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Los propósitos y los usos reales de una invención casi nunca coinciden, e Internet no es la excepción, pues según el padre de la web, Tim Berners-Lee, nunca esperó que los gatos proliferaran de tal manera en la red.

gatoHace unos días se cumplieron 25 años de la creación de Internet, probablemente el invento más revolucionario de nuestra época y sin el cual ésta no podría explicarse, en varios sentidos. Asimismo, se trata de una cifra significativa para realizar un balance: qué promesas se cumplieron y cuáles han quedado pendientes, de qué manera su origen como proyecto militar ha determinado el viraje que ha tomado a acciones de espionaje, las amenazas en torno a la libertad que permite la red (de expresión, de disidencia, de libre flujo de contenidos) y si es posible potenciar su decidida vocación humanista.

O casi. Porque como usualmente sucede con toda invención, los propósitos con que fue creada y los usos que adquiere van distanciándose poco a poco conforme transcurre el tiempo. En Internet, prueba de ello es la devastadora cantidad de gatos que proliferan en todo tipo de sitios, en millones de variaciones. Para sorpresa, incluso, de Tim Berners-Lee, el “padre” de la Red.

En un chat que sostuvo con usuarios de reedit el miércoles pasado, Berners-Lee afirmó que entre sus muchas expectativas, nunca consideró que los gatos se apoderarían del contenido de Internet. Paradójicamente, él nunca ha contribuido a la causa, aunque confiesa que una vez subió una foto de su perro.

Por otro lado, en asuntos de mayor importancia (aunque quizá no por casualidad menos visibles), Berners-Lee también habló sobre Edward Snowden, a quien evitó calificar de héroe o de villano pero a cambio sostuvo que personas como él deberían ser protegidas, pues los “soplones” (whistleblower) tienen la posibilidad de salvar a la sociedad de las imperfecciones y las fallas de los gobiernos.

Animales que tuitean, instrumentos musicales y edificios emblemáticos que se sirven de la onomatopeya, "personas" que encuentran un hueco en la realidad para burlarse de sus estructuras y sus apariencias.

ardilla

Una de las características más estimulantes de Internet es la maleabilidad de sus límites y sus estructuras aparentes. A diferencia de la realidad real, la que ocurre por medio de una pantalla y un dispositivo propicia por sus propias características el juego y la transformación, un carnaval potencialmente permanente en el que las máscaras se cambian y las identidades se confunden.

Así, por ejemplo, en Twitter, donde pronto comenzaron a surgir cuentas paródicas que por sí mismas trastocaban la plataforma pero, además, llevaban esta voluntad a otro nivel al burlarse de un elemento específico de la realidad.

 

@the_vuvuzela

En el Mundial de Fútbol de 2010 millones de personas supieron de la vuvuzela, un estrambótico instrumento musical común en numerosos estadios porque emite un sonido potente y ruidoso, más que apropiado para un recinto abierto que congrega multitudes festivas. Pues bien, por si no fuera suficiente con que esta corneta elemental resonara en los campos de fútbol y los televisores que reproducían la transmisión internacional, alguien decidió crearle su cuenta de Twitter, supliendo con la onomatopeya la limitante de los caracteres textuales. Los tweets, con cientos de RTs y Favs, eran más o menos siempre de este tipo:

 

 

 

@thebigbenclock

El recurso en cierto modo no es tan original, pues antes de la vuvuzela en Twitter ya resonaban las horas del emblemático Big Ben londinense:

 

 

@common_squirrel

O la inquietud saltarina de una “ardilla común”, actualmente avecindada en Tehran:

 

@ImTheSloth

Un tanto menos literal, en algún sentido más elaborado, son otras cuentas de animales que tienen personalidad propia, tomando como pretexto las características que usualmente les asignamos. Digamos, un perezoso:

 

 

@__GrumpyCat

O el “grumpy cat”, celebridad de Internet cuyo gesto de amargura se traslada a los 140:

 

 

@dogsdoingthings

O perros que hacen cosas:

 

 

 @CriaturaRara

O, también para complementar esta lista, @CriaturaRara, un koala que inesperadamente vive en la ciudad y tuitea en español: