasta llegar a la anhelada iluminación que van representando los últimos arcanos: El Sol, La Estrella, La Luna y El Mundo. Empero, esta visión del desarrollo espiritual en la que había que trabajar muchísimo para avanzar, y sobre todo librar numerosos y durísimos obstáculos, se encuentra bastante olvidada, incluso está casi perdida.

Por lo general se da por sentado que no hay que hacer mucho en pos de la evolución interior sino tan sólo esperar para obtener resultados espirituales fáciles, prometidos por irresponsables jerarcas y comerciantes del alma.

Los obstáculos y las pruebas tan duras del espíritu estarían representados en arcanos muy específicos: La Muerte o el Arcano Sin Nombre, El Diablo, La Papisa, El Colgado, etc., los cuales, a pesar de poseer una naturaleza profundamente contradictoria y conflictiva por la dificultad del proceso humano que representan, también conllevan una enorme recompensa una vez que el buscador o aprendiz de mago logra superarlos y aprender de ellos.

Del hombre del paleolítico también se sabe que su inteligencia era predominantemente simbólica: utilizaba metáforas y símbolos abstractos para transmitir enseñanzas espirituales y cotidianas, legadas en litografías diversas: talladas e impresas sobre sus monumentos de roca mediante jeroglíficos, runas, pictogramas y pinturas rupestres en piedras, cavernas, muros y tablillas.

Existe la hipótesis, planteada por el psicólogo y matemático ruso Piotr Ouspensky, de que un antecesor del actual Tarot se remonta a la Edad de Piedra. Presumiblemente, el ancestro de nuestro Tarot no era un conjunto de cartas o un mazo como lo conocemos ahora, sino una ruta geográfica muy específica conocida sólo por iniciados, quienes comenzaban experimentando una fuerte inconformidad con su vida actual y los cuales, al no encontrar satisfacción en ninguna de las alternativas que les brindaba el mundo conocido, añoraban un camino nuevo y por completo distinto al que les proporcionaban por ejemplo las religiones institucionalizadas, las escuelas ordinarias y la ciencia oficial, tal como se conoció en diferentes épocas.

El joven aprendiz se embarcaba en una búsqueda muy larga, recorriendo diversos sitios sagrados. Una vez que llegaba a una meta, inmediatamente sentía la necesidad de identificar y avanzar hacia un nuevo objetivo espiritual que proseguía a su última conquista. Ouspensky sostiene que así como el Tarot contemporáneo posee un orden psicológico y numérico muy claro, las viejas rutas espirituales que surcaban antiguos caminantes tenían un orden sucesivo análogo al de los arcanos del Tarot, semejante a la antigua ruta de Santiago de Compostela en España, por ejemplo, o a la del Nilo en Egipto, la cual se presupone era una representación de la Vía Láctea, con sus diversas estaciones de paso, de descanso, de preparación y lucha.

Conforme se iba avanzando en el camino se encontrarían sitios en donde meditar, rezar, descansar y reponerse o aprender magia. También existían diversos maestros o guardianes de cada lugar. Al pasar el tiempo, dichos lugares recibieron el nombre de sus custodios, los cuales luego serían asociados con cada uno de los arcanos del Tarot moderno: El Mago, La Papisa, El Emperador, El Colgado, etcétera.

El hombre del neolítico, cuando quería formarse como mago, curandero o convertirse en iniciado de una antigua tradición espiritual, debía recorrer poco a poco cada una de las estaciones de paso de la ruta sagrada. En este sentido, el Tarot actual sería una evocación lejana de lo que algún día fue una prolongada ruta espiritual que los aprendices de magos debían recorrer a pie durante años antes de considerarse maestros, dependiendo el grado de su desarrollo y el sitio sagrado al que habían logrado llegar y ser admitidos.

De hecho, la palabra “tarot” desciende de un antiguo vocablo egipcio que quiere decir “el gran camino”, cosa bastante congruente con el argumento que venimos desarrollando.

