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Hackeando el cerebro para ver a Dios (VIDEO)

Por: pijamasurf - 02/15/2015

Las bases de la neuroteología son exploradas en una película corta de alta estimulación visual

 

Un estudiantes de computación y un estudiante de cine desarrollan un protocolo para tener visiones místicas. Estudiando las religiones del misterio y el arte sagrado encuentran patrones que se repiten, los cuales unen a conocimientos modernos de neurociencia para desarrollar una tecnología de imágenes teofánicas. Jugando con estimulación fótica, geometría sagrada, códigos matemáticos y tecnología óptica, los jóvenes crean un patrón que mimetiza la estructura del cerebro, pero les falta un último ingrediente. Debe de haber un componente emocional para simular a Dios en el cerebro: la producción de neurotransmisores provocados por una situación de estrés, algo como una descarga de DMT endógeno, es la clave final.

Esta es más o menos la trama del cortometraje The Brain Hack, dirigido por Joseph White. Una formidable storyline de ciencia ficción que explora la neuroteología --la idea de que las visiones místicas pueden ser explicadas materialmente como epifenómenos del cerebro: Dios como un un glitch o un bug de nuestra biocomputadora. Aunque esta idea no es muy original, es parte de la investigación de doctor Michael Persinger y su casco de Dios, que supuestamente es capaz de producir visiones místicas en gran parte de las personas que son estimuladas transcranealmente con este aparato, y ciertamente tiene un gran potencial cinematográfico --con un trasfondo de especulación filosófica y crítica religiosa. Nos gustaría ver esto en un feature film con más presupuesto y quizás mejores actuaciones. Dicho esto, el corto tiene bastantes buenas gráficas y resuelve de manera interesante, dentro de sus limitaciones, esta ambiciosa propuesta.

También en Pijamasurf: Neuroteología, mapeando a Dios en el cerebro

 

Sueño africano: artistas cuestionan la narrativa neocolonial del continente negro (FOTOS)

Por: pijamasurf - 02/15/2015

El e-waste: la basura digital donde los artistas africanos del nuevo siglo encuentran y recomponen su identidad

Los hábitos de la vida en línea son una realidad que da forma a la existencia social de miles de personas en urbes orientales y occidentales por todo el orbe; pero cuando pensamos en África, el continente parece quedar en un "afuera", más lejano que lo que los mapas nos permiten conocer.

Desde el año 2000 algunas urbes y capitales africanas experimentaron un auge de digitalización que ha dado lugar a diversos movimientos de experimentación gráfica con base en la web, desde aquellas organizaciones humanitarias que utilizan las redes sociales para crear conciencia, los activistas sociales que forman parte, también, del naciente público consumidor de información, al igual que un contingente nutrido de artistas que cuestionan lo africano en el siglo XXI a través de una reapropiación crítica de las narrativas gráficas neocoloniales.

África no es sólo el reportaje documental de NatGeo sobre fieras y tribus en la selva; no es (solamente) tampoco las encarnizadas luchas tribales entre neotiranos hambrientos de poder, ni la amenaza del Ébola, el SIDA y otras enfermedades, ni la voracidad de empresas transnacionales que explotan y esclavizan a niños en las minas de diamante y en los lagos donde la carpa del Nilo crea ciudades fantasma de pobreza y hedor de pescado: se trata de una herencia neocolonial expresada en imágenes, con la cual las nuevas generaciones deben vérselas para entrar de lleno en su propia historia; una historia que colectivos de videastas nigerianos cuentan a su manera, al igual que fotógrafos, modelos y curadores de arte, con recursos que encuentran en la red: el e-waste, la basura digital donde los artistas africanos del nuevo siglo encuentran y recomponen su identidad.