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Cómo el chamanismo ayuda a los esquizofrénicos de una manera en que la medicina occidental nunca podrá

Por: pijamasurf - 04/11/2015

En lugar del embrutecimiento mental que se usa para "normalizar" a los pacientes con esquizofrenia, habría que agrandar esa grieta en la industria farmacéutica para atender al mensaje que la condición lleva dentro

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La industria farmacéutica, sobre todo cuando se trata de enfermedades mentales, quiere dos cosas: la primera es eliminar rápidamente los síntomas; la segunda, derivada de lo anterior, es posicionarse más y más como un poder fáctico que influya políticamente y se vuelva imprescindible tanto para los enfermos como para los que les rodean. Y ahora que en Occidente esta industria domina el panorama –pero de ninguna manera lo alivia, parece que hemos perdido muchas cosas, tanto así que incluso ya no sabemos/queremos vivir sin una farmacia.  

Y la enfermedad mental es la más temida de todas (ese espejo que nos muestra un rostro desbordado más allá de sus límites). Nos produce pánico y la amordazamos con las drogas más potentes, aquellas que deshumanizan al que la padece al punto del embrutecimiento. ¿Por qué no averiguamos si la enfermedad tiene un mensaje para nosotros? ¿Por qué asesinamos al mensajero antes de que pueda revelar su significado? Después de todo, la enfermedad, como apuntó alguna vez Virginia Woolf –quien la padecía­, es un tremendo cambio espiritual que revela precipicios, desiertos, yelmos y céspedes rociados con flores brillantes; la enfermedad es la odisea de un hombre por los promontorios e infiernos de sí mismo (Do you not see how necessary a world of pains and troubles is to school an intelligence and make it a soul?, profería John Keats). Como clima mental, la enfermedad aumenta las percepciones, y es preciso que, de este lado del mundo y bajo la oscura sombra de la industria farmacéutica, encontremos una grieta que nos permita traducir y dirigir lo que estamos silenciando.

Es preciso porque el índice de esquizofrenia, por ejemplo, es considerable (a nivel mundial alrededor de 1% de la población ha sido diagnosticada con este padecimiento y en Estados Unidos aproximadamente 1.2%, 3.2 millones de personas, de las cuales 95% están institucionalizadas o en tratamiento de antipsicóticos); y porque a estas alturas ya no podemos pensar que calmar los síntomas de una enfermedad es curarla (y debemos preguntarnos incluso si el término “enfermedad” no es un estigma que en sí mismo cancela las posibilidades de conocer las causas y atender a los mensajes). Algunas personas ya están mirando a través de esta estrecha “grieta” para entender la esquizofrenia de una manera no sintomática, no embrutecedora. Y parece que sólo tenemos que mirar hacia las antiguas tradiciones chamánicas, que al parecer comparten muchas características, entre ellas las habilidades psíquicas, con la esquizofrenia.

El chamanismo entendió en su origen que lo que hoy llamamos una enfermedad mental era posiblemente una manifestación de lo divino, o de aquello extraordinario que merecía ser atendido por la comunidad como un mensaje y una oportunidad de conocer el misterio y sanar. No es necesario compartir creencias con la tradición chamánica para dar una oportunidad a otra perspectiva sobre la enfermedad mental y buscar las posibles joyas enterradas allí, entre los cauces caóticos o hiperlúcidos de un dialogo interior distinto.

Hace algunos años un hospital mental de Estados Unidos recibió la visita de Patrice Somé, un sanador africano que observó a los zombificados pacientes y se lamentó de la manera en que desperdiciamos las cualidades de “una persona que por fin está alineada con una fuerza de otro mundo”.

imrsUn estupendo ejemplo de la fortuita cooperación entre el chamanismo y la esquizofrenia la compartió recientemente el padre de un diagnosticado como esquizofrénico en EE.UU. Desde los 17 años, Frank había estado internado en hospitales y medicado por sus síntomas mentales. Los efectos secundarios de las medicinas provocaron que aumentara 50kg y le diagnosticaran diabetes. A los 30 años, ya defraudado por el tratamiento y desesperado, su padre buscó un camino que nuca hubiera considerado de no presentarse la circunstancia.

Después de un viaje a África con Frank en el cual, dice, este encontró una especie de poder y calma, se topó con el libro Shamans among US del psiquiatra evolutivo Joseph Polimeni, que postula que las personas que escuchan voces o sienten ciertas cosas están en contacto con otras realidades, especialmente con el reino mítico, para el cual la sociedad occidental no tiene ni tiempo ni lugar.