Es bien sabido que aún existen algunos vestigios de rutas similares a las que describimos. Un monje nos contó de viva voz que en el Tíbet todavía hay que recorrer cerca de ocho templos a lo largo de más de 10 años antes de convertirse en sacerdote budista, viéndose obligado a permanecer y aprender diferentes cosas en cada uno. Los maestros o guardianes de un monasterio de ningún modo le permiten al alumno abandonar el sitio y partir hacia el templo siguiente mientras no haya pasado las pruebas y exámenes espirituales exigidos.

En la sierra huichola en el occidente de México, algunos marakames o chamanes nos narraban todavía en el año 2007 la existencia de una ruta milenaria que partía desde Alaska y culminaba en las montañas de la Patagonia en Argentina, pasando muy cerca del hogar de los wixárikas y tan vieja que sus orígenes se perdían hacia la Edad de Piedra, cuando la gente cruzaba de un continente a otro a través del Estrecho de Bering.

Entonces el Tarot actual vendría siendo una lejana evocación de un antiguo mapa, de una ruta aún más vieja por la que transitaron antiguos caminantes espirituales desde el Neolítico en busca de conocimiento espiritual.

Visto como un mapa del desarrollo espiritual humano, el Tarot se convierte en una herramienta aún más fascinante de orientación personal, guía y terapia, de lo que los adivinos corrientes, quienes lo leen para predecir el futuro, pueden imaginar.

 

2. La Templanza y La Estrella del Tarot, y una antigua teoría sobre el origen de los ángeles

Imagen de: http://carlosfilibertocuellar.blogspot.mx/2013_06_01_archive.html

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Una antigua teoría, como se señaló más arriba, postulaba que los ángeles no fueron creados de un palmo por la voluntad espontánea de Dios sino que eran almas cuyo trabajo espiritual venía evolucionando desde muchísimo tiempo atrás, librando obstáculos emocionales y espirituales diversos. El trabajo de convertirse en ángel o en Ser de Luz le llevaba a un alma mucho más de una vida. El ángel se había construido a sí mismo, buscando acercarse en cada paso a lo divino.

Esta teoría, para los interesados, es el Cuarto Camino, una forma del cristianismo esotérico: la psicología de George Gurdjieff (recomendamos consultar toda la bibliografía al respecto).

El arcano número XIV del Tarot, conocido como La Templanza, astrológicamente correspondiente con Sagitario, nos habla de los inicios del despertar conseguido tras mucho esfuerzo, habiendo superado depresiones, pérdidas, duelos, enfermedades, etc., y el Tarot es el mapa espiritual que da cuenta de los pasos y el recorrido seguido por aquellos que iniciaron el camino de convertirse en Seres de Luz. A pesar del sufrimiento, siempre con una finalidad clara que se persiguió a lo largo de décadas, incluso de vidas enteras y reencarnaciones, La Templanza salió avante y bien librada, fortificada.

A partir de La Templanza, el espíritu ha sido fortalecido, literalmente templado con diferentes pruebas y golpes resistidos y asumidos. En el famoso Tarot de Crowley, un iniciado inglés quien trabajó durante muchos años en diferentes hermandades investigando los orígenes del Tarot, a La Templanza se le nombraba El Arte. Así es cuando se ha alcanzado algo del despertar: la vida misma se convierte en arte, porque se encuentran los inicios de una congruencia sin precedentes en donde el ego y la mente corriente ya no rigen al hombre sino que el Ser interior es el soberano, aunque sea en sus inicios. Este es el estado que Jiddu Krishnamurti describiría tiempo después como la “meditación”.

El arcano XVII, conocido como La Estrella, correspondiente con Acuario, es uno de los siguientes niveles a donde debe dirigirse el Ser de Luz en potencia. Al aparecer, su brillo indica seguridad de que se avanza por buen rumbo, en pocas palabras, hacia buen destino y con buena suerte. También implica la muerte de los viejos esquemas mentales, una lenta purificación cognitiva en donde lo que se conoció y en lo que se creía ya no tienen importancia. Los conceptos viejos se desmoronan, el interior del hombre se limpia.

