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Con esta sencilla prueba de 20 segundos puedes conocer la salud de tu cerebro

Salud

Por: pijamasurf - 05/18/2015

Científicos japoneses encontraron una sencilla manera de saber en qué estado se encuentra tu cerebro, uno de los órganos decisivos para tu bienestar

one-leg-standingEl cerebro es, sin duda, uno de los órganos fundamentales de nuestro cuerpo. Todos, es cierto, cumplen funciones decisivas para nuestro bienestar, pero en el caso del cerebro su desarrollo avanzado lo coloca como una especie de “control maestro” cuya operación correcta o deficiente determina el estado del resto de nuestro cuerpo. Por eso cuidarlo es tan importante.

¿Quieres saber si tienes un cerebro en estado óptimo? Recientemente, Yasuharu Tabara y otros investigadores de la Universidad de Tokio realizaron un estudio del que derivaron una sencilla prueba para descubrirlo. Luego de pedir a más de mil 300 hombres y mujeres con un promedio de edad de 67 años que se sostuvieran en una sola pierna con los ojos abiertos, los científicos hicieron una observación notable.

Las personas que mostraron dificultades para pararse en una pierna por hasta 20 segundos tuvieron también los peores resultados en exámenes de funciones cognitivas. Asimismo, se observó en ellas una prevalencia en el aumento de la enfermedad de los vasos capilares o hemorragias instantáneas, las cuales están asociadas con riesgo de embolias.

La explicación, según Tabara, es que el tiempo que una persona puede durar sosteniéndose en un pie es una manera sencilla de medir la inestabilidad de la postura, la cual puede ser consecuencia de anormalidades cerebrales.

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Por: pijamasurf - 05/18/2015

Experimento muestra el fascinante poder del nocebo, el oscuro hermano del placebo

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El doctor es una figura investida por un halo casi sagrado, pese a que cada vez la sociedad es más secular. Otorgamos, consciente o inconscientmente, una especie de onmipotencia a los médicos, los cuales no sólo simbolizan el conocimiento sino también nuestra esperanza. Es por esto que el efecto nocebo, el hermano gemelo maligno del placebo, se potencia tanto en los actos de los médicos. Más allá de la medicina puntual, muchas veces lo que no sana o nos enferma es su rapport, su amabilidad, su seguridad y, en la ausencia de este trato dirigido más a la mente y al alma que al cuerpo, nos podemos enfermar.

La BBC realiza un interesante ejercicio en el que el doctor Mark Porter ensaya una consulta médica en la que utiliza palabras intencionalmente negativas para crear una respuesta de nocebo en un paciente. Porter dice que tiene malas noticias y que sus "rodillas están desgastadas" o que las medicina "tal vez un ayuden un poco" pero que "podrían tener efectos colaterales". Palabras que un médico debe evitar si quiere fomentar la respuesta del placebo, aunque a veces (es polémico) podría ser más ético hablar así.

Según la BBC, el experimento muestra que advertir a las personas sobre los posibles efectos secundarios de un medicamento hace más probable que se presenten efectos como nausea, fatiga, diarrea o dolor de cabeza --esto incluso sucede cuando se administran pastillas de placebo. El periodista de la BBC concluye que "es más fácil hacer daño que bien", y recomienda tener cuidado porque la influencia negativa del nocebo "puede encontrarse merodeando en casi cualquier aspecto de la vida médica".

El nivel al que llega el nocebo es notable. Algunas personas, según el doctor Dimos Mitsikostas, llegan a tomar pastillas de azúcar y cuando se hacen pruebas en las enzimas del hígado muestran indicadores elevados. Es sorprendente lo que la mente puede hacer, y la ciencia no se lo explica del todo.

La dualidad placebo-nocebo nos coloca, sin embargo, en una posición de responsabilidad personal sobre nuestra salud y apela a nuestra capacidad de relajarnos o estresarnos, conocer nuestro cuerpo e incluso curarnos. Las palabras del doctor nos pueden enfermar o dar un empujón para curarnos, pero nada puede ser más poderoso que nuestra propia determinación para catalizar un proceso de sanación. "La sanación es un fenómeno real", dice Paul Dieppe del Exeter Medical School, "todos tenemos la habilidad de curarnos en muchas condiciones y eso puede ser activado por nuestra interacción con las personas". Lo cual nos lleva al hecho de que una de las medicinas más poderosas es el contacto íntimo y la empatía entre los seres humanos.