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¿Por qué hay tantos gatos en Internet? Un fenómeno que sorprenden y confunde, sobre todo cuando, como en este infrográfico, conocemos las cifras descomunales de los contenidos en la Red sobre estos felinos domésticos —y también sobre el tocino, que los sigue de cerca.
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Si alguien que no conociera Internet, que nunca hubiera entrado en contacto con su vasto universo ni tuviera idea alguna sobre lo que ahí encontraría, ¿no terminaría sorprendido por la presencia hegemónica de los gatos en la totalidad de la Red? ¿No terminaría confundido porque un animal tan doméstico, tan normal de la vida cotidiana, estuviera tantas veces y bajo tan diversas formas en sitios y páginas y blogs y videos y en prácticamente cualquier meandro de la Red?

Este es, quizá, uno de los grandes misterios del que por otro lado ha sido elogiado como el invento más importante, culturalmente, desde los días de la imprenta: ¿Por qué hay tantos gatos en Internet?

En el infográfico que ahora compartimos pretende solucionar ese enigma, pero más bien da cuenta de las cifras descomunales en torno a los gatos y, también, en torno a otro elemento que se diría trivial: el tocino. Según parece gatos y tocino se disputan la hegemonía del ciberespacio, aunque con una amplia ventaja para los felinos domésticos.

Un fenómeno que sin duda sorprendería a un extraño y, por otro lado, uno que incluso quienes forman parte de él tampoco pueden explicar fácilmente.

[TAXI]

"El medio es el mensaje" es la idea sobre la cual McKenna lúcidamente nos platica en este fragmento de una conferencia.

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Una vez más el talento verbal de Terence McKenna nos hace cuestionar aquellas cosas que sin darnos cuenta permean la manera en que nos comportamos. En el video incrustado al final,  que es un fragmento de una larga conferencia, McKenna comienza por mencionar uno de los libros que más influenció su manera de ver las cosas: The Art of Seeing, de Aldous Huxley.

Ahí, en palabras de McKenna, viene una interesante y simple teoría sobre los lectores. Teoría que pone en entredicho la concepción general de que los lectores son la mejor clase de gente. La que más cuestiona, la que más sabe. Y, sin descartar que esto puede ser una verdad, McKenna nos indica que “aquellos que leen no ven. Llevan la actitud del impreso al mundo y tratan de leer la naturaleza. No puedes leer a la naturaleza”, apunta McKenna. “Debes ver la naturaleza”. El consejo que cita de Huxley ante esta situación de leer en mundo en lugar de verlo es dibujar a mano libre. Dibujar insectos, árboles, casas. Entrenar a tu ojo. “Ve a la naturaleza y entrena al ojo a ver y dejaras de leer el mundo”, aconseja. “La lectura te abstrae de la naturaleza y eso ha llevado a una crisis cultural”.

Luego de esto pasa a hablar de la televisión. De cómo la guerra de Vietnam fue intolerable y se vio frustrada porque un país no puede tolerar ver lo que es la guerra. “La guerra es algo de lo que debes leer, no debes ver”, apunta. “La narrativa es importante, la construcción de héroes, etc. Pero si estas viendo amputaciones y explosiones es otra cosa”. Y esto habla, precisamente, de que el medio es el mensaje.

“El medio es el mensaje significa que el medio es la cosa que hace la diferencia”, dice McKenna. “Las discusiones sobre si la televisión es buena o mala son siempre en torno a lo que pasan por televisión; no la televisión en sí misma. Lo que MacLuhan quería decir con “el medio es el mensaje” es que no importa lo que pongas en televisión: la televisión es la televisión. Tiene ciertas cualidades […] algunos músculos se ejercitarán, algunos sistemas de percepción se agudizarán, otros se suprimirán. Si revisas a alguien que está sentado frente a un televisor te darás cuenta de que su respiración tiene ciertas cualidades, su presión arterial cierto ritmo, el movimiento de los ojos características especiales. Al igual que cuando estás bajo la influencia de una droga. […] Tanto hemos aceptado este medio que ya no sospechamos o detectamos la serie de parámetros fisiológicos que son su firma intrínseca, al igual que la heroína tiene sus parámetros y su firma intrínseca. Cuando ves la televisión estas “enzonado” (zoned) como en una droga”.

Pero en defensa de las drogas, McKenna apunta que ellas son un espejo. “Es difícil evadir el mensaje de una droga”, dice. “Una droga es un espejo. Pero la televisión no es un espejo; la televisión es un espectacular. Y quien sea que ponga su dinero puede meter su propio mensaje al viaje. Esta es una extraordinariamente insidiosa situación”, concluye.