*

X

Cómo abrir las puertas de la percepción a voluntad sin el uso de psicodélicos

Por: pijamasurf - 01/01/2015

¿Qué pasaría si descubres que existe una llave para abrir tus estímulos sensoriales sin el uso de drogas? ¿Estarías preparado para hacerlo?

Peter Campbell-collage

Imagen: Peter Campbell

Sumergirse en el baño del los flujos de información exterior es un acto que realizamos con normalidad todos los días. Nuestros sentidos son órganos vivos que nos conectan y entrelazan con el mundo exterior y en los que depositamos toda la confianza para hacer uso de la razón. Estos órganos también son una máquina reductora de la percepción; moderan lo que puede o no entrar en nuestras puertas sensoriales situadas en el sistema nervioso central, mediante la participación de la vista, el gusto, el olfato, el oído y el tacto. En esencia, regulan la realidad que genera nuestra verdad. Este proceso sensorial del cerebro nos permite también hacernos de un juicio axiológico, en el que dotamos de valor a los arquetipos del exterior para categorizarlos sobre el péndulo del bien y el mal. Pero, ¿qué pasaría si descubres que existe una llave para abrir estas puertas sensoriales? Una llave que aguarda en tu mente, y que además puedes controlar a voluntad sin el uso de sustancias externas a tu cuerpo.

Las personas que han experimentado con sustancias psicodélicas conocen ya al menos una mínima porción de este encuentro con la “realidad real”, comprobando con su propia conciencia, que en verdad existe esa máquina reductora de los sentidos de la que hablaba Aldous Huxley en The Doors of Perception.

 

Gaz CobainLas "puertas de la percepción" son parte de nuestro cerebro, las responsables de filtrar al mundo y transformarlo en entendimiento. Los esquizofrénicos, por ejemplo, poseen canales de entrada sensorial más anchos que los de una persona normal, provocándoles una sobrecarga de estímulo, quizás un bloqueo de lucidez mental que se ha quedado atorada en sus puertas. En las culturas indígenas, a estas personas se les llamaría chamanes, con la única diferencia de que son preparados y enseñados a controlar la corriente de energía informativa que fluye a través de sus puertas.

Hay maneras de controlar a voluntad la cantidad de data que entra a nuestro yo interno, de abrir y cerras las puertas sin el uso de sustancias psicodélicas. Probablemente sea más difícil lograrlo, pero existen practicas que ayudan a agrandar estos canales ordinarios de consciencia, ejercicios espirituales que nos permitan, además de vivir una nueva experiencia, cambiar los arquetipos metafísicos que lideran nuestra vida y encontrar un significado más profundo de nuestro viaje momentáneo por la existencia.

 

Hipnosis y percepción extrasensorial

Se le llama percepción extrasensorial a la capacidad humana de adquirir información por medios desconocidos, ajenos a los cinco sentidos; a esta habilidad se le conoce comúnmente como sexto sentido. La práctica de hipnoterapia ha sido reveladora de algunas de estas percepciones, como lo es la supuesta facultad de conocer hechos con anterioridad (precognición). En este estado de trance, se manipula la sugestión de manera que se pueda llegar a una alteración de conciencia similar al sonambulismo. El autor Joe H. Slate nos dice en su libro Aura Energy for Health, Healing and Balance que un trance hipnótico de leve a moderado suele ser suficiente para alcanzar objetivos relacionados al autofortalecimiento; reducir el estrés, desarrollar la creatividad, mejorar la memoria o incluso acelerar el proceso de aprendizaje. La hipnosis puede activar potenciales dormidos, alguna habilidad que no sabíamos que estaba ahí, y liberar una enorme cantidad de energía. Es una manera idónea de comenzar a incursionar en nuestros orígenes metafísicos, tocando las partes ignoradas del subconsciente.

The Doors of Perception

Meditación

Ejercer la meditación es una gran herramienta para ponerse en contacto con la intuición (del latín intueri, «mirar hacia dentro»). Nos ayuda a ver el panorama completo y real de las situaciones difíciles, a centrarnos en las verdades profundas y retener el conocimiento en lugar de quedar atrapados en los detalles superfluos, como suele suceder comúnmente. La mayoría de veces consumimos sólo la información directa que canalizan los sentidos como una verdad, aprendemos sólo la envoltura de las palabras e incluso de la experiencia. Esta práctica reflexiva, algunas veces asociada con los seis tipos de conciencia o las seis percepciones del cuerpo, ayuda en la purificación constante del conocimiento y en el control de las puertas de nuestra percepción, La meditación también es relacionada con las habilidades extrasensoriales, como lo es la telequinesis, materia a la que el maestro Terrence McKenna aludía con un breve ejemplo: La mente provoca que la materia se mueva.

