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El chef y conductor de TV, Anthony Bourdain, un texto que invita a replantear nuestra perspectiva ante la relación entre dos países que mantienen un complejo y tácito amor cultural.

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La tradición gastronómica de un país, sus usos y costumbres alimenticios, la física y metafísica que envuelven su cocina, sus ingredientes y sabores, son una de las rutas más directas para entender o, al menos, probar, su esencia. Y tal vez por esto no debiera de sorprendernos la lucidez del texto que recientemente publicó en su blog el chef Anthony Bourdain, para presentar un episodio Parts Unknown, el programa que conduce para CNN, dedicado a México.  

Under the Volcano es el título de este emotivo y breve texto, en el cual Bourdain repasa una serie de fenómenos psicoculturales que distinguen la relación entre México y Estados Unidos –esa viva complejidad que los une y separa. Se trata de dos países cuya proximidad cultural les impone una intimidad que supera, por mucho, la simple coincidencia geográfica lo cual resulta en una fusión intensa, desorganizada y, hastía cierto punto, desaprovechada.

México es más guerrero que belicoso, más colorido que estéril, un país que goza de las bondades del surrealismo; generalmente cuenta con la magia de su lado, y puede presumir un linaje histórico como pocos. Estados Unidos, su hermanastro, vive mejor orientado hacia el futuro, procede de un experimento multicultural y filosófico que cambió la historia del mundo, es más funcional y ciertamente poderoso –incluso logró construir e imponer ese tablero en el que hoy se desarrolla buena parte del juego global.  

En esta relación tan improbable como cotidiana, se pueden detectar patrones que evidentemente ayudan a entender las respectivas identidades. Y es que el intenso intercambio de insumos culturales no podría tener otro desenlace que impregnar a ambos de una manera tan caótica como entrañable. Justo en el preciso instante en que uno, o millones, de estadounidenses están consumiendo un 'tortilla chips', planeando sus vacaciones a Playa del Carmen, o aplaudiendo el Oscar a Cuarón, uno, o millones, de mexicanos estamos viendo la última serie de HBO, planeando nuestro próximo viaje a California (no importa si es vía un pollero o una agencia de viajes), o portando un jersey de los Patriotas de Nueva Inglaterra. 

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En su texto, Bourdain recuerda lo que muchos sabemos: que la economía y sociedad estadounidenses difícilmente funcionaría sin su ingrediente estrella, México. Además, increpa a sus compatriotas a que incluyan dentro de sus intereses (más allá de la stripper o el springbreak),  lo que sucede al otro lado, a que se informen, por ejemplo, sobre los costos de una guerra contra las drogas impulsada, principalmente, por Estados Unidos, y que México ha tenido que pagar con más de ochenta mil muertes –considerando que el origen de esta tragedia radica en la demanda que su país genera.

Pero si por parte de EUA hay una comunión tan intensa y gustosa con la cultura mexicana, ¿porqué no se traduce esto es una postura más empática, incluso responsable, ante a lo que sucede en México? 

Amamos las drogas mexicanas. Tal vez no tú personalmente, pero nosotros, como nación, consumimos cantidades monumentales de ellas –y recorremos extraordinarias distancias y gastamos grandes sumas para obtenerlas. Amamos la música mexicana, las playas mexicanas, la arquitectura mexicana, el diseño de interiores, y las películas mexicanas. Entonces, ¿porqué no amamos México?

Desestimamos lo que ocurre apenas cruzando la frontera. Quizá estamos avergonzados. Después de todo México ha estado ahí siempre para nosotros, para satisfacer nuestros más oscuros deseos y necesidades. Ya sea para vestirnos como idiotas, alcoholizarnos y broncearnos con el sol de Cancún, arrojar unos pesos a strippers en Tijuana, o pasonearnos con drogas mexicanas, estamos lejos de nuestro mejor comportamiento en México. Nos han visto a muchos de nosotros en neutro peor plano. Conocen nuestros deseos más oscuros. 

Como mexicano el texto del chef neoyorquino resulta un tanto conmovedor. La sola idea de que haya estadounidenses que perciben así la relación con México, demuestra, al contrario que sus embajadores 'springbreakeros', el lado más luminoso de esta cultura –una faceta sensible, responsable ante la sincronía obvia y abierta a la riqueza del 'otro'. Pero también me gustaría señalar que, aunque de forma distinta, nuestros hermanos mexicanos que están al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, representan (como víctimas y no como causantes) una buena porción de los más oscuro de México: un país ineficiente, confundido, incapaz de proveer con oportunidades a sus propios habitantes, vulnerable por las carencias educativas de su población, permisivo ante la irresponsabilidad de sus élites,  y resignado frente a la ineptitud y corrupción de gobiernos miserables.  

