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Te compartimos el secreto para poder beber alcohol sin emborracharte

Buena Vida

Por: pijamasurf - 04/29/2014

Por fin, el remedio que todos esperaban, la receta que te permitirá beber alcohol sin emborracharte (si es que eso tiene sentido).
Swimming Drunk, por Brian Rea "Swimming Drunk", por Brian Rea

Bueno, aunque no lo crean, parece que existe un método secreto, revelado por Esquire, para beber alcohol sin emborracharse. ¿Cómo? Muy fácil, sólo tienes que comer un poco de levadura activa antes de empinar la botella. Basta con una cucharada por cada cerveza que planees tomar (sí, lo sentimos, pero necesitas un plan) y entonces podrás retomar las riendas de tu cuerpo desbocado evitando el probable ridículo (aunque puedes seguir echándole la culpa al alcohol si algo sale mal).

La explicación: la levadura tiene una enzima llamada deshidrogenasa alcohólica, la cual es capaz de romper las moléculas de alcohol en sus elementos constituyentes (carbón hidrógeno y oxígeno). Esto es lo mismo que sucede cuando tu hígado metaboliza el alcohol, pero el proceso sucederá antes de que alcance el torrente sanguíneo y, por lo tanto, a tu cerebro.

Así, la levadura aminora los efectos del alcohol y protege tu hígado. Es probable que bebas porque te gusta emborracharte un poco, pero no te costará imaginar escenarios en que este consejo te pueda ser útil: algún evento familiar, una cita de trabajo, o quizá tienes algo importante que hacer el día siguiente, pero no quieres ofender a tu anfitrión rechazando su hospitalidad. Quién sabe, tal vez la bebida te sirve como placebo y logras sintonizarte con los demás retornando a tus estados primitivos, pero con la ventaja de poder despertar sin sentir que la fiesta sucedió dentro de tu cabeza.

La revista Life cree que esta imagen de Alfred Eisenstaedt podría ser "la fotografía más feliz" reflejando un momento espontáneo de alegría infantil.

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La popular revista Life, que captó visualmente una época, sugiere que esta imagen tomada por Alfred Eisenstaedt, podría ser la fotografía más feliz de la historia. La imagen fue tomada en 1950 en un día de otoño en la Universidad de Michigan, en ese entonces famosa por su banda marchante. El fotógrafo captó al baterista practicando cuando un pequeño niño lo empezó a seguir desatando un frenesí entre los otros niños, hijos de los profesores. La imagen es completamente espontánea. "No es una representación de la emoción manufacturada, sino un magistralmente enmarcado instante de un explosivo y auténtico espíritu", escribe Ben Cosgrave, el editor de Life.

Donde quizás sí haya una manufactura es en la pregunta que hace Life y en la pregunta que hacemos nosotros. Puesto que, ¿qué es la felicidad? Definirla seguramente no sirve en nada para obtenerla. ¿Podemos sentirla en esta imagen? Depende seguramente de nuestras experiencias y asociaciones mentales. Quizás si tenemos ciertos prejuicios a Estados Unidos o cierta amargura relacionada a la infancia difícilmente esta imagen nos genere una ráfaga de felicidad espontánea. Por otro lado también es cierto que la la alegría de la naturaleza, el punto más indiscriminado de expresión pura suele ocurrir en la infancia y esta fotografía capta esto incluso con un acto físico, un salto risueño, highsteps, literalmente pasos altos.