Los sueños

Generalmente asociados con la meditación y el hipnotismo, los sueños son una de las herramientas más comunes y de las más complicadas para conocer la mente en un contexto omnisciente. Son momentos en los que se viven experiencias extrasensoriales, muchas veces llamadas brotes psicóticos, como lo son los sueños lúcidos. Mediante este trance de reposo del organismo, hemos concebido -a veces de manera involuntaria- las percepciones psíquicas no habituales en la consciencia mientras se está despierto. Y es que cuando nos encontramos recibiendo información con los sentidos insomnes es muy difícil engendrar una conexión profunda con el interior mediante la utilización de ese sexto canal sensorial, invisible y subjetivo (como lo son los sueños). Para controlar los sueños se necesita la disposición absoluta de la voluntad para sumergirse entre los micelios oníricos de la mente. Existen ciertas técnicas o medidas que se pueden adoptar para facilitar estas experiencias, y vale la pena remarcar que un ingrediente esencial en esta aventura es la paciencia. 

Engendrar un estado revelador de conciencia en donde sentir en lugar de pensar y/o entender es la llave para abrir las puertas de nuestra percepción puede ser mucho más fácil de lo que pensábamos; solamente tenemos que utilizar ese sexto canal sensorial omnisciente, que se encuentra en nosotros mismos, aguardando a que decidamos tomarlo.

 

TOP 10 escenas legendarias del cine que no estaban en el guión original

Por: pijamasurf - 01/01/2015

Graves, jocosas pero, sobre todo, en el momento perfecto: piezas de improvisación que hicieron las delicias de los cinéfilos

En cine, el guión es sólo el punto de partida, el mapa para que el director y el casting de una película desplieguen su creatividad; si además de creatividad y talento se tiene un poco de suerte (ese hijo pródigo del azar, que vuelve en ocasiones de entre el caos con noticias felices), podemos encontrar verdaderas joyas de la improvisación a cuadro. Aquí algunas de nuestras escenas y frases favoritas en la historia del cine que aparecieron mientras la cámara rodaba y no estaban originalmente en el guión.

Marlon Brando as Don Vito Corleone in The Godfather

 10. The Godfather (1972) - Francis Ford Coppola 

Vito Corleone (Marlon Brando) es el arquetipo del padrino mafioso que, sin embargo, también es un tierno padre de familia. Mientras Corleone ordena que un hombre sea golpeado en venganza por agredir a una chica, il padrino acaricia suavemente a un gatito. Pero el gatito no estaba en el guión. La leyenda dice que Coppola trajo el gato al set, o que Brando lo encontró por ahí, y le hizo una oferta que no pudo rechazar...

Richard Gere & Julia Roberts as Edward Lewis & Vivian Ward in Pretty Woman

9. Pretty Woman (1990) - Garry Marshall 

Cuando el millonario Edward Lewis (Richard Gere) le muestra a la escort Vivian Ward (Julia Roberts) un costoso collar de diamantes, se le ocurre cerrar la caja justo antes de que la chica tome las joyas. La reacción de Roberts es de genuina sorpresa, y la química en escena fue tan buena que el director decidió conservarla en la edición final. 

Matt Damon as Will Hunting in Good Will Hunting

8. Good Will Hunting (1997) - Gus Van Sant 

Mientras el psicólogo Sean Maguire (el recientemente fallecido Robin Williams) y el pedante genio Will Hunting (Matt Damon) mantienen una sesión de terapia, ambos muestran sus dotes para la comedia improvisada. A pesar de que la cinta fue premiada por su guión, esta escena donde Maguire habla de las flatulencias de su esposa no figuraba en el guión original.

