*

X

El clóset de acero: el mortal peligro de ser gay en la Rusia de Putin

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/06/2014

El mundo tiene los ojos puestos en Sochi, sede de los Juegos Olímpicos de Invierno 2014; pero al término de esta fiesta, las leyes rusas seguirán cabildeando para limitar las libertades civiles y políticas de la comunidad LGBT.

rusia2

Con la cercanía de los Juegos Olímpicos de Invierno 2014 en Sochi, Rusia, los ojos del mundo se han dirigido más allá de los Balcanes: el frío es perfecto para la magna fiesta de los deportes en nieve y hielo, los turistas de todo el mundo se darán cita para observar a los atletas en competencia, y la cultura rusa estará en boca de todos. Pero el lado oscuro es que, si eres gay, debes mantenerte alerta: la Madre Rusia te verá con suspicacia y reaccionará violentamente contra ti.

En un largo artículo publicado en la revista GQ, el periodista Jeff Sharlet narró un reciente viaje a la capital rusa, Moscú, además de San Petersburgo, donde pasó dos semanas hablando con activistas LGBT y narrando las historias de terror que esta comunidad está viviendo diariamente desde la aprobación de leyes que no sólo marginalizan (aún más) la homosexualidad, sino que la elevan a la categoría de delito. La Duma (el órgano de gobierno ruso) discutirá próximamente una ley para que los hijos de parejas gays sean separados de ellos —sólo están esperandp que las olimpiadas de Sochi terminen y el mundo mire hacia otra parte.

Aunque estamos en el 2014 y no se trata de la Rusia soviética de Stalin, los viejos hábitos son difíciles de superar. Según Sharlet, la censura literaria impide que los libros de Burroughs, Baudelaire o Aldous Huxley atraviesen la cortina de hierro y lleguen a las librerías. "Los inmigrantes son cazados, los periodistas asesinados", y la cantante de la banda Pussy Riot sigue acumulando días en prisión por tocar una canción punk al interior de la catedral de Moscú.

En un "renacimiento" de los valores nacionalistas, la blasfemia ha sido elevada al grado del delito; pero también la homosexualidad.

rusia

El discurso de Vladimir Putin (quien según algunos es en realidad el hombre más rico del mundo, pese a que el costo de la vida en Rusia no haya dejado de aumentar en los últimos años), aunque trata de oponer a las prácticas modernas los "valores tradicionales", recuerda lo peor de los discursos propagandísticos del periodo estalinista: frases como "soberanía sexual" y "tolerancia de género", en palabras del mandatario, "son una enfermedad occidental que Rusia curará". Apegado a la misma línea, el alcalde de Sochi, Anatoly Pakhomov, comentó recientemente que su ciudad "está libre de gays", una peregrina fantasía política con peligrosas consecuencias.

La "cura" de Putin para el liberalismo sexual se ha traducido en pandillas de hombres que raptan y violan a otros hombres con botellas de cerveza, que los apuñalan y queman los cadáveres. Redes nacionales de homofóbicos como Occupy Pedophilia actúan impunemente y lapidan a hombres y mujeres gays con piedras bendecidas por sacerdotes de la Iglesia Ortodoxa. Los videos de "interrogatorios" de hombres gay (películas snuff en realidad) suman popularidad y visitas, mientras "la policía arresta a sus víctimas".

Pero este estado de cosas no siempre fue así: en el 2006, una ley similar para volver ilegal la homosexualidad fue descartada y descrita como "una serie de errores". En el 2010 los grupos activistas en favor de la comunidad LGBT se formaban rápidamente y se reunían públicamente. En palabras de un activista "era como una fiesta". El cambio vino cuando Putin comenzó a perder popularidad entre la gente debido al estado de la economía rusa: el inestable precio del petróleo y la carestía generalizada han motivado un cambio en su discurso que lo ha llevado a hablar del "santo imperio ruso", refiriéndose al Patriarca Kirill (el líder religioso de la Iglesia Ortodoxa) como un acto viviente de Dios, y a su mandato como un intento de salvar el "alma rusa" de la decadencia occidental. 

