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Mujer registra transformación psicodélica bajo el influjo del LSD en serie de autorretratos (FOTOS)

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 11/25/2013

Es sabido que una de las maneras más efectivas de adquirir entendimiento de estados de conciencia extraordinarios es por medio del autorretrato. Bryan Lewis Saunders exploró el efecto de múltiples drogas en su autopercepción y, en algún sentido, Aldous Huxley hizo lo mismo cuando escribió Las puertas de la percepción. La manera en que nos sentimos y nos percibimos a nosotros mismos bajo el influjo de una droga es altamente revelador tanto de la sustancia como de su efecto particular en nosotros.

En este caso, una mujer dibujó once autorretratos durante un viaje en LSD, comenzando los quince minutos y alcanzando quizá la exaltación máxima a las 6 horas con 45 minutos después de que ingirió la sustancia. La serie tiene una narrativa muy clara; el personaje se va psicodelizando con el paso de las horas y suceden toda suerte de distorsiones emocionales que difuminan los límites entre su cara y el resto del espacio.

El consumo de LSD y hongos alucinógenos combate la reincidencia criminal, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Alabama y la Johns Hopkins University School of Medicine.

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Los psicodélicos son sustancias que han sido utilizadas milenariamente por múltiples culturas alrededor del mundo. Su uso, generalmente ritual, ha influenciado la cosmología de grupos humanos desde tiempos inmemorables. A diferencia de otras 'drogas', su naturaleza psicoactiva induce a estados "no ordinarios" de conciencia, frecuentemente asociados con una experiencia mística y que, desde una perspectiva científica, actúan directamente sobre los procesos perceptivos y cognitivos de nuestra mente. 

A partir de que en 1938 el brillante químico Albert Hoffman logró sintetizar por primera vez la ergotamina, para producir dietalimida de ácido lisérgico (LSD), científicos alrededor del mundo se dedicarían a investigar ésta y otras sustancias 'similares', por ejemplo la psilocibina, el MDMA y la mezcalina. Y a pesar de que ya se habían confirmado diversas facultades terapéuticas de estas sustancias, apenas tres décadas después comenzaría a prohibirse su consumo recreativo, e incluso su uso con fines de investigación, como parte de una intensificación de la hoy probadamente fallida "guerra contra las drogas".

Por fortuna, durante los últimos años se ha venido retomando, lentamente, la investigación científica alrededor de los psicodélicos, periodo durante el cual se ha descubierto o reconfirmado el uso terapéutico de estas sustancias para enfrentar problemas como adicciones –particularmente el alcoholismo–, depresión, ansiedad, desórdenes post-traúmaticos, así como para enriquecer el tratamiento psicológico de pacientes terminales. 

Recientemente, investigadores de la Universidad de Alabama y de la John Hopkins University School of Medicine, publicaron un estudio, el primero de este tipo realizado en más de cuarenta años, sobre la relación entre el consumo de psicodélicos y la potencial reformación de criminales. El estudio incluyó a más de 25,000 personas enlistadas en programas de supervisión comunitaria, y que compartían antecedentes criminales, así como un historial de uso de drogas. Los autores detectaron que a 1% de los individuos monitoreados se les asociaba con consumo de psicodélicos, principalmente LSD y psilocibina, y que precisamente este sector era menos propenso a incumplir con el programa, es decir, a faltar a sus citatorios en corte o a ser eventualmente encarcelado. 

Al publicar su estudio en el diario científico Journal of Psychofarmacology, los investigadores advirtieron, según declaraciones recogidas por el sitio PsyPost, que:

Los resultados refuerzan la información, tanto vieja como reciente, que indica los efectos benéficos de intervenciones con alucinógenos, y contradicen la clasificación legal, así como la percepción popular, de que los alucinógenos son sustancias categóricamente dañinas y carentes de un potencial terapéutico. 

Evidentemente tendremos que esperar, en buena medida por el tiempo perdido a causa de la prohibición de estudios con psicodélicos, que surjan trabajos complementarios para enriquecer la perspectiva alrededor del uso de estas sustancias en relación a la reincidencia y, en general, a la propensión criminal. Pero una vez más estamos frente a una evidencia científica de las bondades potenciales que conlleva el uso 'inteligente' de alucinógenos. 

Y para terminar vale la pena enfatizar que esta investigación, como otras similares, no promueve el uso desinformado e irresponsable de los psicodélicos. Más bien, podría tratarse de un recordatorio en torno a la fuerza de dichas sustancias sobre nuestra psique. En lo personal creo que los alucinógenos constituyen una poderosa herramienta piscotecnológica, lo cual sugiere que si bien, tal vez, su uso no requiere forzosamente de supervisión médica, al menos parece claro que no se trata de instrumentos para divertirnos. Todo indica que estamos frente a facilitadores de reprogramación mental, tal cual, con las increíbles mieles y los latentes riesgos que esto implica.        

Twitter del autor: @ParadoxeParadis