Heath Ledger as The Joker in The Dark Knight

7. The Dark Knight (2008)  - Christopher Nolan 

En el guión original, el Guasón (Heath Ledger) debía caminar por la calle mientras el hospital explotaba a sus espaldas, subirse al autobús y ver la segunda explosión desde el autobús en marcha. Sin embargo, Ledger aprovechó la pausa entre las explosiones para improvisar con el control remoto del detonador, añadiendo una pizca de humor negro a la dramática escena (el aplauso lento que le dedica al comisionado Gordon tampoco formaba parte del guión).

 

Harrison Ford as Han Solo in Star Wars Episode V: The Empire Strikes Back

6. Star Wars Episode V: The Empire Strikes Back (1980) - Irvin Kershner

Justo antes de ser congelado en carbonita, Han Solo (Harrison Ford) escucha cómo la princesa Leia (Carrie Fisher) le dice "Te amo". En el guión original, Solo debía decir "Yo también". Pero en un vuelco sencillo y genial, Ford decidió decir "I know" ("Lo sé"), como un verdadero pirata espacial.

Michael Madsen & Kirk Baltz as Mr. Blonde & Officer Nash in Reservoir Dogs

5. Reservoir Dogs (1992)  - Quentin Tarantino 

Cuando Mr. Blonde (Michael Madsen) tortura al oficial Nash (Kirk Baltz) cortándole una oreja, Tarantino no le dio a Madsen ninguna indicación sobre qué hacer después. Todas las líneas de la escena (incluyendo el bailecito y el usar la oreja cercenada como teléfono) fueron improvisadas.

Casablanca unscripted moment

4. Casablanca (1942) - Michael Curtiz 

La conmovedora escena final de la cinta, donde Rick Blaine (Humphrey Bogart) pone a Ilsa Lund (Ingrid Bergman) y a Victor Laszlo (Paul Henreid) en un avión con destino a Estados Unidos está llena de líneas memorables. Pero tal vez ninguna como "Here's looking at you, kid" (algo así como "Esto es para ti, nena"). Según la leyenda, la frase fue usada por Bogart en numerosas ocasiones mientras le enseñaba a Bergman a jugar poker entre tomas. Otra leyenda de Casablanca dice que todo el elenco se enfermó del estómago por beber agua contaminada excepto Bogart, quien sólo bebía whisky. Salud.

Woody Allen as Alvy Singer in Annie Hall

3. Annie Hall (1977)  - Woody Allen 

Alvy Singer (Woody Allen) es un neurótico comediante judío que asiste a una fiesta donde unos amigos le pasan una cajita con cocaína. Mientras la tiene en sus manos, Alvy estornuda violentamente y llena a los presentes de polvo blanco. Luego de que la audiencia de prueba se riera con la escena, Allen decidió dejarla en la edición final (a pesar de que toda la escena fue filmada en los ensayos de la película).

Jack Nicholson as Jack Torrance in The Shining

2. The Shining (1980) - Stanley Kubrick 

Mucho trabajo y poca diversión hicieron que el novelista Jack Torrance (Jack Nicholson) se volviera un psicótico desquiciado. Mientras persigue a su esposa Wendy Torrance (Shelley Duval) con un hacha, Jack mete la cabeza en medio de la puerta medio rota de un baño, y suelta una frase popularizada anteriormente por Ed McMahon en The Tonight Show starring Johnny Carson: "Here's Johnny!". La línea no formaba parte del guión, y el efecto siniestro no ha perdido nada de su toque, aunque no se conozca la referencia.

Rutger Hauer as Roy Batty in Blade Runner

1. Blade Runner (1982) - Ridley Scott 

Cuando el replicante Roy Batty (Rutger Hauer) rescata al exblade runner Rick Deckard (Harrison Ford) de caer de un edificio, tiene lugar uno de los monólogos más poderosos del cine. Mientras rememora su pasado, Batty dice: "todos esos momentos se perderán en el tiempo...", y añade un vuelco icónico que perdura como el sello final de la escena: "...como lágrimas bajo la lluvia", que no estaba en el guión.

Bonus scene

Robert De Niro as Travis Bickle in Taxi Driver

Taxi Driver (1976) - Martin Scorsese 

¿Quién no ha dicho al pasar frente a un espejo: "¿Estás hablándome a mí?"? El guión original sólo indicaba que el taxista Travis Bickle (Robert De Niro) debía "hablar consigo mismo frente al espejo", pero no proponía ningún diálogo. De Niro improvisó toda la conversación durante el rodaje, acuñando una de las frases más memorables del cine.