Cada estación de paso del antiguo mapa espiritual que representa el Tarot implica diferentes pruebas físicas, emocionales y espirituales. Cada arcano, una vez asumido, asimilado y superado, también conlleva recompensas: habilidades desarrolladas, poderes ganados, miedos dejados atrás, valores profundos acumulados, intuiciones obtenidas, etcétera.

 

3. La conexión entre un mapa del Egipto prehistórico y los Tarots europeos del Medioevo

Después de la Edad de Piedra, la geografía de las civilizaciones humanas cambió radicalmente. Continentes enteros se perdieron, se sumergieron bajo el océano o se separaron y sucumbieron en terremotos. Catástrofes climáticas sobrevinieron: congelamientos, diluvios, sequías, etc. El hombre antiguo fue extinguido en parte, su tiempo terminaba; también fue diezmado, perseguido, obligado a asimilarse y ocultarse. Un nuevo tipo de hombre, más racional pero también más violento y menos conectado con la naturaleza, comenzaba a aparecer.           

Con las eras posteriores, hombres más modernos como los romanos y cristianos, en su ignorancia y búsqueda de riqueza sin precedentes, borraron muchas de las antiguas señalizaciones de las viejas rutas espirituales. Construyeron sus propios templos y edificios con las mismas rocas o sobre los cimientos de ancestrales lugares espirituales que no eran ni romanos ni católicos. No comprendían aquello sobre lo que estaban parados y que estaban a punto de derrumbar o sepultar, mucho menos les interesaba. En Europa y América fueron enterradas y borradas muchas señales y monumentos sagrados antiguos, aunque no todos y no del todo. Miles de Papisas, Locos, Magos y Hierofantes fueron cazados y asados en la hoguera, acusados de brujería. Otros pocos lograron camuflarse y continuar sus enseñanzas, asimilándose a los nuevos tiempos e inyectando su sabiduría a las nuevas generaciones pero de manera discreta.

A finales del siglo XIX el joven mago y psicólogo George Gurdjieff encuentra en las ruinas de la antigua Anatolia, en las faldas del Monte Athos y sepultados por lava volcánica, los planos de una hermandad ancestral dedicada a unificar los aportes de todas las religiones del mundo: la Hermandad Blanca. También dará con la pista de un mapa del Egipto prehistórico, anterior a las arenas. Se planteará recorrer una de las antiguas rutas espirituales descritas ahí y dar con la Hermandad Blanca, sus viajes lo llevarán por El Cairo, Afganistán, Persia, la India. En buena medida, gracias a él y a las enseñanzas dejadas por sus discípulos, principalmente por el psicólogo Piotr Ouspensky, es que conocemos del vínculo existente entre aquellas viejas rutas sagradas, sus monumentos prehistóricos y los arcanos del Tarot. Se sabe de Gurdjieff que poseía una capacidad mental sin precedentes para localizar monumentos paleolíticos y dólmenes mediante cálculos matemáticos. Con el tiempo, el mago se convertiría en uno de los mayores conocedores de las rutas ancestrales y de este tipo de edificios prehistóricos. También se sabía de él que era un gran iniciado en los secretos del Tarot, la medicina ancestral, la cábala y la astrología.

Al mismo tiempo que Gurdjieff, Aleister Crowley, un inquieto aristócrata inglés, escritor y estudioso de las ciencias ocultas, por mero accidente, mientras indaga en una antigua biblioteca de Londres, se encuentra con un antiquísimo manuscrito que describe los pasos para formar una Hermandad Dorada. Pronto se le unirán científicos y artistas de todo género como el poeta Yeats y el novelista Bram Stoker. Crowley iniciará un importante viaje que lo llevará a vivir e investigar en los lugares más dispares, la India, el Tíbet, México y Egipto, en busca de los eslabones de unión entre aquel Tarot del Egipto prehistórico y los Tarots medievales que se conocían en Europa.

En el fondo y en esencia, las búsquedas de ambos maestros eran semejantes.