En todo caso, más allá de las dos caras de la moneda que, respectivamente, evidenciamos tanto mexicanos como estadounidenses, más allá de reclamos o deudas, lo único que parece indiscutible es que ambos estamos 'condenados' a convivir hombro a hombro. Y considerando lo anterior, resulta aún más benéfico para todos los involucrados, que existan posturas como la que Bourdain expresa en su texto. A fin de cuentas, como bien señala, nos guste o no, ambas culturas estamos inexorable y profundamente envueltas en un abrazo. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis 

 

15 inolvidables frases que muestran la magnética personalidad de María Félix

Por: PijamaSurf Mexico - 05/06/2014

Gracias a su ingenio, personalidad, belleza y altivez, María Félix fue admirada por cientos de mujeres, deseada por miles de hombres y querida por miles de individuos.

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María de los Ángeles Félix Güereña, también conocida como María Félix, fue un símbolo del erotismo y fortaleza en el cine mexicano. Con su retadora mirada de femme fatale y escultural cuerpo, María Félix cautivó a cientos de espectadores desde su primera película, El Peñón de las Animas (1942). 

La leyenda de “La Doña” se forjó a lo largo de sus 47 filmes, donde compartió cámara con leyendas como Pedro Armendáriz, Rossano Brazzi, George Marchall, Yves Montand, Gerard Philipe, Vittorio Gassman, Curt Jurgens, Fernando Fernán Gómez, Arturo de Córdova, Jorge Negrete, Carlos Thompson, y más. Gracias a su ingenio, personalidad, belleza y altivez, ella fue admirada por cientos de mujeres, deseada por miles de hombres y juzgada por miles de individuos.  La capacidad camaléonica de este máximo ícono del cine mexicano fue constatada por el poeta Octavio Paz, quien fue se su amigo: " María nació dos veces: sus padres la engendraron y ella, después, se inventó a sí misma."

Uno de los polémicos factores que alimentó su popularidad fue su imparable búsqueda del amor y pasión, lo cual era inusual dentro del contexto histórico. Se casó en cuatro ocasiones con importantes figuras públicas como Enrique Alvarez, Agustín Lara, Jorge Negrete y Alex Berger; aunque mantuvo una relación durante 16 años con Antoine Tzapoff.

A pesar de ser amada y odiada, la fortaleza de La Doña se centraba en su talento y vocación por la actuación. Razón por la cual, recibió honores, homenajes y distinciones de numerosas instituciones artísticas; como por ejemplo, en 1996, Francia la condecoró con la orden de Commandeur dans l’Ordre National des Arts et des Lettres, siendo ella la primera mujer en América Latina en recibirla.

En honor a 100 años del nacimiento de La Doña, los 100 abriles inmarcesibles, les compartimos 15 frases que, de alguna manera, remarcaron su ansiedad por inmortalizarse y que muestran su ingenio, siempre frontal y sin mediastintas:

1. Una, cuando me engendraron. Y otra, cuando yo me inventé.

2. A mi no me impresiona nadie con el precio, pero sí con los resultados.

3. No me gusta que me ayuden, puedo equivocarme sola.

4. El dinero no da la felicidad, ah, pero como calma los nervios.

5. La mejor manera de amar a alguien es aceptarlo tal como es, eso es lo que yo hago con Antoine, no es fácil, pero sólo amar a los pendejos es fácil.

6. Yo fui la primera que dije que el TLC no nos serviría, sólo para ponernos encima la bota de los gringos. Ahora los mexicanos sólo servimos para vender tacos y fritangas en las esquinas de nuestra bella ciudad.

7. Yo no soy “populachera” para nada, el público me ama, el público me respeta, pero con un amor elevado al cubo.

8. No es suficiente ser bonita, hay que saberlo ser.

9. El perfume del incesto no lo tiene otro amor.

10. Yo seré para ti una mujer más en tu vida, pero tú un hombre menos en la mía.

11. Me parece un poco difícil hablar de mí, el hablar de mí es muy severo, porque soy mucho mejor de lo que parezco.

12. - No puedo vivir sin ti. - Y yo no puedo vivir contigo.

13. La cabellera es para nosotras las mujeres un medio de expresión, no es cierto que con una negra cabellera la mujer demuestra su altivez o su desdén 

14. No me gusta la ayuda... cuando te la pida, tú me ayudas.

15. Investigarme ni me digas la palabra, el otro día un periodista desde su gran prestigio me dijo: "quisiera hacerte una biografía" y me pareció bien; tantas biografías chafas me han hecho y tantas que no he permitido y bien tuvimos citas, tuvimos grabaciones, tuvimos visitas, nos encuatachamos en esta historia de la biografía para que a un momento dado esta persona me diga "ya no puedo hacer tu biografía por que ya fui tu amiga ya me siento tu amiga ya no te quiero investigar" y la palabra me llenó: por qué me vas a investigar si yo no soy Porfirio Díaz o Emiliano Zapata por qué me vas a investigar a esos se les investiga, a una actriz se le inventa, una actriz es sueño.

 

[via Nalgas y Libros]