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El hombre que duerme en la cama de Hitler (y tiene la colección más grande de memorabilia nazi)

Arte

Por: pijamasurf - 07/15/2015

Una afición que comenzó en la infancia se ha convertido en una de las colecciones más impresionantes de objetos pertenecientes al régimen nazi
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Foto de David Stilltoe para The Guardian: http://www.theguardian.com/world/2015/jun/24/the-man-who-sleeps-in-hitlers-bed?CMP=fb_gu

Por razones que podrían no ser tan evidentes, la iconografía nazi se volvió fascinante incluso después de que dicho régimen fuera derrotado y aun más allá de las fronteras de Alemania. Aunque es indisociable de sus circunstancias históricas, los objetos en torno al partido han adquirido cierta aura que los vuelve atractivos, codiciables. De ahí que no sea extraño que en el mundo existan personas dedicadas a coleccionarlos, de la misma forma que se coleccionan estampillas postales o mariposas.

Para muchos, el nombre de Kevin Wheatcroft es el de un desconocido, alguien con tanta importancia como cualquiera. Sin embargo, en el mundo del coleccionismo, se trata de una especie de celebridad, pues ha acumulado el acervo más cuantioso de memorabilia nazi del que se tenga noticia.

La afición de Wheatcroft comienza en su niñez, en su cumpleaños número 5, cuando sus padres le obsequiaron un casco de la SS que él mismo había pedido. Al año siguiente, su padre le negó la compra del Mercedes Benz G4 que Hitler usó para viajar por Sudetenland en 1939. Como sea, en su juventud continuó cultivando su simpatía por el régimen, llegando incluso a recuperar jeeps nazis estropeados o buscando piezas de tanques de guerra. En Linz, Wheatcroft adquirió muchos de los muebles de Hitler, incluyendo su cama, en la cual duerme, aunque ha cambiado el colchón.

Actualmente, Wheatcroft tiene 55 años y mantiene su colección en reserva. Solo hace poco accedió a que esta tuviera un sitio web en donde se ofrece mayor detalle de las piezas que la componen, pero en general prefiere mantenerla al margen del gran público. En parte esto se debe a que los objetos nazis se encuentran regulados legalmente en varios países, en algunos está prohibido comercializar con ellos e incluso ciertos sitios de compraventa en línea (como eBay) optaron por no dar cabida a esas transacciones.

Por el relato que Alex Preston hace en The Guardian sobre Wheatcroft y su colección, resulta evidente que más que un fanático nazi, este empresario inglés es cautivo de una obsesión, un coleccionista en el sentido en que Walter Benjamin lo entendió: un melancólico que busca sustraer a los objetos del circuito de las mercancías, aislarlos, devolverlos a una especie de estado primigenio imposible en el que se muestran únicamente en su esencia, librados de esos accidentes que la historia ineludiblemente les imputa (pero los cuales, finalmente, tal vez sean la verdadera esencia):  

Quizá es posible concretar así el secreto motivo que subyace al coleccionismo: abre el combate con la dispersión. Al gran coleccionista le perturba de modo por completo originario la dispersión y el caos en que se halla toda cosa en el mundo. [...] El alegórico en cambio representa el polo opuesto del coleccionista. Ha renunciado a iluminar las cosas con el empleo de la investigación de sus afinidades o su esencia. Así que las desliga de su entorno, mientras que deja [...] a su melancolía iluminar su significado. El coleccionista, por su parte, liga aquello en que ve correspondencia; así puede alcanzar una enseñanza sobre las cosas por sus afinidades o su sucesión en cuanto al tiempo. [...] En lo que atañe al coleccionista, su colección jamás está completa, y aunque le falte una sola pieza, lo coleccionado permanece como mero fragmento, como desde siempre son las cosas en cuanto hace a la alegoría.

W. Benjamin, Libro de los pasajes

 

[Ver fotos de la colección de Wheatcroft]

10 inventos de Nikola Tesla que revolucionaron el presente y cambiarán el futuro

Por: pijamasurf - 07/15/2015

Los mayores pensadores e inventores de la historia han estado de acuerdo en que el conocimiento y las ventajas de la técnica deberían estar disponibles para todos, sin intervención de agentes de la usura. Nikola Tesla pagó con el anonimato y el descrédito esta convicción
[caption id="attachment_97603" align="aligncenter" width="614"]1347307068_nikola-tesla-64648998 Tesla demostrando que la corriente alterna es segura (Wikimedia)[/caption]

Perseguido, plagiado, imitado y ninguneado, Nikola Tesla fue una especie de Da Vinci steampunk del siglo XIX, cuyas invenciones visionarias han dado prestigio y fortuna a otros. La lista de enemigos de Tesla era temible en vida (desde Thomas A. Edison hasta J. P. Morgan y otros miembros ilustres de la naciente industria energética y de telecomunicaciones), pero a partir de su muerte en 1943, el gobierno de Estados Unidos requisó sus papeles y su laboratorio. 

Parte de este archivo se encuentra disponible en línea (290 páginas en pdf) gracias a leyes de acceso a la información desclasificada del FBI, con algo de ayuda del activismo en línea

El mundo que veía Tesla es uno que puede demostrarnos que las decisiones de la industria y los gobiernos no son inocentes: su visión de un mundo sustentable energéticamente va de la mano con una postura política que resurge en nuestros días en forma de acceso a la información. Existen cientos de patentes pendientes por explorar. Mientras tanto, conocer el trabajo de Tesla nos pone en camino de recrear ese futuro.