Crowley se sumerge en oscuras bibliotecas de Egipto, Persia y Constantinopla. Se entrevista con gitanos, médicos, adivinos. Da con la pista de un libro fabricado con tablillas de arcilla, muy antiguo, cuyo origen se remonta al de unos habitantes desconocidos de Egipto antes del Diluvio Universal. Los derviches y gitanos le rebelarán que se trataba del Libro de Toth, un conjunto de tablillas que fue parte de la colección de la Biblioteca de Alejandría, quemada por el capricho de emperadores romanos cristianos. Las búsquedas de Crowley lo llevarían hasta el límite de rastrear en cuevas en el desierto e indagar en mercados de libros viejos en Turquía, Afganistán, Líbano, etc., recopilando fragmentos, entrevistando magos y prestidigitadores, utilizando incluso métodos espiritistas para tratar de recabar información de personajes pertenecientes a otras dimensiones o ya trascendidos.          

Aparentemente, después de haber sido alguna vez una ruta de iniciación de antiguos caminantes espirituales que se extendía más allá de las fronteras entre continentes, el Tarot fue asimilado a un conjunto de tablillas que presumiblemente se tiraban e interpretaban de manera análoga a nuestro moderno Tarot, indicando los pasos que debía dar el buscador o el aprendiz de mago en su desarrollo. Sin embargo, para cuando Crowley pretendía rastrear el Libro de Toth, al parecer éste ya había desaparecido en las llamas del incendio de Alejandría o en las cenizas del polvo del tiempo.            

Sus esfuerzos lo llevarían a crear su famoso Tarot de Toth, fruto de investigaciones tan prolongadas y extenuantes que consumieron prácticamente su vida entera.           

Para concluir, tanto las búsquedas de Gurdjieff como de Crowley proporcionan información muy factible de la presunta conexión entre los arcanos del Tarot, el Libro de Toth, perteneciente a las culturas egipcias y caldeas de la prehistoria, y por otra parte, un vínculo muy importante con unas lejanas rutas espirituales de antiguos caminantes e iniciados desde la Edad de Piedra.

 

Twitter del autor: @adandeabajo

El entrelazamiento cuántico, con sus extrañas conexiones instantáneas a distancia, parece ser el tejido mismo del tiempo-espacio. Las implicaciones son asombrosas y abrumadoras

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Las partículas subatómicas exhiben una propiedad que ha llegado a definir en gran medida la noción popular de que el mundo cuántico es sumamente extraño y misterioso. Se trata del entrelazamiento cuántico o la conexión instantánea entre dos partículas (o sistemas cuánticos) que permite que la medición de una partícula determine el estado de otra no obstante la distancia a la que estén. Así, una partícula en la Tierra puede afectar en este mismo momento a otra partícula que se encuentra en las Pléyades, como si fueran una misma unidad. Esto es algo tan extraño para la física clásica --ya que en apariencia contradice las leyes de la naturaleza, específicamente el límite de la velocidad de la luz-- que Einstein lo calificó como una fantasmagórica o espantosa propiedad ("spooky action at a distance") que debería de ser ficticia. Recientemente, sin embargo, físicos han descubierto que el entrelazamiento cuántico no sólo es real sino que podría ser responsable de la geometría del tiempo-espacio. Paradójicamente fue Einstein quien tuvo la visión de concebir el tiempo-espacio como un continuum esencialmente geométrico.

Una de las grandes innovaciones de Einstein fue su conclusión de que la gravedad es una propiedad de la geometría del tiempo-espacio. En la teoría de Einstein, la interacción entre la materia y la energía y el tiempo-espacio forma una distorsión de la geometría fundamental del tiempo-espacio, esto es la famosa curvatura que tanta especulación ha generado sobre posibles viajes de un extremo a otro del universo. Es a esta distorsión a lo que nos referimos cuando hablamos de la gravedad, una propiedad emergente y relativa. Es decir, la gravedad es geometría, siendo ésta última el constituyente fundamental de la cosmología de Einstein. 

El gran reto de la física contemporánea es la conciliación de la gravedad con la mecánica cuántica. Uno de los físicos jóvenes que más se han acercado a finalmente encontrar el hilo dorado de la conexión entre estos dos modelos es Mark Van Raamsdonk, quien ha elaborado una teoría bastante plausible que sugiere que el entrelazamiento cuántico es la base de la geometría del universo y por lo tanto de la gravedad. "El espacio-tiempo es sólo una imagen geométrica de cómo un sistema cuántico se entrelaza", dice Van Raamsdonk.

