*

X

Sugar Bob, el adorable venado al que le encanta comer marihuana (VIDEO)

Por: pijamasurf - 12/14/2014

A este animal le fascina pasar el día "moncheando" las hojas caídas de los capullos de ganja

El auge de la marihuana medicinal en Estados Unidos también se ha esparcido al reino animal. En este corto video podemos ver a un venado llamado Sugar Bob que ha tomado una particular afición por masticar hojas de marihuana en un rancho en el Applegate Valley, en Oregon.

La gente de la televisión pública de Oregon captó a este venado en un rancho donde se cosecha marihuana médica, como parte de su cobertura de la cultura de la cannabis.

A Sugar Bob le fascina pasar el día "moncheando" las hojas caídas de los capullos de ganja. En ocasiones, sin embargo, logra pescar algunas hojas de plantas que están listas para ser vendidas. Según el agricultor Richard Davis, el venado "limpia todas las hojas que se caen al piso, y después está listo para una siesta". Dulces sueños, dulce Bob.

Esta extraordinaria historia tiene además el añadido de que Sugar Bob tiene una excelente relación con el perro de Davis, al cual está "ayudando a morir", ya que es de edad avanzada. En los ojos de Sugar Bob hay una paz contagiosa, incluso Davis señala que en una ocasión tuvo que irse a acostar después de ver la tranquilidad con la que Sugar Bob se dedicaba a dormir tras comer un poco de cannabis.

Del escritor como alumno de su obra (ft. Alan Moore, en VIDEO)

Por: Javier Raya - 12/14/2014

Tratar la escritura como un Dios, implica recordar aquello que decía Kafka respecto a lo indestructible en cada uno: el culto a un dios personal

 

Nadie se gradúa de escritor por la misma razón en que nadie se gradúa de estar vivo.

La escritura puede ejercerse, y en ese ejercicio se puede aprender (de los errores, sobre todo), pero difícilmente puede enseñarse. Un escritor(a) puede mostrar sus huellas, sus abortos, sus fracasos: dar a eso el nombre de obra. Pero haría mal en pretender que otros lo siguieran.

El camino que desemboca en descubrimiento también desboca.

Existen escritores que no dejan de escribir el mismo libro una y otra vez. Puede ser un gran libro, como el libro perenne de Philip Roth o de Thomas Mann o  de Borges o de Nietzsche, que no son sino variaciones e inquisiciones sobre el mismo tema fundamental. Pero escribir de la misma forma el mismo libro sólo puede resultar en cansancio, en agotamiento creativo... y en ventas fenomenales.

En esta entrevista, Alan Moore responde a la clásica pregunta por la técnica de la escritura ("¿Qué consejo le darías al escritor novel?") con una respuesta que sólo puede encararse como pregunta para lo más íntimo, para lo más intransferible de cada escritor: dime dónde está tu Dios.

Tratar la escritura (o cualquier proyecto creativo, genésico, que transforme los elementos de la creación en otras formas de creación) como un Dios, implica recordar aquello que decía Kafka respecto a lo indestructible en cada uno: el culto a un dios personal.

Moore contrasta este problema con el del novelista de carrera, aquel que se hace de acólitos y de estantes en las librerías. Serían aquellos que han optado por rendirse culto a sí mismos en lugar de al dios "personal". Ese escritor(a) ha decidido optar por un camino que considera seguro, aplicando técnicas probablemente descubiertas por sí mismo, o que sus fans le han atribuido, pero en cualquier caso, renunciando a lo indestructible en sí mismo(a): domesticándose voluntariamente.

Vayan estas últimas líneas como somero acuse de recibo a "cierto" novelista indómito que se volvió doméstico. Un escritor "democrático" que revira con el muy totalitario "ni los veo ni los oigo"; ninguneado vuelto ninguneador, es una ilustración perfecta de lo expuesto por Moore: pertenece a la triste estirpe de aquellos novelistas profesionales que encuentran en los pasillos de la FIL y en sus propios ombligos todo el reconocimiento y el aplauso al que se han acostumbrado; confundidos hasta la náusea con su propio personaje, el novelista que hubo en ellos ya no distingue crítica de pleitesía, e interpreta como ataque una lectura atenta. Sujetos tristes, paranoicos, que han dejado de aprender.

Twitter del autor: @javier_raya