1. Corriente alterna

En la Exposición Universal de Chicago en 1893, Tesla y Edison presentaron dos formas de producir y distribuir electricidad a nivel nacional. La diferencia radica en costo y seguridad: la corriente directa de Edison (financiada por General Electric) era costosa a larga distancia, y su producción era peligrosa; sin embargo, Edison y compañía comenzaron una campaña de desprestigio contra Tesla y su corriente alterna, célebremente electrocutando animales en demostraciones. Sin embargo, Tesla (financiado por Westinghouse) probó que la corriente alterna era segura haciendo correr electricidad a través de su propio cuerpo para producir luz. A pesar de las polémicas en su día, el sistema de Tesla es el utilizado en EE.UU. hoy en día.

2. Bulbos

Tesla desarrolló y utilizó bulbos fluorescentes en su laboratorio 40 años antes que la industria; en la mencionada exposición, Tesla dobló tubos en forma de nombres de científicos famosos, creando también las primeras luces de neón. Para él, el planeta mismo podía ser utilizado como una enorme batería capaz de generar electricidad utilizando frecuencia como transmisores y receptores.

3. Radio

A pesar de que el italiano Guglielmo Marconi sea la respuesta correcta en la trivia, existe evidencia de que Tesla presentó el funcionamiento de la señal de radio en 1893 frente a la Asociación Nacional de Luz Eléctrica; en 1897 puso a su nombre las patentes US 645576 y US 649621. Con todo, la oficina de patentes cambió su decisión en 1904 a favor de Marconi, posiblemente gracias al financiamiento de Edison y Andrew Carnegie, además de para evitar pagar regalías a Tesla. La patente volvió a nombre de Tesla en 1943.

4. Rayos X

El electromagnetismo y la radiación iónica están presentes en investigaciones ópticas de Tesla. Para él, todo lo que necesitamos para entender el universo está a nuestro alrededor todo el tiempo: la mente sirve para desarrollar aparatos que aumenten nuestra percepción de todo eso, y en el caso de los rayos X, que permitan ver aquello que permanece oculto dentro de nosotros mismos.

5. Control remoto

La patente no. 613809 fue el primer aparato de control remoto útil en 1898, basado en la idea del radio: las señales entre el transmisor y el receptor son controladas mediante botones, a pesar de que las enormes baterías que necesitaba lo hubieran hecho poco práctico en su momento. Sin embargo, la tecnología militar aprovechó el control remoto de radio para manejar tanques alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

6. Motor eléctrico

La marca de autos Tesla ha popularizado esta invención: un motor con campos magnéticos que giran podría haber liberado a la humanidad de la voracidad de los hidrocarburos, pero hubiese sido un terrible negocio. Con el colapso económico de 1930 y la guerra mundial que siguió, el invento quedó en el olvido, al menos en su encarnación de vehículo automotor. Por otro lado, este motor da energía a cientos de máquinas, desde ventiladores industriales hasta bombas de agua, discos de computadora, relojes de pulsera y compresores.

7. Robots

Solemos creer que el robot es una hiperespecialización del esclavo, cuando en realidad la naturaleza energética de todos los seres vivos obedece a una lógica de distribución energética común. Tesla escribió en alguna ocasión: "He demostrado, a través de cada pensamiento y acto mío, a diario, a mi total satisfacción, que soy un autómata dotado con el poder de movimiento que responde a estímulos externos". Tesla creía en la posibilidad de réplicas humanoides, que debían ser mantenidas en bajo número y con un límite a su crecimiento: su concepto de robot era más cercano al de "forma de vida artificial" que al de esclavo. Un buen resumen de su fascinación por los autos inteligentes, compañeros robóticos, sensores y sistemas autónomos puede leerse aquí.

8. Láser

La tecnología láser es el mejor ejemplo de que las invenciones humanas no son en sí mismas ni buenas ni malas, sino que son sus aplicaciones las que determinan su utilidad o potencial destructivo: el láser vuelve mucho más sencillas las operaciones quirúrgicas, y la era de la información sería impensable sin los reproductores digitales; sin embargo, las aplicaciones militares del láser son una realidad que se parece peligrosamente a una película de ciencia ficción.

9. Telecomunicaciones inalámbricas

J. P. Morgan financió un proyecto de 150 mil dólares (una fortuna en su momento) para que Tesla construyera una torre sumamente particular: utilizaría las frecuencias naturales del universo como vía de transmisión de datos, incluyendo imágenes, mensajes de voz y texto. El proyecto no prosperó porque Tesla creía que la comunicación y sus posibilidades no debían estar sujetas a esa famosa "cuota" que cobran los millonarios por dar un servicio a la gente. La misma torre hubiera podido crear esa utopía de la ingeniería eléctrica por la que Tesla se ha convertido en una leyenda.

10. Energía limpia, gratuita e ilimitada

La idea de que la energía es algo que debe controlarse, almacenarse, limitarse y sobre todo cobrarse produjo una catástrofe energética a nivel mundial de cuyas consecuencias no somos bien conscientes todavía. Si el universo era una red de canales para transmitir y recibir información, y esa red está hecha de energía, entonces el universo mismo está lleno de energía gratuita que podemos aprovechar: el código que cifra la existencia no solo controla los fenómenos físicos y químicos a nuestro alrededor, sino que nos permite conocerlos a través de nuestras propias percepciones.

El trabajo de Tesla se dirigió fundamentalmente a empoderar a los individuos para recibir y transmitir información gratuitamente. Esta ética tan férrea (demostrada cuando rompió su contrato con Westinghouse para que la compañía no quebrara si retiraba sus regalías) es lo que diferencia a los verdaderos visionarios de los empresarios e inventores.