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Gelotofobia: el terrible miedo a la risa

Por: pijamasurf - 08/06/2014

¿Imaginas que el increíble placer de la risa se convirtiera en el peor de tus miedos? Esto es lo que sufren los que padecen gelotofobia, el miedo a la risa

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Reír es uno de los grandes placeres de la vida, pero para la gente con gelotofobia la risa es como una estridente alarma que anuncia los peores presagios. Tener gelotofobia es sentir cómo la sangre te hierve porque no puedes evitar pensar que, cuando alguien se ríe, se ríe de ti, o sentir cómo el espacio a tu alrededor se contrae mientras una terrorífica carcajada se apodera de tus pensamientos.  

La gelotofobia es aún un padecimiento nuevo para la ciencia. Lo que la caracteriza es no lograr entender lo que es la risa, lo cual hace que a los gelotofóbicos les sea muy difícil convivir con otras personas. Cuando se ven involucrados en situaciones sociales sufren frecuentemente de dolores de cabeza, mareos y angustiantes temblores. Esto hace a los gelotofóbicos personas solitarias, y algunas veces violentas.

La doctora Tracey Platt, de la Universidad de Zurich, es parte de un equipo internacional que intenta entender este padecimiento. Dice que, posiblemente, sus causas se encuentren en el ambiente en el que los pacientes se desarrollaron cuando eran niños. Por ejemplo, muchos gelotofóbicos reportan haber sufrido de abusos (bulling) en la escuela cuando eran niños. Sin embargo, surge la pregunta de si la gelotofobia se desarrolló en ese momento o si ya existía una predisposición que las circunstancias terminan por detonar. También se piensa que puede existir alguna conexión entre este padecimiento y el síndrome de Asperger.

En opinión de la doctora Platt, es posible que los gelotofóbicos sean “reprogramados” por medio del reconocimiento de distintos tipos de risas y expresiones faciales, para poder identificar cuándo una risa puede ser o no maliciosa.

Gran Bretaña es el lugar donde más gente sufre de esta fobia, posiblemente por razones culturales, y se estima que hasta 13% de la población sufre gelotofobia en distintos grados (siendo 1% los que presentan los casos más severos). También existen muchos casos en algunas partes de Asia, donde la vergüenza actúa socialmente como una forma de control.

Por otro lado, Dinamarca es el país que presenta menos casos, pues reírse de alguien está muy mal visto. Menos de 2% de la población sufre de esta fobia en algún grado.

Normalmente no nos damos cuenta de lo importante que es la risa en todas nuestras interacciones sociales, hasta que vemos a alguien que no puede lidiar con ella. Quienes padecen gelotofobia tienen problemas para interactuar en la escuela y en el trabajo, difícilmente mantienen relaciones amorosas duraderas, sufren de depresión y problemas de autoestima, y además se pierden de todos los beneficios de reír, de esa calma y esa dicha que sobrevienen a una buena oleada de carcajadas.

Shut up Devil, la app diseñada para ahuyentar a los demonios que te acechan

Por: pijamasurf - 08/06/2014

Lanzan app para asistirte en la expulsión de los demonios que merodean a tu alrededor o que incluso te habitan

Una de las apps más útiles que se hayan inventado hasta ahora lleva el nombre de Shut up Devil. Y es que gracias a esta ciberherramienta podrás mantener al Diablo y sus secuaces, los múltiples demonios que pululan alrededor de nosotros, lejos de ti –incluso expulsarlos de tu interior en caso de que ya te hayan poseído. 

Esta "arma de combate espiritual" fue creada por el joven ministro Kyle Winkler, autor del libro Silence Satan. Las bondades de este instrumento son, según su autor, cuasimilagrosas:

Pronto te darás cuenta de que ya no estás siendo atacado, sino que estás tú atacando. Y con el tiempo aquellos problemas que hoy enfrentas ya no serán una plaga. Y las mentiras que el Diablo te vende, ya no tendrán influencia alguna sobre de ti.

Lo único extraño es que al analizar el discurso de Winkler, sus movimientos oculares y sus gestos faciales, hay ciertos rasgos que sugieren la posibilidad de que el sea un agente infiltrado del infierno, haciéndose pasar por un endoctrinado y carismático ministro para, eventualmente, hacerte presa de sus delirios y perversiones. Pero eso sólo tu propio corazón podrá corroborarlo o desmentirlo.