 

EL PRINCIPIO HOLOGRÁFICO

Van Raamsdonk ha elaborado sobre el principio holográfico del físico argentino Juan Maldacena, el cual sostiene que el universo 3D en el que creemos vivir es el desdoblamiento de un universo en 2D que contiene codificada la información que se despliega como la realidad que experimentamos, de la misma forma que una película holográfica en 2D despliega una imagen en 3D. La teoría, que se conoce también como dualidad de Maldacena, propone que existen dos modelos diferentes del universo. Uno conocido como frontera ("boundary") el cual se concibe como una superficie en 2D, se define matemáticamente, está libre de gravedad y a una distancia infinita de cualquier punto del otro universo. Este otro universo es conocido como bulto ("bulk"), tiene tres dimensiones y está delimitado por el primero de la misma forma que el aire tridimensional esta encerrado por la superficie bidimensional de un globo. Según explica el editor de la revista Nature, las partículas de este universo voluminoso obedecen a las ecuaciones de los sistemas cuánticos del universo frontera. 

[caption id="" align="aligncenter" width="554"] La imagen describe cómo el entrelazamiento cuántico crea el tiempo-espacio. (Olena Shmahalo/Quanta Magazine)[/caption]

 

Maldacena hizo que se popularizara la idea de que el universo podría ser un holograma luego de que descubrió que estos dos universos son completamente correspondientes; de la misma manera que el circuito de un chip codifica en 2D las imágenes en 3D de un juego de computadora, la información del universo frontera contiene la información exacta y los principios físicos que rigen el universo bulto en 3D. De tal manera que se ha especulado que nuestro universo podría ser una especie de proyección holográfica que se genera en la superficie de un agujero negro.

 

EL PEGAMENTO GEOMÉTRICO DEL COSMOS

En lo que se considera un avance posiblemente revolucionario, Van Raamsdonk pudo remover el entrelazamiento que unía a estos dos universos modelo usando una herramienta matemática. El físico observó que cuando se quita este pegamento cósmico en este modelo el tiempo-espacio se empieza a alargar hasta que se fragmenta en pedazos inconexos, "como cuando se estira un chicle demasiado", todo queda atomizado. Ahora bien, esto es un problema porque la definición misma de tiempo-espacio es la de una unidad continua. Podríamos definir el tiempo-espacio como "la unión de todos los eventos de la misma forma que una línea es la unión de todos los puntos". En otras palabras, sin el entrelazamiento cuántico el universo simplemente no es un universo. "El entrelazamiento es el ingrediente esencial que teje íntimamente el tiempo-espacio en un todo --y no sólo en el caso de los agujeros negros, sino siempre", señala Ron Cowen en Nature. "El entrelazamiento es el tejido del universo", dice Brian Swingle de la Universidad de Stanford, "es el hilo que une todos los sistemas en uno". El físico John Preskill explica que el entrelazamiento es lo que permite que "podamos aprender algo de una parte observando otra", hablando en términos físicos de una especie de sistema de correspondencias o analogías en el corazón de la materia. Juan Maldacena piensa que el entrelazamiento cuántico es responsable de la "bella continuidad del espacio-tiempo. En otras palabras, la estructura sólida y confiable del tiempo-espacio se debe a las propiedades fantasmagóricas del entrelazamiento".

