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La esclavitud moderna en cifras

Por: pijamasurf - 09/04/2013

La esclavitud no es un fenómeno superado sino una de las fuentes de riqueza de las que cientos de industrias se benefician cada año. ¿Se puede hablar de prosperidad en un mundo sostenido mediante la explotación?
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Esclavos de una mina en Ghana, África. Via LisaKristine.com

Al pensar en la esclavitud suelen venir a la cabeza imágenes de africanos en barcos rumbo a las colonias europeas en América; sin embargo, la esclavitud en nuestros días afecta a más personas que nunca y permite la reproducción de un ciclo de explotación mediante el cual, directa o indirectamente, se beneficia la economía mundial. Hacernos conscientes de la cantidad de personas que viven y son explotadas por la esclavitud nos permite pensar en la manera en que nuestros hábitos y prácticas --a instancias del capitalismo y su voracidad-- están sustentadas en el abuso.

Cifra oficial de esclavos en el mundo según los gobiernos: 20.9 millones.

Cifra estimada de esclavos según fuentes independientes: 27 millones.

Cifra de niños esclavos: 5 millones.

Cifra estimada de esclavos a mediados del siglo XIX: 25 millones.

Cifra de niños estadunidenses vendidos como esclavos sexuales en 2011: entre 100 y 300 mil.

Ganancia neta producida por mano de obra de esclavos al año: $32 mil millones de UD.

Ganancia derivada de la esclavitud por países del primer mundo: $15.5 mil millones de USD.

Países con prácticas esclavistas: 58.

Industrias de bienes de consumo que dependen de la esclavitud: 122 (desde la industria camaronera en Asia hasta la de extracción de diamantes en África. Otras industrias beneficiadas son la de la sal, los tomates, el café, tabaco, chocolate, té, fuegos artificiales, carbón, textiles y entretenimiento para adultos.)

Precio estimado de un esclavo a mediados del siglo XIX: $40 mil USD de nuestros días.

Precio del esclavo promedio en nuestros días: $100 USD.

Aquí puedes conocer cuántos esclavos trabajan para ti desde las industrias de las que los países en desarrollo y de primer mundo se benefician cotidianamente, y también hacer conciencia de que el estado de bienestar que muchos gozan es posible sólo mediante la explotación de personas. 

[Zero Hedge y Rebell Society]

TOP: 7 grandes directores que nunca fueron a una escuela de cine

Por: pijamasurf - 09/04/2013

7 ejemplos, acaso contundentes, de que las escuelas de cine no son el único camino de expresión para la creatividad del genio cinematográfico.

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En las disciplinas artísticas existe un dilema a propósito de la formación de un artista: o se hace a sí mismo, casi libremente, al hilo de la vida y sus experiencias, o recurre a la institucionalización de la enseñanza del arte y, entonces, se vuelve pintor o escritor solo por medio de las escuelas y los programas diseñados para tal efecto. Hay quienes piensan que el arte no puede enseñarse así, entre salones de clase y pizarras, mientras que otros defienden las posibilidades de creatividad que propician dichas condiciones.

Sea como fuere, existen algunos ejemplos que podrían citarse —si el recurso es válido— para probar que, en efecto, una escuela especializada no es imprescindible en la formación de un artista. Ya antes publicamos en Pijama Surf los casos de 10 grandes escritores que abandonaron la escuela y no por ello fracasaron. Ahora volvemos sobre el asunto con 7 grandes directores que nunca pasaron por una escuela de cine.

 

1. Quentin Tarantino

Tarantino es, por mucho, uno de los directores más populares de nuestra época. Autor de una obra que oscila entre la fascinación pop y las ambiciones del gran cine —un poco como Hitchcock hace algunas décadas. “Intentar hacer una película por ti mismo sin nada de dinero es la mejor escuela de cine que puedes tener”, declaró en alguna ocasión el director a un grupo de estudiantes durante un Festival de Cannes. Su formación fue más bien obsesiva: durante una temporada no hizo nada más que ver películas, una después de otra. Y nada más.

 

2. Terry Gilliam

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“Las escuelas de cine son para tontos. Vive y aprende cómo hacer películas. Yo no fue a una escuela de cine. Solo veía películas en los cines. Y probablemente mi mayor educación haya sido hacer películas, así que eso es todo lo que puedo decir: ve películas, consigue una cámara, haz una película. Y si lo haces suficientes veces, eventualmente comenzarás a aprender cómo se hacen las películas”.

 

3. Lana y Andy Wachowski

Los hermanos Wachowski, que saltaron a la fama con la indeleble Matrix (1999), un clásico ya para cierta generación, abandonaron la universidad después de dos años de asistencia y, a cambio, comenzaron a administrar un negocio de construcción y a escribir cómics para Marvel. Con el tiempo escribieron varios guiones inconclusos o abandonados hasta dar con el que les daría la llave de entrada al mundo del cine.

 

4. James Cameron

Probablemente uno de los hombres más exitosos del cine hollywoodense, James Cameron nunca pasó por una escuela de cine. De hecho esto lo define como “una de las mejores cosas que han pasado” en su vida. Lo cual, sin embargo, no significa que no haya estudiado. El director de Titanic y otras cintas no menos emblemáticas, cuenta que por varios años leyó todo cuanto pudo de la biblioteca de la Universidad de California en San Diego, tesis doctorales y manuales técnicos, pero no estudios sobre estética del cine. “Necesitas entrenamiento, necesitas tutoría. Y necesitas experiencia de vida”, dice Cameron al respecto. Y, como algunos otros de esta lista, su consejo es simple: “Lo principal es solo tomar una cámara y hacer unja película. Eso es lo más importante”.

‘¿Y de dónde voy a sacar el dinero?’ Al carajo con el dinero. Reúne algunas personas y haz una película. Porque si haces una película y pones tu nombre donde dice ‘Dirigida por’, incluso si es el peor pedazo de mierda en el mundo y no costó dinero, después de todo, eres un director.

 

5. Christopher Nolan

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Nolan, ahora célebre por su trilogía en torno a Batman y antes por la también muy celebrada Inception (2010), en realidad estudió literatura inglesa, aunque siempre andaba por ahí con su cámara, a la espera de por fin usarla como de verdad quería. “Nunca aprenderás sobre algo tan profundamente como cuando es nada más que pro curiosidad”.

 

6. Akira Kurosawa

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¿Quién rebatirá el genio fílmico de Akira Kurosawa? Formado inicialmente como pintor, Kurosawa comenzó a inmiscuirse en el mundo del cine porque su hermano Heigo trabajaba como narrador de películas silentes. En la década de 1930 un estudio (que después sería conocido como los Estudiso Toho ) solicitó asistentes de director, y Akira tomó la oportunidad, trabajando con Kajirô Yamamoto, quien se convirtió en su mentor hasta que Kurosawa dirigió su primera película, Sanshiro Sugata, en 1943.

 

7. Stanley Kubrick

Otro indiscutible que nunca acudió a una escuela de cine. Kubrick signó su destino cuando a los 13 años recibió como regalo una cámara. A partir de entonces su curiosidad, marcadamente intelectual, se decantó hacia el ámbito cinematográfico. Kubrick trabajó como fotógrafo, camarógrafo, asistente de director, editor y asistente de audio antes de aventurarse a ser él mismo un director.

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