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El soñar despierto permite ejercitar una apasionante función mental que consiste en automatizar alguna actividad mientras te concentras, simultáneamente, en penetrar entornos cuya abstracción demanda más neuro-recursos.

Cuando nos referimos a 'soñar despierto', estamos hablando de un acto que involucra la libre navegación de nuestra mente hacia estepas distantes del contexto puntual en el que nos encontramos físicamente sumergidos. Algo así como divagar libremente, con soltura, diluyendo los diques que contienen los flujos de nuestra imaginación, permitiendo que estos cabalguen flexiblemente hacia dondequiera que lo decidan.

Tradicionalmente esta acción se asocia con un carácter un tanto romántico y a la vez (quizá por lo mismo), poco productivo, incluso poco fiable. Desde cierta perspectiva soñar despierto es sinónimo de distracción, de descontrol, de ineficiencia. Pero recientemente, investigadores del Max Planck Institute for Human Cognitive and Brain Science, descubrieron que esta psicodivagación es un ejercicio benéfico para nuestras mentes. 

De acuerdo con esta nueva premisa, el divagar ejercita profundamente la capacidad mental que le permite a nuestro cerebro malabarear múltiples pensamientos de manera simultánea, una habilidad que se conoce como 'memoria de trabajo', la cual permite automatizar ciertas actividades, permitiendo así el desprenderte de ellas. Al abstraerte de tu entorno para surfear sobre las ondas de la imaginación, lo cual generalmente sucede mientras estamos haciendo algo, permite a la mente bifurcar positivamente su funcionamiento para realizar ambas labores a un mismo tiempo (aunque generalmente sucede cuando estamos inmersos en actividades mecánicas que no exigen atención puntual–. 

"Nuestros resultados sugieren que el tipo de planeación que las personas hacen frecuentemente durante su vida diaria –cuando están en el autobús, mientras conducen su bicicleta camino al trabajo, cuando están en la ducha– están probablemente auspiciadas por esta memoria de trabajo. Sus cerebros están tratando de concentrar los recursos en los problemas más relevantes" afirma Jonathan Smallwood, uno de los investigadores involucrados. 

El estudio en cuestión sugiere una nueva función de nuestra mente, asociada con la extasiante capacidad de procesar información de manera hiperefectiva. Con este concepto de 'memoria de trabajo' se explica un proceso orgánico bajo el cual nuestro cerebro jerarquiza las actividades que enfrentamos simultáneamente, otorgando a las más complejas la mayor cantidad de recursos disponibles y enviando el resto a un estado de automatización.

Así que la próxima vez que te auto-percibas divagando, no solo no te sientas culpable de ello, recuerda que estás ejercitando una sofisticada función cerebral, celébralo y, sobre todo, disfrútalo.  

Twitter del autor: @paradoxeparadis 

 Con información de: Live Science

 

Hiltler planeaba dominar el mundo desde esta fastuosa mansión en Hollywood (FOTOS)

Por: pijamasurf - 01/17/2013

Adolfo Hitler planeaba, tras triunfar en la Segunda Guerra Mundial, mudarse a un palacio en Hollywood para dirigir desde ahí su imperio; pero la historia fue diferente.

rancho murphy la mansion nazi de hitler en hollywood

La historia, al menos la nuestra, no siempre termina consumándose como la habíamos proyectado originalmente. Tal es el caso de Adolfo Hitler  a quien, más allá de las teorías de conspiración que afirman que terminó sus días plácidamente en Argentina, las cosas no le resultaron precisamente como las había planeado. Recientemente han circulado, a causa de un reportaje transmitido en el Travel Channel, imágenes de el Rancho Murphy, una suntuosa propiedad ubicada en las colinas de Hollywood, California, y desde la cual el tercer Reich contemplaba operar Europa. 

El plan de Hitler, confabulado junto con Herr Schmidt, un espía alemán que vivió en Los Ángeles en la década de los 30's, consistía en mudarse a este rancho, tras apabullar a la coalición de países que se le oponían durante la Segunda Guerra Mundial, y desde aquí controlaría su imperio. El habil Schmidt, empleando los dones de embustero que le habían permitido consagrarse como un reconocido espía, convenció a una pareja de millonarios estadounidenses, los Stephens, para construir la lujosa mansión destinada a hospedar a Hitler, ante la inminente victoria Nazi. “El Rancho Murphy estaba pensado para convertirse en el bastión del fascismo estadounidense desde el que Hitler dominaría el mundo”, afirma el historiador Randy Young.

En 1933 y manipulados por Schmidt, la pareja adquirió una finca de venite hectáreas, hasta entonces propiedad del actor Will Rogers. Posteriormente, invirtieron el equivalente en la actualidad a setenta millones de dólares en la construcción de un palacio fortificado que incluía más de una veintena de dormitorios y, obviamente, un sofisticado bunker. Pero en 1941, cuando se avisaba la derrota de las Potencias del Eje, el plan se derrumbo.  Justo un día después del ataque a Pearl harbor, el Rancho Murphy fue tomado por asalto por integrantes del FBI, quienes arrestaron a las cincuenta personas que preparaban la llegada de Hitler. 

Murphys Ranch

Siete años después los Stephens, arruinados por su torpe aventura, vendieron el complejo a la Fundación Huntington Hartford, la cual en 1973 la cedió a la ciudad de Los Ángeles, y cinco años después un incendio acabo por consumir la faraónica propiedad. Tras el fatal desenlace, el antiguo Rancho Murphy se convirtió, paradójicamente, en uno de los sitios de encuentro predilectos para skinheads, grafitteros, y otras tribus urbanas. 

Y así, el glamouroso espacio que habría de alojar al hombre más poderoso del mundo, terminó convertido en un santuario de fumadores de crack. La historia no siempre responde a los proyectos que la antecedieron... y la realidad es, en sí, una exquisita paradoja.