Los juegos de invierno pasarán con su medallero, sus comerciales cursis y su derrama económica para Rusia. Pero el próximo octubre, la Duma volverá a cabildear la ley para que los hijos de padres de la comunidad LGBT sean retenidos por el Estado. El gobierno ruso cree que los homosexuales de hoy ya no pueden ser reeducados (aunque "salvados" o "curados" también son infames eufemismos a la orden del día), por lo que tratará de suprimir sus libertades civiles y políticas mientras pasan leyes para evitar que las futuras generaciones de niños rusos aprendan esas "costumbres". En palabras de Pakhomov, alcalde de Sochi, la ciudad sede de los Juegos Olímpicos de Invierno no está en contra de los homosexuales que visitarán su ciudad en los próximos días, pero se les invita a no “imponer sus hábitos a los demás”.

Ucrania arde: apocalípticas imágenes de las protestas en Kiev (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/06/2014

El presidente de Ucrania Viktor Yanukovych se niega a renunciar y a conceder una amnistía a los manifestantes, un par de decisiones que, en medio de un contexto que también involucra la corrupción generalizada de su gobierno y su cercanía a la Rusia de Vladimir Putin, ha vuelto a encender la mecha de las protestas en Kiev.

Luego de un par de semanas de relativa calma, el día de ayer las protestas en Kiev, la capital de Ucrania, volvieron a convertir la ciudad en un campo de batalla apocalíptico, con un balance de al menos 26 muertos y casi 250 heridos, entre policías y manifestantes, además de cuantiosos daños materiales, pero sobre todo el empeño de la ciudadanía para que el presidente Viktor Yanukovych renuncie a su cargo y cese la corrupción que impera en el gobierno nacional.

En el caso específico de los hechos recién ocurridos, el enfrentamiento se debió al intento de la policía de recuperar edificios gubernamentales y la plaza Euromaidan que se encuentra en poder de los manifestantes. La ofensiva fue parcialmente exitosa para las llamadas fuerzas del orden, que ganaron una esquina de la plaza que desde diciembre estaba ocupada.

En cuanto al contexto general, el motivo que desencadenó la inconformidad popular fue la negativa del presidente Yanukovych por firmar un tratado comercial con la Unión Europea y, en cambio, preferir asociarse con el gobierno de Rusia (esto sucedió en noviembre del año pasado), una especie de retroceso luego de que el país votó en 1991 por la separación pacífica de la ex URSS.

Aunada a esta situación —que en la percepción general no haría sino aumentar los negocios ilícitos y subrepticios del presidente, su familia y sus amigos—, la ciudadanía tampoco aceptó de buen grado la ambición de poder de Yanukovych simbolizada en reformas constitucionales que le otorgarían una enorme capacidad de decisión y ejecución, fortaleciendo así la estructura vertical del gobierno. En un artículo sumamente recomendable, “10 cosas que occidente necesita saber sobre la situación en Kiev”, el periodista ucraniano Tarás Ilkiv asegura que instituciones judiciales y fiscales se encuentran supeditadas a Yanukovych, quien no ha dudado en utilizarlas con propósitos personales de persecución de opositores o para facilitar negocios propios.

Se trata, en suma, de una situación sumamente delicada en la que no parece fácil decir quién triunfará, si la voluntad popular o el grupo minoritario que se aferra al poder e incluso ha amenazado con utilizar al ejército para acabar de una vez por todas con las protestas.

Con todo, en el horizonte inmediato todavía existe la posibilidad de solucionar el conflicto sin que aumenten la violencia y el número de muertos y heridos. El próximo año tendrían que celebrarse elecciones presidenciales en las que Yanukovych podría quedar relevado, pero, como escribe Mary Dejevsky en The Guardian, antes el presidente y el parlamento tendrían que cumplir con sus promesas —ente otras, la de una amnistía general.