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Lolita: la auténtica "cover girl" de la literatura (IMÁGENES)

Por: pijamasurf - 05/12/2015

Lolita, la novela más conocida de Vladimir Nabokov, ha sido afortunada editorialmente: estas son algunas de las portadas con que ha llegado a sus lectores

Lolita es una de las novelas más conocidas de la literatura del siglo XX, un icono de la imaginación erótica que desde su publicación en 1955 nació ya como tal, una suerte de arquetipo precoz que en un solo golpe de genio aprovechó el fantaseo colectivo en torno a la mujer que se encuentra en la frontera entre la niñez y la juventud y, por otro lado, el hombre que por un motivo inexplicable queda fascinado por ella, prendado, sujeto al hechizo misterioso e irremediable de la atracción.

¿Pedofilia? ¿Pederastia? En un fino ensayo a propósito de la novela de Nabokov (“El síndrome Lolita”), Roberto Calasso se burla de esto y a partir de la diferencia entre “representación e intimación” propone una tesis interesante: que, con conocimiento de causa, Nabokov elaboró un “suntuoso homenaje a las ninfas”, esas criaturas del panteón griego a medio camino entre los dioses y los hombres cuya mejor cualidad era otorgar conocimiento a través de la posesión. “Un conocimiento que otorga clarividencia, pero puede también llevar a quien lo practica a una locura peculiar”, dice Calasso. Y entonces la fascinación ejercida por Lolita sobre Humbert Humbert cobra pleno sentido.

En este sentido (y en otros), el libro de Nabokov ha gozado también de una enorme fortuna. Además de su éxito literario, comercial y crítico y de las dos adaptaciones cinematográficas realizadas, también cuenta entre sus méritos con el honor de presentarse en ediciones notables, con diseños en los cuales destacan la creatividad y la traducción en colores y formas del profundo simbolismo del libro.

Las imágenes que acompañan esta nota provienen del libro Lolita: The Story of a Cover Girl, el cual, como su nombre indica, reúne algunas de las portadas más destacadas con que ha sido publicada la novela. Algunas simples, otras elaboradas, otras sorpresivas, todas con un toque que destaca y que, de algún modo, hace ver qué del libro terminó por tomar al diseñador o diseñadora que se encargó de realizar esa primera imagen de contacto entre un posible lector y la historia que podría estar a punto de leer.

Como con las ninfas de las que habla Calasso, quizá esos diseños son el conocimiento que cada uno de los artistas recibió de Lolita, “luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía…”.

También en Pijama Surf:

Las muchas caras y portadas de Lolita, de Vladimir Nabokov

Biblioteca Pijama Surf: novelas de Vladimir Nabokov (PDFs)

Una paradoja de la estética cultural: ¿y si el marco de las pinturas fuera más bello que las pinturas mismas?

Por: pijamasurf - 05/12/2015

Taylor Holland, fascinado por los marcos de obras exhibidas en el Louvre, juega a cambiar uno por otro para hacernos reflexionar sobre el lugar donde se encuentra el arte

 

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Nuestra experiencia con el arte se compone de múltiples elementos, algunos evidentes, otros no siempre advertidos pero que, conjugados, generan esa reacción placentera que experimentamos ante una obra artística.

Llevando esta premisa hasta los límites del sentido conceptual el artista Taylor Holland convirtió los marcos que rodean una pintura en los protagonistas de sus piezas, reflexionando de paso en la importancia que en la vida diaria de un museo se da a esa especie de envoltura en que se nos presentan las obras pictóricas.

A decir del propio Holland, la idea de este proyecto le vino cuando visitaba el Louvre, donde hasta el más mínimo detalle es celosamente cuidado.

En el caso de los marcos, este celo se expresa en las complicadas figuras que adornan algunos de los cuadros que ahí se exponen. Y aunque comúnmente el adorno no supera lo adornado, Holland se sintió mucho más atraído por la notable hechura de estos acabados que por las pinturas enmarcadas.

Sirviéndose de técnicas digitales, el artista creó entonces una serie de cuadros en que marco y pintura se funden en una misma presentación, aunque conservando las características del primero: barnices, texturas, formaciones de madera y otros materiales entre los que desaparecen los trazos del óleo.

“El resultado”, nos dice Holland, “con suerte cambiará la noción del espectador no sólo sobre lo que es el arte, sino sus percepciones mismas sobre dónde encontrarlo y apreciarlo en varios escenarios como el Louvre”.

Un ejercicio creativo que nos invita a imaginar lo que sería del mundo si el arte se desbordara fuera de los marcos que supuestamente lo limitan.

Frames by artist Taylor Holland

Frames by artist Taylor Holland

Frames by artist Taylor Holland

Frames by artist Taylor Holland

Frames by artist Taylor Holland

Frames by artist Taylor Holland