*

X
A 25 años de que Tim Berners-Lee concibiera Internet, esta Red de redes evoluciona y transforma nuestras interacciones como ningún otro medio de comunicación en la historia.

A-map-of-internet-bloggin-001

Este domingo 9 de marzo se celebran 25 años del nacimiento del Internet, marcado por un artículo seminal presentado por Tim Berners-Lee del laboratorio CERN de Suiza. Una idea genial inspirada en la libertad de la información —aunque hoy parece que la balanza no se decide y se puede inclinar a ese otro origen de Internet global, el militar, a partir de Arpanet.

Para festejar este cumpleaños un poco arbitrario de la Red, que es vasta y complicada, un proceso más que un momento, The Guardian enlista 25 cosas importantes de Internet, ya sean desafíos que enfrenta así como algunas de las cosas que han transformado nuestra civilización. Destacamos algunas y los remitimos a la lista del sitio británico.

The Guardian considera que una de las principales aportaciones de Internet es  "la innovación sin necesidad de permisos". No existe un centro de control, la información está distribuida y esto es el paradigma que al menos originalmente se buscaba por Berners-Lee: el brote de nodos o rizomas de innovación, hongos informáticos de creación.

Mientras que en realidad nadie es dueño de Internet, muchas de las cosas que se crean en la Red no son abiertas y libres. Por ejemplo, si algo se crea en una red como Facebook, la plataforma es dueña de esta innovación.

The Guardian considera que Berners-Lee es el heredero de Gutenberg, evolución de un mismo proceso de distribuir y liberar la información que tuvo su gran hito en la invención de la imprenta.

El Internet actualmente está dominado por las corporaciones: de los 100 sitios más visitados en el mundo casi todos pertenecen a corporaciones, con alguna excepción, como Wikipedia.

Hay una enorme desigualdad que equivale a leyes de monopolio no reguladas en la Red. Por ejemplo, Google puede prácticamente hacer que un sitio no exista si no lo "indexa" o si lo penaliza. Cuando Google cambia su algoritmo para los resultados de búsqueda, una revolución ocurre entre numerosos sitios equivalente al colapso del mercado de valores.

El Internet se ha convertido en una memoria prostética del mundo. Ya no nos acordamos o necesitamos acordarnos de datos que antes memorizábamos porque están a una búsqueda en Google de distancia. Se incrementa nuestra capacidad de manejar más información, ¿pero qué efectos tiene esto en nuestra retención o en nuestra capacidad de profundizar en la misma información? Algunas personas sugieren que Internet y el exceso de bits de información nos están haciendo estúpidos, otros creen que Internet mismo es una extensión de nuestra mente en evolución, una capa pensante que materializa la inteligencia y que cada vez somos más capaces de reconocer patrones.

El hipertexto o los hipervínculos, inventados en 1963 por Ted Nelson, muestran una sintaxis, una relación metalingüística que va más allá de Internet, es una red de relaciones que determina nuestra era: simultaneidad, superposición y multidimensionalidad.

Internet ha creado una explosión de plataformas personales para exponer trabajo creativo. Tumblr, Wordpress, Blogger, Vimeo, Youtube, Flickr, y muchas más albergan páginas de cientos de millones de personas que muestran su trabajo al mundo sin intermediarios. Más allá de la calidad de este trabajo, esto es algo que era inimaginable hace algunos años.

La idea de Berners-Lee era que el Internet fuera un medio read-write, en el que las personas pudieran modificar la estructura misma de las páginas, de alguna forma que todos fuéramos programadores. En la actualidad sólo los dueños pueden modificar las páginas. Este factor a fin de cuentas ha sido determinante en que las corporaciones dominen la Red.

El Internet es una muestra del poder del software. El software es "pura sustancia de pensamiento", lenguaje que se materializa. Una forma de magia secular.

Las revelaciones de Snowden sugieren que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos podría haber intencionalmente debilitado el protocolo de seguridad HTTP.

Hay una red profunda que no ha sido indexada de una magnitud de hasta 2.3 mil millones de páginas. Lo que conocemos como la Web es sólo la punta del iceberg.

Internet es el medio de comunicación que más rápido ha crecido en la historia. Y sus usuarios están igualmente acostumbrados a esa velocidad: la mayoría de las visitas a un sitio duran menos de un minuto.

Berners-Lee imagina una web semántica en la que los programas "sean capaces de analizar toda la data de la Red".

 

También en Pijama Surf: La memoria en tiempos de Google (de Akasha a Internet)

 

 

Animales que tuitean, instrumentos musicales y edificios emblemáticos que se sirven de la onomatopeya, "personas" que encuentran un hueco en la realidad para burlarse de sus estructuras y sus apariencias.

ardilla

Una de las características más estimulantes de Internet es la maleabilidad de sus límites y sus estructuras aparentes. A diferencia de la realidad real, la que ocurre por medio de una pantalla y un dispositivo propicia por sus propias características el juego y la transformación, un carnaval potencialmente permanente en el que las máscaras se cambian y las identidades se confunden.

Así, por ejemplo, en Twitter, donde pronto comenzaron a surgir cuentas paródicas que por sí mismas trastocaban la plataforma pero, además, llevaban esta voluntad a otro nivel al burlarse de un elemento específico de la realidad.

 

@the_vuvuzela

En el Mundial de Fútbol de 2010 millones de personas supieron de la vuvuzela, un estrambótico instrumento musical común en numerosos estadios porque emite un sonido potente y ruidoso, más que apropiado para un recinto abierto que congrega multitudes festivas. Pues bien, por si no fuera suficiente con que esta corneta elemental resonara en los campos de fútbol y los televisores que reproducían la transmisión internacional, alguien decidió crearle su cuenta de Twitter, supliendo con la onomatopeya la limitante de los caracteres textuales. Los tweets, con cientos de RTs y Favs, eran más o menos siempre de este tipo:

 

 

 

@thebigbenclock

El recurso en cierto modo no es tan original, pues antes de la vuvuzela en Twitter ya resonaban las horas del emblemático Big Ben londinense:

 

 

@common_squirrel

O la inquietud saltarina de una “ardilla común”, actualmente avecindada en Tehran:

 

@ImTheSloth

Un tanto menos literal, en algún sentido más elaborado, son otras cuentas de animales que tienen personalidad propia, tomando como pretexto las características que usualmente les asignamos. Digamos, un perezoso:

 

 

@__GrumpyCat

O el “grumpy cat”, celebridad de Internet cuyo gesto de amargura se traslada a los 140:

 

 

@dogsdoingthings

O perros que hacen cosas:

 

 

 @CriaturaRara

O, también para complementar esta lista, @CriaturaRara, un koala que inesperadamente vive en la ciudad y tuitea en español: