Cuando los audífonos se vuelven parte de nuestra identidad
Medios y Tecnología
Por: Pepe Moss - 08/22/2026
Por: Pepe Moss - 08/22/2026
Hay cosas infaltables antes de salir de casa: las llaves, la cartera, las gafas, el celular y, por supuesto, ¡los audífonos! No importa si vamos al trabajo, a la universidad, al gimnasio o simplemente a caminar. Los audífonos se han convertido en uno de esos objetos que llevamos, incluso cuando no sabemos si los vamos a utilizar.
Por eso ya no puedo ver a los audífonos como un simple gadget para escuchar música, ahora son parte de nosotros, de nuestra identidad y estilo de vida, una forma de relacionarnos con el mundo.
El 19 de agosto pasado, JBL presentó en Ciudad de México nuevas propuestas dentro de sus familias Live y OpenSound, con audífonos de diadema, in-ear y diseños open-ear pensados para distintos momentos de la vida cotidiana. Pero detrás del lanzamiento hay una pregunta muy interesante: ¿Por qué necesitamos llevar audífonos a todas partes?
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Durante mucho tiempo pensamos en la tecnología como una herramienta externa, algo que utilizamos cuando tenemos una necesidad concreta y después guardamos o desechamos.
Pero el filósofo canadiense Marshall McLuhan propuso algo distinto; en Understanding Media: The Extensions of Man (Entendiendo los medios de comunicación: las extensiones del ser humano), planteó que los medios y la tecnología pueden funcionar como extensiones o pensializadores de nuestras capacidades. La tecnología no sólo sirve para hacer algo: también modifica la manera en que percibimos y habitamos el mundo.
Si pensamos en unos audífonos desde esta perspectiva, la respuesta parece sencilla: extienden nuestro oído, pero van más allá, nos permiten decidir qué queremos escuchar y, quizá más importante, qué no queremos escuchar.
«Con la cancelación de ruido lo que buscas es desprenderte un poquito y desentenderte del mundo para concentrarte en ti», explica Denise Medina, especialista de producto de Harman.
Los audífonos pueden convertir el transporte público en una sala privada, una caminata en un videoclip o una jornada de trabajo en una sesión creativa. El lugar no cambia, cambia nuestra experiencia de estar ahí.
El filósofo Don Ihde ha estudiado precisamente esta relación entre tecnología, cuerpo y mundo: las tecnologías median nuestra experiencia y modifican la manera en que nos relacionamos con nuestro entorno. Los audífonos ya no son objetos completamente separados de nosotros, sino parte de la relación que establecemos con el entorno.
Pero los audífonos no sólo modifican nuestra relación con lo que nos rodea, también pueden modificar nuestra relación con nosotros mismos. La socióloga Tia DeNora ha estudiado la música como un lenguaje que utilizamos en la vida cotidiana para trabajar nuestras emociones, modificar nuestros niveles de energía y participar en la construcción de nuestra identidad. La música, sostiene, puede convertirse en un recurso para producir determinadas experiencias de nosotros mismos.
Todos y todas tenemos nuestra música para correr, para estudiar, para trabajar, para viajar, para superar una ruptura o para convencernos de que somos el protagonista de nuestra propia película mientras caminamos por la calle; por eso resulta reveladora una pregunta que Diego Ocaranza, gerente regional de marketing de JBL, planteó durante la presentación: «¿Para qué quieres el audífono?»
Tal vez lo queremos para hacer ejercicio, para viajar, para jugar videojuegos, para contestar llamadas, para escuchar música durante horas, para concentrarnos, o simplemente porque nos gusta cómo se ve.
«Hay uno que se va a adaptar para cuando va al gimnasio a hacer ejercicio, otro cuando va a estudiar, otro cuando va a sacar a pasear a su perro», explica Medina. Y cuando un objeto empieza a acompañar diferentes partes de nuestra rutina, también empieza a formar parte de nuestra identidad.
No es casualidad que las nuevas propuestas de JBL incorporen diferentes formatos, niveles de personalización y funciones. La familia Live, por ejemplo, combina distintos diseños con cancelación de ruido y opciones de personalización, porque como nos compartió Diego Ocaranza; la generación Live 4 incluso incorpora un estuche con pantalla y funciones que permiten modificar ajustes sin sacar el teléfono.
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Ya no buscamos solamente que un dispositivo funcione, queremos que funcione para nosotros, aislarse del mundo o elegir cómo habitarlo. Hay una gran paradoja en los audífonos: usarlos significa cerrar la puerta al exterior, llevar nuestro propio espacio sonoro a cualquier parte; pero ahora existe otra posibilidad: escuchar nuestra música sin dejar de escuchar el mundo.
Esa es precisamente una de las ideas detrás de OpenSound, la tecnología que JBL incorpora en modelos open-ear como Soundgear Clips, Sense Lite, Sense Pro y Endurance Zone. En lugar de bloquear completamente el canal auditivo, estos diseños buscan mantener al usuario consciente de su entorno mientras escucha música, contenido o está en una llamada.
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Esta diferencia parece pequeña, pero culturalmente dice mucho, antes queríamos que la tecnología nos ayudara a escapar del entorno, ahora también nos permite mediar nuestra experiencia del entorno sin abandonarlo.
Podemos escuchar música mientras corremos y seguir atentos a lo que sucede alrededor; podemos sacar a pasear al perro sin dejar de escuchar un podcast; podemos tener nuestra propia banda sonora sin desaparecer completamente de la ciudad. Y ahí los audífonos dejan de ser únicamente un aparato para reproducir sonido, se convierten en una forma de administrar nuestra atención, nuestro ánimo, nuestra intimidad y nuestra relación con los demás.
Tal vez por eso ya no basta con preguntar qué tan bien suenan, hay que preguntar para qué los queremos, dónde los vamos a usar y qué experiencia queremos tener cuando los llevemos puestos.
McLuhan decía que las tecnologías transforman nuestras formas de percibir, DeNora nos ayuda a entender que la música también puede participar en la construcción de nuestra identidad y la nueva generación de audífonos JBL parecen juntar ambas ideas en un objeto que cabe en casi cualquier lugar.
La innovación no consiste solamente en fabricar un dispositivo que reproduzca mejor el sonido, está en conseguir que la tecnología se vuelva tan cotidiana que dejemos de percibir como una herramienta externa.
Los audífonos nos permiten decidir, aunque sea por unos minutos u horas, cómo queremos escuchar el mundo. La próxima vez que revises si llevas todo antes de salir, puedes preguntarte: ¿qué parte de tu identidad estás llevando contigo con los audífonos que elegiste?