Su padre, que cuenta que entre los diálogos inconexos de Frank parecía haber una “siniestra habilidad para sintonizar lo que él estaba pensando”, buscó a Malidoma Somé, chamán africano de la tradición de los Dagara (al igual que Patrice Somé), y viajó a Jamaica con Frank para verlo. Malidoma se sentó con Frank con una serie de objetos y le pidió que dibujara para él, a quien llamó “su colega”.

Desde ese viaje a Jamaica, Frank habla por teléfono constantemente con el chamán y crea dibujos simbólicos. Por recomendación de Malidoma, también viajaron a tierras sagradas de Nuevo México a ver otros chamanes.

Estas experiencias, en lugar de llevar a Frank más hacia “la locura”, han tenido efectos asentadores. No está curado –aún toma sus medicamentos y reside en una casa grupal– pero el peso que había ganado y la diabetes han desaparecido. […] Hoy Frank está lleno de vida y actividad y es ingeniero mecánico. Todavía escribe páginas en caracteres incomprensibles, al menos para aquellos de nosotros en este reino. Y cada vez más está poseído por una remarcable habilidad para sintonizar los patrones de pensamiento de otras personas, incluyéndome.

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Ya es demasiado tarde para que Frank deje los medicamentos pero lo que sucedió fue que ya no siente que está enfermo, sino que sabe algo más y alguien lo entiende. Malidoma Somé lo entiende, y eso es suficiente.

Quizás la figura del chamán en esta y cualquier otra circunstancia odiséica sea la de la compañía. Culturalmente, “el loco” es invalidado de inmediato y muchas veces termina por invalidarse a sí mismo, es decir, acaba por perder su poder y naufragar porque no hay tripulante o capitán que le confirme que, de hecho, su barco existe y es imprescindible navegarlo. Las llamadas "enfermedades mentales", precisamente por la connotación tan negativa de su nombre, pueden ser desoladoras. Una compañía psíquica, aunque remota, es esa grieta en la industria farmacéutica que tendríamos que agrandar para verdaderamente permitir que el esquizofrénico escuche a las sirenas y sepa si le conviene ir con ellas o más bien, disfrutar su canto amarrado al mástil.

 

¿Podrías reunir todos los elementos de la tabla periódica en un mismo lugar?

Por: pijamasurf - 04/11/2015

No hablamos de coleccionar monografías: existe gente que paga por tener pequeñas muestras de todos los elementos de esta colección imposible de completar

 

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Muchos de nosotros no recordamos con particular agrado las clases de química en la preparatoria, pero para algunos entusiastas el reto de tener una muestra de todos los tipos de materia conocidos por el ser humano es un reto interesante. (autor del best seller Los elementos) es uno de los mejores en un extraño hobby, el coleccionismo de elementos de la tabla periódica. 

¿Por dónde empezar? La historia de la tabla misma es interesante: su invención se debe al químico ruso Dmitri Mendeléiev, y está basada en la premisa de que las propiedades de los elementos son funciones de sus pesos atómicos. Todo esto es cosa que se ve en la escuela. Existen kits básicos de mineralogía en algunas tiendas todavía, pero para ser un coleccionista serio, sin embargo, Gray insiste en que es necesario comenzar "estudiando química, de lo contrario podrías hacerte daño".

Y es que aunque es un hobby dominado por vendedores en eBay y un par de páginas especializadas, la naturaleza de la colección pone algunos obstáculos extras. Por ejemplo, existen elementos que no es legal poseer, que son radiactivos o incluso inestables. El hassio (Hs) es un elemento sintético que tiene una vida de 9.7 segundos, y por el momento se cree que no existe sobre la Tierra. No se pueden coleccionar elementos químicos como si fueran especias, sólo porque son bonitos, sin conocer los riesgos potenciales.

¿Por qué alguien querría hacer algo así? Bueno, precisamente porque es una colección interesante y difícil. Kurt Steinberg, dueño de la tienda en línea Gallium Source, cree que se trata "de hacer el pasatiempo divertido para todos. Le vendemos a científicos de la NASA y el MIT y le vendemos a niños de 12 años". Puedes comprar un kit de principiante con 76 elementos.

Naturalmente no todos los elementos son tan interesantes, ni por las mismas razones. "Si observas el bismuto, en realidad es muy aburrido. Pero luego lo ves en su forma cristalina y es fascinante. Tiene todos estos colores de arcoíris", afirma.

Desde un punto de vista menos superficial, la colección de elementos químicos es interesante porque es imposible. A decir de Gray, "si eres un coleccionista de estampillas, nunca tendrás todas las estampilllas. No puedes tener todo, pero puedes acercarte muchísimo. La tabla periódica es un objeto satisfactorio, es todo. Es completa. Existe una casilla para cualquier cosa que haya existido o que existirá. No existen agujeros ni ambigüedad, sin polémica sobre si está terminada o no. Es una tabla de anotaciones".