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Esto podría arruinar tu infancia: los príncipes de Disney totalmente desnudos (NSFW)

Por: pijamasurf - 08/20/2014

Tara Jacoby , ilustradora neoyorquina, dio a conocer este irreverente ejercicio de imaginación erótica al interior de la supuesta inocencia de los dibujos animados, imaginando cómo se verían los príncipes de Disney si, por un momento, cumplieran la fantasía de despojarse de su ropa

Uno de los efectos más evidentes y al mismo tiempo más sutiles de esa compleja maquinaria cultural y de programación colectiva que son los estudios Disney, se encuentra en el ámbito de la sexualidad. Aun bajo la sospechosa clasificación de “películas para niños”, los largometrajes de Disney son dispositivos que refuerzan y reproducen ciertas normas sociales respecto de lo que una persona puede esperar sobre el amor, el sexo y las diversas relaciones en torno a este núcleo. Con la asunción de que, en esencia, se trata de una postura conservadora, una moral afín al establishment.

Recientemente, la ilustradora Tara Jacoby realizó un ejercicio irreverente: retratar a los príncipes más populares de Disney desnudos, estableciendo una relación especulativa entre sus características físicas y de personalidad y, por otro lado, el tamaño y forma de su pene. Jacoby se suma a una larga lista en los últimos años de artistas que subvierten y se reapropian las imágenes de Disney, mostrando a las caricaturas drogándose o teniendo intercambio sexual, etcétera.

En un primer momento las ilustraciones pueden impresionar, pues sin duda Disney ha sabido vender una imagen aséptica de los cuerpos y las relaciones humanas en la que hay poco espacio para eso que el escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez describe con precisión:

Es que el sexo no es para gente escrupulosa. El sexo es un intercambio de líquidos, de fluidos, saliva, aliento y olores fuertes, orina, semen, mierda, sudor, microbios, bacterias. O no es. Si sólo es ternura y espiritualidad etérea entonces se queda en una parodia estéril de lo que pudo ser.

Sin embargo, quizá después ese efecto deje su lugar a algo más liberador: el humor. Esa especie de “profanación” de Jacoby no es más que un intento por revelar lo evidente aunque disimulado: que esas cosas también pasan por la mente de los niños, así sea como enigmas, preguntas sin respuesta efectiva y sólo imaginadas, y que la “inocencia infantil” no es más que una consecuencia de cierta moralidad que, contrario a lo que pueda parecer, sólo deforma y pervierte. El hecho de que no podamos ver estas imágenes sin escandalizarnos, ¿no es prueba de ello?

Esta recreación es también una consecuencia de la presencia fantasma de la fantasía en el sexo --y esas imágenes que vimos en la infancia son parte no sólo de nuestra educación sentimental sino también, de nuestra educación sexual. Jacoby cumple la fantasía colectiva de ver los cuerpos desnudos --despojándolos de su velada atracción.

Aunque una forma más sencilla de verlo es pensar que simplemente existe una curiosidad por saber cómo es el pene de los príncipes de Disney, que son nuevos (viejos) mitos en la psique colectiva.

El (otro) sueño americano: historias gráficas de migrantes centroamericanos en México (FOTOS)

Por: pijamasurf - 08/20/2014

Hombres, mujeres, niños, ancianos: el sueño americano para ellos no es una casa, un jardín y dos autos, sino la oportunidad de reunirse con sus familias en la frontera inalcanzable

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El "sueño americano" es uno de los rumbos ideológicos más interesantes de todos los tiempos: sirvió a Estados Unidos para elevar la moral de la población después de la Segunda Guerra Mundial, aunque los orígenes del "sueño americano" puedan remontarse al tiempo de los primeros colonos británicos en América del norte, así como a la desastrosa doctrina Monroe. En ese sentido, el sueño americano es propiamente el sueño estadounidense, que sólo es accesible a estadounidenses.

El fotógrafo Nicola Okin Frioli decidió retratar el otro lado del sueño americano: el de los migrantes indocumentados que buscan una tajada del mismo y que (estadísticamente) sufrirán en carne propia las penalidades del viaje.

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Las fotos muestran personas de todas las edades provenientes sobre todo de Centroamérica: salvadoreños, hondureños, guatemaltecos, nicaragüenses; hombres y mujeres se ven expuestos a la violencia de las pandillas, desde la Mara guatemalteca hasta los Zetas en México, sin contar con la corrupción de las autoridades fronterizas mexicanas, una trampa mortal que los migrantes deben atravesar guiados únicamente por la brújula onírica del sueño estadounidense.

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El proyecto de Frioli comenzó en 2008 al visitar un centro para migrantes en Tapachula, Chiapas, México. "Es un esfuerzo para documentar el lado más dramático de la migración centroamericana, los accidentes y las mutilaciones", afirma Frioli. "El sueño roto de aquellos que cruzan México con la responsabilidad de sus familias y su modo de vida, y cuando no lo logran [se enfrentan a] mutilaciones físicas que podrían impedirles trabajar por el resto de sus vidas".

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De este modo, "el otro lado del sueño no se refiere únicamente al 'sueño americano', sino también al intento fallido de tener una vida mejor, al sueño no realizado y a un futuro que nunca llegará".

slide_362516_4076732_freeUna mochila con el número telefónico de la familia de Salvador Santo, hondureño de 21 años, para evitar llevar datos personales por escrito que pudieran dar pie a extorsiones o secuestros. En 2013 se registraron 3,600 casos de extorsión, casi el doble que en 2012.

slide_362516_4076737_freeSilla de ruedas adaptada con un mueble de jardín, donada por Free Wheelchair Mission al albergue "Jesús el Buen Pastor" en Tapachula, Chiapas, en 2008.slide_362516_4076746_freeCuando el marido de Lydia murió hace dos años al caer de un tren de carga rumbo a EE.UU., esta gorra fue lo único que las autoridades le devolvieron a ella.slide_362516_4076752_freeArmando, salvadoreño (izquierda), fue deportado la primera vez que trató de cruzar a EE.UU. por México. En su segundo intento subió por Tenosique, Tabasco, pero el tren le amputó el brazo. A la derecha, la prótesis de Celso, hondureño de 31 años, víctima de "La Bestia", el infame tren.slide_362516_4076753_free

Teófilo Santos Rivera, de 42 años, de Panamá, fue víctima de la violencia de las pandillas. Al tratar de escapar saltó de un tren y se lastimó los pies. También sufre cirrosis epática y cáncer. En enero del 2014 los médicos le dieron 40 días de vida; la imagen fue tomada en Tapachula, en un nuevo intento por cruzar a EE.UU. para despedirse de sus hijos y nietos.

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La ayuda médica para los migrantes por parte de las autoridades mexicanas está plagada de negligencia. Los mexicanos no sólo deberíamos exigir mejores condiciones migratorias a EE.UU., sino ofrecerlas nosotros mismos para los migrantes centroamericanos.

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Una cruz, una gorra o una cadena de oro falso en el desierto es, muchas veces, toda la evidencia que queda de lo que antes fue una persona.

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Botella de agua con agujeta. Sirve para amarrarla al tren y no perder el vital líquido.