El trabajo de Van Raamsdonk, sumado al de Maldacena y otros físicos, parece haber encontrado el "pegamento geométrico" del cosmos, del cual es posible derivar un modelo del entrelazamiento cuántico en el que no se ponga en entredicho la ley que impide que algo viaje más rápido que la velocidad de la luz. Las partículas conectadas por el entrelazamiento, se sugiere, forman un agujero de gusano, una especie de túnel que las conecta a la distancia. El entrelazamiento y el agujero de gusano (wormhole), explica Maldacena, son sinónimos. Pero este agujero de gusano no es precisamente un túnel como lo imaginamos normalmente sino que se trata de una especie de atajo o pasadizo que conecta inmediatamente dos puntos en el universo. Según Maldacena el entrelazamiento cuántico genera una "conexión geométrica" que conecta las partículas pese a que "no existe interacción directa entre los dos sistemas". Los agujeros de gusano son entonces definidos geométricamente y no topológicamente. En otras palabras, los agujeros de gusano serían en sí mismos información cuántica entrelazada, y no una estructura espacial como tal. El entrelazamiento cuántico parece obligar a que el universo sea no local, los objetos no separables y las diferentes regiones del espacio no independientes. El entrelazamiento cuántico, si tal cosa es concebible, va más allá del tiempo-espacio; es, según Van Raamsdonk, lo que lo crea.  

Para entender esto nos puede ayudar la forma en la que Maldacena explica la interacción entre partículas adentro y afuera de un agujero negro. La física mantiene que la información no se destruye, lo cual es un problema en el caso de los agujeros negros, de los cuales, según el modelo viejo, nada puede escapar. Para que la información no se pierda, Maldacena dice que las partículas dentro del agujero negro deben de estar conectadas con las partículas que lo dejaron tiempo atrás (emitidas por la llamada nube de Hawking): las partículas adentro y las partículas afueran son consideradas como la misma partícula. Un complejo agujero de gusano en forma de pulpo vincularía las partículas. Esta es la paradoja central: existe un vínculo y sin embargo las partículas para toda consideración práctica son una y la misma. Esta es la zona prototípica de la llamada quantum weirdness, en la que nos encontramos con una especie de koan cósmico que desafía la lógica ordinaria.

[caption id="attachment_103225" align="aligncenter" width="576"]Olena Shmahalo-Quanta Magazine IMAGEN: Olena Shmahalo/Quanta Magazine[/caption]

COMPUTACIÓN CUÁNTICA HOLOGRÁFICA

Bajo esta lógica no aristotélica, consideremos el caso de las computadoras cuánticas que teóricamente podrían procesar una cantidad infinitamente superior de información de la que actualmente procesan nuestras computadoras más avanzadas. Las computadoras cuánticas funcionarían a través del entrelazamiento, computando en estado de superposición, simultáneamente ceros y unos, no en bits sino en q-bits. Los q-bits, como pixeles holográficos, estarían almacenados de manera no local, no en un punto específico sino distribuidos en una región amplia del espacio. Van Raamsdonk equipara nuestro universo con una computadora cuántica: "Un chip metafórico almacenando toda la programación del universo debe almacenar la información como una computadora cuántica". En su modelo los q-bits deben de estar conectados a través del entrelazamiento cuántico de una manera todo-abarcante. "Para tener el tiempo-espacio clásico debes entrelazar todas las partes de tu chip de memoria", señala Van Raamsdonk. Emerge entonces que el espacio es el trenzado de todos los microestados cuánticos --y este trenzar, esta madeja holográfica es la geometría misma del cosmos de la cual emergen propiedades como la gravedad.

Sin esconder su entusiasmo, Mark Van Raamsdonk externa su epifanía: "Creí entender entonces qué es el tiempo-espacio". La gran aportación de Einstein fue demostrar que el espacio y el tiempo eran una unidad fluida, un continuum, que tenían una inextricable relación. La física actual parece llegar a un nivel aún más profundo en esa relatividad tiempo-espacial, mostrando que el entrelazamiento es un concepto aún más profundo y esencial que el tiempo y el espacio mismo. Van Raamsdonk sugiere que el universo es esencialmente entrelazamiento cuántico, pero, ¿cómo podemos entender este entrelazamiento cuántico en un sentido filosófico, ya que indudablemente estamos cruzando al terreno de la filosofía? 

