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Chomsky, escéptico ante las "interacciones" en redes sociales con fines de conocimiento

Por: pijamasurf - 10/26/2013

Chomsky cuestiona el Internet como una plataforma válida de conocimiento, a juzgar solamente por el tipo de "interacciones" que se dan en comentarios y redes sociales.

El filósofo y lingüísta Noam Chomsky no alberga demasiadas esperanzas acerca de la capacidad de las redes sociales y el Internet para transmitir conocimiento, enriquecer el diálogo democrático o incluso de ser un sustituto deseable para las interacciones sociales tradicionales. En esta entrevista, Chomsky trabaja con la pregunta "¿El potencial generativo del Internet ayuda a formar nuevos tipos de asociaciones sociales o culturales?", frente a lo que se mostró más que escéptico:

Para Chomsky, los "adolescentes que piensan que tienen 500 amigos porque tienen 500 amigos en Facebook" están interactuando más que haciendo amistad, pues estas interacciones son "diferentes a tener un amigo real, alguien con quien puedas hablar."

Aunque el filósofo crea que algunas de estas relaciones no son "del todo malas", lo que más parece preocuparle es la incapacidad de los comentadores en Internet para pensar mejor sus intervenciones antes de publicarlas. "Algunas veces recibo una consulta de alguien que vio algo que dije en YouTube. Y me preguntan '¿por qué dijiste esto?'. Pero claro, si una charla está en YouTube, no existen pies de página. Pero si se preocuparan en buscar algo impreso, podrían ver por qué dije eso."

En el video, Chomsky denigra un poco más a aquellos cuyas únicas fuentes de conocimiento vienen de Internet. Después de todo, se trata de un pensador formado en los rigores de la academia y la lectura cuidadosa del trabajo de otros.

Sin embargo, podemos plantearnos también si la labor del filósofo no es precisamente la de responder por estos cambios en el mundo más que cuestionar su validez; es decir: Chomsky cuestiona cambios en la forma de relacionarse y de recibir correspondencia (se queja especialmente de los emails), pero el mundo cambió tan rápido que muchos nunca han tenido que recibir correspondencia física. Tal vez podamos plantearnos estos cambios a partir de la actitud de Chomsky, un pensador de altos vuelos pero para quien el presente es una construcción democrática establecida por consenso más que la fuerza irracional con que la realidad irrumpe en medio de nuestras teorías.

Los misterios matemáticos ocultos en Los Simpson y Futurama

Por: pijamasurf - 10/26/2013

El equipo de guionistas de ambas series está compuesto por gente con antecedentes en matemáticas y ciencias aplicadas, lo que salta a la vista luego de un par de ejemplos.

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Los Simpson no necesitan presentación: probablemente sean una de esas referencias sin las que no podríamos entender el horizonte cultural de finales del siglo XX y principios del XXI. Pero la popularidad de la familia estadounidense más famosa del mundo (la cual, según George Bush I representaba "los peores valores sociales") no depende solamente de la longevidad de la serie, sino de pequeñas provocaciones y sesgos dirigidos a los públicos más diversos.

En su libro The Simpsons and their matemathical secrets, Simon Singh comienza trazando una ruta por el recorrido filosófico de los Simpson: por referencias a Aristóteles, Sartre, Kafka o Nietzsche, además de los periplos teológicos de Homero en episodios como "Homer the Heretic" (1992): "¿Cuál es el punto de ir a un estúpido edificio cada domingo? Es decir, ¿que Dios no está en todos lados? ¿Y qué si elegimos la religión incorrecta? ¿Cada semana hacemos que Dios se enoje más y más?"

Pero es en cuanto a su relación con las matemáticas donde Singh introduce una nueva perspectiva: durante más de dos décadas, según el autor, los televidentes han estado expuestos a todo, desde "cálculo hasta geometría, desde π a la teoría de juegos, desde infinitesimales hasta infinitos."

Y es que el equipo de guionistas de los Simpson no es un típico equipo de redactores: muchos de ellos tienen un pasado académico en física, matemáticas o ciencias computacionales, incluso hay algunos PhD en matemáticas aplicadas por universidades como Harvard o Berkeley. Este background de ciencias exactas es visible claramente en episodios como "Homer 3", un capítulo de 1995 donde Homero entra por primera vez al mundo de la tercera dimensión. Pero Singh explica en su libro que hay mucho más en este capítulo que lo que el espectador neófito puede captar:

"En una sola secuencia hay un tributo a la ecuación más elegante de la historia, una broma que sólo funciona si conoces el último teorema de Fermat, y una referencia a un problema de matemáticas de $1 millón de dólares. Todo esto imbuido en una narrativa que explora las complejidades de una geometría de altas dimensiones."


Homer 3D por Columbia-Pictures

Luego del éxito de los Simpson, en 1999 parte del equipo de escritores fue invitado a trabajar en otra serie de Matt Groening, la no menos exitosa Futurama. El escenario de ciencia ficción permitió que los matemáticos pudieran explorar temas "en una profundidad incluso mayor, con referencias a las cintas de Möbius, las botellas de Klein" y aritmética binaria. Pero es especialmente notable lo que ocurrió en el capítulo "The Prisoner of Benda" (2010), donde una máquina que puede intercambiar las mentes de una persona a otra abre paso a una nueva ecuación.

En el episodio, Fry, Bender, Leela y el profesor Farnsworth se intercambian las mentes hasta darse cuenta de que dos personas que han cambiado sus mentes mutuamente no pueden recuperarlas. Así, dos personas que hayan cambiado sus mentes solamente pueden recuperar su mente "original" a través de un tercero, que actuaría como intermediario. La pregunta de fondo es "¿cuántos intermediarios son necesarios para garantizar que las personas puedan volver a sus propias mentes, sin importar el número de personas y el número de previos cambios?" 

Ken Keeler, uno de los escritores de Futurama que ostenta un doctorado en matemáticas aplicadas, se dio a la tarea de resolver el enigma planteado por este capítulo y demostró que introduciendo dos personas nuevas en cualquier grupo, sin importar la historia de cambios de mente previos, es suficiente para que todas las mentes vuelvan a su lugar. Según Singh, la prueba final aparece escrita en un pizarrón al fondo de una escena de ese mismo capítulo. "Conocido como el teorema de Keeler o el teorema de Futurama, esta curiosa y creíble pieza de matemáticas ha inspirado subsecuentemente a otros matemáticos a explorar misterios relacionados con el cambio de mentes."

¿Qué otra serie de TV puede jactarse de tener su propio teorema? ¿O de haber explicado las paradojas de los viajes espacio-tiempo junto a los Harlem Globetrotters?: