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Si tiendes a ver rostros en objetos cotidianos, tal vez eres neurótico

Por: Samuel Zarazua - 08/11/2015

En un mood negativo, fácilmente se comienzan a ver caras en los objetos

 

Photo: @melissadahl

Todos somos capaces de ver un conejo en la Luna, siluetas en las nubes o una cara en la arena. Pero a pesar de ver rostros inexistentes lo cual es común algunos aseguran que existen dos tipos de personas en esta vida: los que le ven cara a los objetos, las cosas, y los que generalmente no lo hacen. Pareidolia es el nombre que le dan a esta tendencia de verle cara a los objetos inanimados. El doctor Norimichi Kitagawa, jefe del Laboratorio de Ciencias de Comunicación NNT, sostiene que el peligro toma la forma de una cara.

Photo: @melissadahl

En Japón esta tendencia de detectar rostros ocultos en los patrones, como una barricada plástica, un contacto de luz o una hoja de papel, es motivo de una investigación que busca probar si los rasgos de personalidad y el estado emocional inciden en la tendencia a experimentar pareidolia. Las características de las imágenes pareidólicas que ven las personas pueden predecir su estado emocional. 

Neurocientíficos en Tokio mostraron una hoja de papel con manchas y puntos aleatorios a ciertos voluntarios, a quienes después se les practicó un test de personalidad con el que midieron su estado de ánimo actual. Tras los resultados, observaron que las personas negativas o con neurosis ven caras ocultas en las imágenes.

Se examinó a 166 estudiantes universitarios "sanos". Se les pidió trazar con un bolígrafo lo que veían y se encontró que los más neuróticos coincidieron en las líneas del contorno que dibujaron.

Los neuróticos son emocionalmente inestables,  tensos, nerviosos y parecen propensos a la pareidolia. Al menos ya sabemos que esto aplica a los neuróticos que están en un mood negativo, y qué pasa en el cerebro cuando se comienzan a ver fácilmente caras en los objetos.

Otros también coincidieron en ver no sólo caras, sino plantas y animales. El estudio arrojó además resultados sobre que estas visualizaciones son expresiones de ciertos estados de ánimo particulares, como el que ocurre al ver el rostro de Nietzche en un panecillo.

 

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¿Realmente necesitamos un cerebro?

Por: pijamasurf - 08/11/2015

Un hombre que nació “virtualmente sin cerebro” se graduó de la Universidad con mención honorífica en Matemáticas. ¿Qué dice esto del cerebro?

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Como suelen suceder estos extraños hallazgos, todo fue por accidente. Un alumno de la Universidad de Sheffield acudió al doctor del campus con un malestar cualquiera, y el doctor notó que su cabeza era un poco más grande de lo común. Lo refirió con el profesor Lobber para que le realizara estudios más extensos.

El estudiante en cuestión era académicamente brillante, tenía un IQ reportado de 126 y estaba en vías de graduarse en Matemáticas. Cuando Lobber lo sometió a un scan cerebral, descubrió que su cerebro era virtualmente inexistente. Es decir, tenía un caso crónico de hidrocefalia ––la condición en que el fluido cerebroespinal, en lugar de circular por el cerebro y llegar a la sangre, se atasca allí–– que había casi borrado la materia cerebral.

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En lugar de dos hemisferios llenando la cavidad craneal, que es de unos 4.5cm de profundidad, el estudiante tenía menos de 1mm de tejido cerebral cubriendo la cima de su columna vertebral.

De alguna manera, el estudiante había vivido una vida completamente normal y destacado en matemáticas. De estos casos ha habido varios, pero nadie sabe cómo es que alguien sin un cerebro detectable puede lograr funcionar en los niveles más básicos, sin mencionar que pueda graduarse con honores de matemáticas, aunque hay un par de teorías.  

La primera es que en el cerebro hay un alto nivel de redundancia en las funciones, y lo poco que queda de este puede aprender a representar a los hemisferios faltantes.

La segunda, bastante similar, es que sólo usamos 10% del cerebro. Sin embargo, estudios recientes han refutado categóricamente esta teoría, que nació en la década de 1930. Las funciones del cerebro han sido mapeadas comprensivamente, y aunque sí se ha encontrado alguna redundancia, también se ha hallado un alto grado de especialización (por ejemplo, el área motriz y el córtex visual son altamente específicos). Las áreas que antes se pensaban “silenciosas” del cerebro, hoy se ha descubierto que tienen funciones importantes como el habla y el pensamiento abstracto.

Lo verdaderamente fascinante de este hallazgo de Lobber es que nos recuerda el misterio de la memoria, como apunta Mitch Doolittle en un interesante artículo. La memoria es aquello gracias a lo cual podemos clasificar y analizar experiencias, y que nos permite vivir nuestra vida. Pero si este estudiante “sin cerebro” pudo graduarse en matemáticas y vivir una vida normal, entonces tiene memoria.

Alguna vez se pensó que la memoria tenía una forma física, como la memoria de una computadora, pero investigaciones exhaustivas han demostrado que no está localizada en ningún área o sustrato. “La memoria está simultáneamente en todas partes del cerebro y en ninguna", dice la neurociencia de hoy. Si un hombre puede llevar todo esto a cabo sin cerebro, ¿dónde, entonces, está la inteligencia humana?

Quizás el biólogo Rupert Sheldrake tenía razón cuando dijo que el cerebro no es un archivero de memorias, sino que es como un radio que sintoniza hacia el pasado. La memoria es un viaje que la mente hace hacia el pasado vía el proceso de resonancia mórfica. Todas las teorías, a fin de cuentas, son igual de fantásticas.