 

LA FILOSOFÍA DEL TIEMPO-ESPACIO

Evidentemente creer tener una respuesta concluyente a esto sería demasiado pretencioso. Sin embargo, podemos hacer nuevas preguntas y considerar la cuestión desde distintos ángulos. Para esto, primero revisemos brevemente lo que conocemos sobre el entrelazamiento cuántico. Sabemos que dos partículas están entrelazadas cuando, al realizar la medición de una partícula, la otra partícula instantáneamente será localizada donde los principios de la conservación de energía, momentum, movimiento angular y spin determinan que esté. Antes de esto no podemos determinar su localización (es no local), y es sólo después de la medición que podemos decir que las partículas están separadas. Es por esto que cuando se habla de no localidad se asume también una inseparabilidad.

Según los físicos Nicolas Gisin y Antoine Suarez, esto significa que "algo está viniendo de fuera del tiempo y el espacio". Marvin Chester escribe en su libro Primer of Quantum Mechanics: "Antes de la medición no hay par de partículas; sólo existe un átomo gigantesco. Este átomo permea todo el espacio. El experimento desmaterializa el átomo, y en su lugar dos partículas aparecen. Cada uno se materializa, como deben de hacerlo en el universo, para preservar las leyes de la naturaleza".

Esto parece decirnos que el universo en su estado de inconmensurabilidad es un solo átomo, indivisible como la mónada pitagórica. (¿Cómo  explicar el entrelazamiento cuántico si no es través de la unidad, más allá de la apariencia de separación?). Es en el acto de medición en el que se separa y se revela como una multiplicidad sujeta al tiempo y al espacio. Existe un factor en la ecuación que quizás Maldacena y Van Raamsdoonk no han considerado: la conciencia. La conciencia sigue siendo uno de los misterios de la ciencia moderna, pero algunos físicos teorizan que podría ser una propiedad tan fundamental como el tiempo-espacio y no una condición emergente. Según Roger Penrose y Stuart Hameroff, la conciencia es algo más que sólo computación, es un "proceso cuántico intrínseco al universo" que está conectado a la estructura del universo en su escala más básica: la geometría del tiempo-espacio. Así llegamos a una extraña red de identidad analógica: tiempo-espacio, geometría, entrelazamiento cuántico y conciencia, ¿acaso distintos términos para describir una misma (y única) cosa? El mismo Hameroff reconoce que esto tiene implicaciones espirituales.

El cabalista Aryeh Kaplan, en su traducción del Sefer Yetzirah, habla de que la visión cabalista concibe el universo como una tríada: tiempo-espacio-espíritu, un continuum (donde podríamos intercambiar conciencia y espíritu). Los textos cabalistas indican que todas las cosas son una sola: la emanación del Ein Sof, la unidad absoluta e incomensurable, lo infinito, el no lugar donde las leyes de la física se anulan y sugieren que solamente percibimos las cosas separadas, distantes entre sí y fragmentarias por un hábito erróneo de percepción --es nuestra cognición, nuestra medición la que separa las cosas y las representa como sujetos y objetos, como diferentes partículas. En el estado no verbal, de la no medición, la realidad, el cosmos entero es una sola cosa --es sólo cuando lo describimos que se multiplica. El físico David Bohm habla de una totalidad implicada de la cual emergen las partículas y los fenómenos que observamos dualísticamente; la totalidad implicada de Bohm, a la cual se refiere como un mar de conciencia y de infinita potencialidad, parece ser algo similar al Ein Sof y al mismo sunyata del budismo, la nada radiante. 

Alain Daniélou, el musicólogo francés y erudito del jainismo, explica que en la cosmovisión de los Puranas (los textos sagrados del jainismo) existe una trinidad fundamental: la conciencia, el espacio y el tiempo. Tres aspectos de una única realidad. No difiere del brahmanismo, que considera que la creación es un único pensamiento que ocurre dentro de la conciencia de un ser universal.

