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El dominio de la electricidad también benefició al sexo: un dildo de 1894

Por: pijamasurf - 07/13/2015

Para remediar ciertos males que se creía que solo afectaban a las mujeres se inventó este protovibrador, que aprovechaba el reciente dominio sobre la energía eléctrica

1894

El dominio de la electricidad podría considerarse más o menos reciente. Aunque en su forma natural se conoce desde tiempos remotos fue solo hasta el siglo XIX cuando, gracias a la experimentación de personajes como Benjamin Franklin (quien, dicho sea de paso, tiene una serie de consejos amatorios sumamente provocadores), Alessandro Volta, Michael Faraday y algunos otros, por fin esta fuerza pudo someterse a los designios y necesidades humanas, convirtiéndose desde entonces en uno de los imprescindibles de nuestra vida cotidiana y, específicamente, de eso que a grandes rasgos podríamos denominar la “vida activa”.

Sin embargo, dichas invenciones fueron tan decisivas que impactaron incluso en los ámbitos menos esperados, por ejemplo, el sexual. Imprevisible menos por una razón moral que por una histórica: si una época intentó poner límites claros y férreos a la sexualidad esa fue el siglo XIX, especialmente en Occidente.

Quizá por eso resulta un tanto sorprendente este dispositivo que, para fines prácticos, califica como un vibrador avant la lettre, esto a pesar de que su desarrollador, Julian Petit, lo vendiera como un aparato con fines médicos para aliviar “malestares ginecológicos”.

Cuando se sitúa en el útero de la paciente será sujeto de la acción química de la mucosa, lo cual derivará en una reacción eléctrica y, al mismo tiempo, estimulará los órganos generativos, promoviendo así la cura de varias enfermedades propias del sexo femenino.

Y si eso no es suficientemente claro en cuanto al propósito del aparato, Petit añadió esto a su descripción:

[al insertar el dispositivo] ella sentirá una deliciosa corriente fresca por todo su ser.

M. C. Escher se basó en infernal preparatoria para crear sus emblemáticas escaleras

Por: pijamasurf - 07/13/2015

El artista percibía la opresión de su preparatoria, pero tuvo que regresar años después para ver con ojos nuevos el intrincado reto que le proponía su geometría
[caption id="attachment_97607" align="aligncenter" width="614"]1511tzeschergroot4 (Imagen: Studio Gerrit Schreurs)[/caption]

Las topologías imposibles del artista M. C. Escher (1898-1972) son mundialmente famosas, pero es posible que su inspiración tenga una fuente reconocible y concreta: la antigua preparatoria Lorentz en Arnhem, Holanda, que tuvo un papel fundamental en él, pero no precisamente por su formación académica.

Micky Piller, curador del Museo Escher, descubrió recientemente las referencias de elementos arquitectónicos en obras como Otro mundo (1947) y Relatividad (1953) en las antiguas escaleras de su colegio. Los académicos creían que Escher había dejado de dibujar naturaleza en el año '35, cuando salió de Italia. Según Piller, los estudiosos "asumieron que dejó de dibujar paisajes para empezar a hacer paisajes mentales".

Sin embargo, sus intrincadas expediciones mentales pudieron ser motivadas por malos recuerdos de adolescencia. Según Piller, "Escher odiaba la escuela. Asistió entre 1912 y 1918 y reprobó su examen. Lo llamaba 'el infierno de Arnhem'. Solo le gustaban las clases de dibujo". Pero luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando ya era un sólido artista, se le pidió que hiciera un mural en memoria de los alumnos de la escuela que habían sido asesinados durante la guerra.

[caption id="attachment_97608" align="aligncenter" width="568"]Las famosas escaleras de "Relatividad" (1953, © The M.C. Escher Company BV, Baarn) Las famosas escaleras de "Relatividad" (1953, © The M.C. Escher Company BV, Baarn)[/caption]

"Vio entonces con ojos frescos las posibilidades en la arquitectura de la escuela, especialmente de las escalinatas", y muchos trabajos del período guardan relación con dichas formas y geometrías. Sobre las escaleras imposibles, Escher dijo en 1963:

No puedo evitar burlarme de todas nuestras inquebrantables certezas. Es muy divertido, por ejemplo, deliberadamente confundir dos y tres dimensiones, el plano y el espacio, o gastarle bromas a la gravedad. ¿Estás seguro de que un suelo no puede ser un techo? ¿Estás absolutamente seguro de que subes cuando caminas por una escalera?

La preparatoria Lorentz fue construida en 1905 bajo un diseño de G. Versteeg, inspirado en el estilo de la Escuela de Ámsterdam. Fue nombrada en honor a H. Lorentz, un antiguo alumno que ganó el premio Nobel de Física en 1902. Hoy en día es un monumento.