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Sociedad de preservación elige al animal más feo del mundo (FOTOS)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 09/13/2013

En votación que contó con la participación de más de 3 mil personas, la Sociedad para la Preservación de los Animales Feos eligió a la especie que destaca en la naturaleza por su aspecto repulsivo, casi fantástico.

ajolote

Sabemos de sobra que la naturaleza posee ejemplares que nos mueven a la sorpresa, que despiertan en nosotros la sensación de lo increíble y aun de lo imposible, especies que se creerían sacadas de un bestiario imaginario pero que, pese a su aspecto y su apariencia, viven en ecosistemas definidos y son el resultado de condiciones naturales específicas.

Partiendo de esta característica especial, existe una agrupación que hace de estos animales una especie de reino en sí mismo, un conjunto hermanado en la característica común de la fealdad física (o aquello que humana, culturalmente, definimos como “fealdad). Se trata de la Sociedad para la Preservación de los Animales Feos, una organización que aunque parece tan fantasiosa como los seres a los que protege, se encarga de generar cierta conciencia en torno a la importancia que una especie tiene para la totalidad del mundo natural.

Recientemente la Sociedad organizó una votación para elegir al “animal más feo del mundo”, una competencia en línea en la que participaron poco más de 3 mil personas y en la cual, con 795 votos, el triunfante resultó ser esta criatura: 

Ugly Animal Preservation Society :  voted world's ugliest animal : Blobfish

El ganador es la especie Psychrolutes marcidus, conocida en el ámbito hispánico como pez borrón, pez gota o Janira, el cual vive en las aguas profundas de los mares de Australia y Tasmania, y es justo dicho hábitat el que da sentido a la consistencia gelatinosa de su cuerpo, pues solo así puede desplazarse en la profundidad en la que vive, flotando sin nadar.

De acuerdo con Simon Watt, presidente de la asociación, la fealdad de un animal puede convertirse en portaestandarte de las especies en peligro de extinción.

Otros animales que compitieron por el susodicho título fueron el kakapo —un perico gigante pero incapaz de volar, natural de Nueva Zelanda—, el ajolote —la salamandra mexicana— y la rana del Titicaca.

Ugly Animal Preservation Society : Kakapo

[Guardian]

Por su hermoso exterior y su perdurable naturaleza, los caracoles siempre han sido un objeto de deseo o un eslabón entre el hombre y la artesanía perfecta del universo.

Caracol

Build thee more stately mansions, O my soul,

As the swift seasons roll!

... Till thou at length art free,

Leaving thine outgrown shell by life's unresting sea!

 Fragmento de "The Chambered Nautilus", Oliver Wendell Holmes

La peculiar pasión humana por los caracoles y las conchas ha estado ahí desde que los humanos comenzaron a recolectar objetos atractivos. Es decir, desde los comienzos de la cultura moderna. Antropólogos han identificado cuentas hechas de conchas en el Norte de África e Israel que tienen al menos 100 mil años de historia.

Desde entonces varias sociedades han utilizado las conchas no sólo como ornamentos, sino también como cuchillas, palas, lámparas de aceite, moneda, utensilios de cocina, instrumentos musicales y botones. Los caracoles marinos, además, fueron la fuente de la preciosa pintura morada, recolectada a duras penas gota por gota, que se convirtió en el color simbólico de la realeza.

Las conchas, de hecho, inspiraron todo un movimiento artístico francés: el Rococó, una palabra que recuerda el francés rocaille, que refiere a la práctica de cubrir paredes con conchas y rocas, y algo de ellas se aprecia también en el barroco italiano. Sus arquitectos y diseñadores favorecieron las curvas caracolescas y otros motivos intrincados. Recordemos también el diseño de Leonardo da Vinci de las escaleras del palacio francés.

La fiebre por caracoles que se apoderó de los coleccionistas europeos del siglo XVII en adelante fue en gran medida una consecuencia del trueque colonial y la exploración. Junto con especies y mercancía, los barcos de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales traían de regreso a Europa conchas y caracoles espectacularmente bellos que se volvieron objetos preciosos en los museos personales de los ricos y reales. La “conchilomanía”, del latín concha que significa “berberecho” o “mejillón”, fue una de las manías más contagiosas de estos siglos. En Holanda, por ejemplo, se estima que a lo largo del siglo los artistas produjeron algo así como 5 millones de pinturas con el motivo del caracol.

concha-caracol-marinoPara muchos coleccionistas de esa era, los caracoles no sólo eran raros y bellos sino que eran literalmente un regalo de Dios. Mostraban la mano habilidosa que las había formado y revelaban la excelencia artesanal del Universo. La idea de recolectar conchas en la playa (actividad que tiene algo de poético, algo de automático y algo de consolador) también confería estatus espiritual. Simbolizaba el escape del mundo trabajador para recobrar el sentido del reposo espiritual, una tradición invocada por luminarias como Cicerón y Newton.

Muchos caracoles, por supuesto, sugerían la metáfora de subir una escalera espiral y a cada paso estar más cerca del conocimiento interior y de Dios. La partida del molusco de su concha también llegó a representar el pasaje del alma humana hacia la vida eterna. El nautilus, por ejemplo, crece en espiral, habitación por habitación, cada una más grande que la anterior (proporción perfecta que divulgaría, luego, Fibonacci).

Y aunque los coleccionistas compraran caracoles más porque les conferían el estatus de poseer algo extraño e inusual de una tierra remota (preferiblemente antes que nadie), los caracoles son lo que son en el mundo porque, a diferencia de otros objetos, perduran y brillan como joyas, siempre. Son y han sido el simbolismo del romance oceánico entre el hombre y la espiral, la tierra y el mar. Y para los coleccionistas, una tentación de poseer un objeto simplemente demasiado lindo.

A la fecha la conchilomanía vive. Sólo que ahora carga con el estigma de la ecología y de la pérdida preciosa que sufre el mar.

Si te interesa participar en la conservación de estas y otras especies visita lanaturalezanosllama.com y entérate de todo de los que esta haciendo Telcel para contribuir a la preservación de la biodiversidad.  ¡Respondamos el llamado!

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