Esta trinidad de interdependencia conciencia-tiempo-espacio también fue advertida por Jung. En su libro sobre la sincronicidad, el psicólogo suizo escribe:

Los experimentos Rhine han demostrado que en relación a la psique el tiempo y el espacio son, por así decirlo, “elásticos” y pueden aparentemente reducirse al punto de la desaparición, como si fueran dependientes de condiciones psíquicas y no existieran por sí mismos sino que fueran “postulados” por la mente consciente. En la visión original del mundo, como la encontramos entre hombres primitivos, el tiempo y el espacio tienen una existencia precaria. Se convierten en conceptos “fijos” sólo en el curso del desarrollo mental, gracias sobre todo a la introducción de la medición. En sí mismos, el espacio y el tiempo consisten en nada. Son conceptos hipostasiados engendrados de la actividad discriminatoria de la mente consciente, y forman coordenadas indispensables para describir el comportamiento de los cuerpos en movimiento. Son, entonces, esencialmente psíquicos de origen.

Nagarjuna-227El último aspecto con el que quiero "entrelazar" a la física con la filosofía (siguiendo la vieja idea de que la metafísica de hoy (o ayer) es la física de mañana) es esta idea de la interdependencia. Si el entrelazamiento cuántico permea en su aspecto más básico el espacio, de tal forma que éste puede concebirse como un tejido cuántico de partículas entrelazadas (una vez que una partícula entra en contacto con otra forman un sistema y permanecen entrelazadas teóricamente para siempre) y de regiones espaciales que no pueden considerarse independientemente (y siguiendo la sincronicidad de Jung, también de momentos de tiempo entrelazados), entonces podemos decir que todas las cosas están intrínsecamente conectadas y que dependen unas de otras. Esto es casi exactamente lo que viene diciendo desde hace cerca de 2 mil años el budismo mahayana. De la misma forma en que para la física moderna el entrelazamiento cuántico es equivalente al tiempo-espacio, para el gran filósofo budista Nagarjuna, la interdependencia de todos los fenómenos y todas las cosas es equivalente al vacío. Las cosas están vacías, porque carecen de una existencia inherente e independiente, no tienen una naturaleza propia, individual o separada, están embebidas en el tejido mismo del universo, de la misma forma que una ola no tiene una existencia independiente del océano (¿y una partícula de la espuma cuántica?). Jay Garfield, traductor del Mulamadhyamakakarika, el texto esencial de Nagarjuna, pone el ejemplo de una mesa (y por qué está vacía):

Su existencia como objeto, eso es, como mesa, no sólo depende sí misma o de cualquier característica no relacional, sino también en nosotros. Eso es, si este tipo de mueble no hubiera evolucionado en nuestra cultura, lo que nos parece ser un objeto obviamente unitario en cambio sería descrito correctamente como cinco objetos: cuatros palos bastante útiles absurdamente montados sobre una tabla de madera esperando a ser labrada. Esto es para decir también que la mesa depende para existir de sus partes, de sus causas, de su material, y así sucesivamente. Aparte de éstos, no hay mesa. La mesa, podemos decir, es una tira de tiempo-espacio puramente arbitraria elegida por nosotros como el referente de un nombre único, y no una entidad demandando, por su propia cuenta, reconocimiento y análisis filosófico para revelar su esencia.  

Como la mesa, dice Nagarjuna, todos los fenómenos están vacíos y no tienen existencia real independiente. Incluyendo el vacío mismo. Y quizás no se equivocaba el gran maestro budista, puesto que al parecer el tiempo-espacio es en el nivel más básico que podemos conocer una serie de partes vinculadas a otras partes y así hasta el infinito. Todas las cosas, nosotros mismos, estamos hechos de este entrelazamiento, de esta concatenación, de esta pratītyasamutpāda (originación dependiente), de esta cadena de reflejos insustanciales que emergen y regresan siempre al vacío y que por lo tanto no se puede decir que tienen una esencia diferente a ese vacío. Las implicaciones son realmente abrumadoras.

 

Twitter del autor: @alepholo

 

Fuentes

https://www.quantamagazine.org/20150428-how-quantum-pairs-stitch-space-time/

http://www.nature.com/news/the-quantum-source-of-space-time-1.18797?utm_content=bufferdaa6d&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer

https://www.elsevier.com/connect/q-and-a-2-renowned-physicists-on-the-controversial-theory-of-consciousness

https://www.quantamagazine.org/20150424-wormholes-entanglement-firewalls-er-epr/

http://www.thezensite.com/ZenEssays/Nagarjuna/Dependent_Arising.htm