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Esto no es una reforma educativa: matices sobre la lucha por la dignidad en la educación de México

Por: Margarita Pacheco - 09/05/2013

El poder legislativo de México aprobó recientemente la Ley de Servicio de Profesionalización Docente, una norma que con el pretexto de "reformar" la educación del país, en realidad vulnera derechos laborales de las y los maestros mexicanos, en detrimento además de que afecta directamente la dignidad del proceso educativo.

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Las movilizaciones de los maestros…

A poco más de dos semanas de que los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de México se instalaran en la capital del país, siguen llegando diversas organizaciones de profesores, estudiantes y otros gremios para solidarizarse con la lucha. A la par, la satanización por medio de las cadenas televisivas y los monopolios informativos se acrecienta, el descontento de algunos de los sectores más conservadores de la sociedad mexicana se exacerba impulsado por la desinformación y el desconocimiento, y las medidas de represión y persecución por parte del gobierno del Distrito Federal y nacional se despliegan contra todos aquellos que unen sus voces en contra de la mal llamada Reforma educativa, concretada en la Ley de Profesionalización del Servicio Docente. Antes de avanzar, quisiéramos hacer hincapié y denunciar al gobierno y sus medidas de represión y violencia sistematizada dirigidas en contra de los maestros y todos aquellos que se han incorporado a la lucha.

Si bien es cierto que en los últimos días se han generado muchos trabajos valiosos intentado desmistificar el movimiento de los maestros de la CNTE, ante el cerco mediático y la avalancha de acusaciones falsas e improperios clasistas que se vierten cotidianamente contra los maestros y aquellos que suman fuerza a su causa, hemos considerado que ningún esfuerzo sobra para abonar a la discusión y defensa de la educación y los derechos de los trabajadores en México. Así pues, vayan estas líneas que buscan aportar al análisis profundo y la reflexión de una problemática que nos afecta a todas y todos desde múltiples flancos.

 

Estamos frente a una reforma laboral-administrativa, antes que educativa

Para empezar, hay que declarar, tal y como lo han hecho en infinidad de ocasiones los maestros de la CNTE y otros especialistas en el tema, que la recién aprobada Ley de Profesionalización de Servicio Docente no puede ser considerada estrictamente como una reforma educativa, sino que se trata de una reforma laboral-administrativa. Si bien es cierto que en todo momento la organización y mecanismos de la estructura escolar afectan el propio proceso educativo de diversas maneras, es una extrapolación errada considerar esta ley como una estrategia para mejorar la educación en sentido amplio.

Vayamos entonces al análisis, así sea apenas como una aproximación, de la Ley de Servicio de Profesionalización Docente que recién han aprobado los legisladores. Como prácticamente todas las reformas diseñadas durante de las últimas tres décadas para modificar las condiciones laborales de los trabajadores en la era neoliberal, esta ley busca establecer los mecanismos por medio de los que sea posible despojar legalmente a los trabajadores de las seguridades sociales que históricamente han ganado. Bajo el argumento de que es necesario generar un instrumento que permita mejorar el “servicio docente”, se propone implementar evaluaciones que determinen qué profesores merecen conservar su trabajo y cuáles no, además de establecer bajo qué condiciones (cada vez más precarias) lo harán.

Tal y como está expresado en la propuesta que lanzó el ejecutivo, los objetivos fundamentales de la reforma son:

[...] establecer las bases para la creación de un servicio profesional docente y para la constitución del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, como máxima autoridad en materia de evaluación. [1] 

Ante esta aseveración surgen algunos cuestionamientos ¿Cuáles son los fundamentos educativos sobre los que serán diseñados los mecanismos de evaluación? ¿Cuáles serán las metodologías? Estas consideraciones están ausentes en la Ley, no así las especificidades (aunque igualmente ambiguas) sobre los atributos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación: 

[...] la reforma propone que la ley reglamentaria del artículo 3o. constitucional fije los términos para el ingreso, la promoción y la permanencia en el servicio. Los criterios para determinar la promoción deben corresponder, de manera efectiva, al mérito del maestro en su desempeño individual, además de asegurar la satisfacción de los requerimientos del perfil respectivo. Estos criterios deberán igualmente servir para el establecimiento del sistema de reconocimiento que resulte idóneo para el desarrollo profesional docente. [2] 

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De acuerdo con las características del INEE que están planteadas en el documento, podemos advertir claramente que no existe un fundamento de carácter educativo más allá a la alusión general y superficial de la calidad. En cambio, sí se plantean líneas que tienen que ver con el perfil de los trabajadores, los requerimientos que habrán de cumplir, así como las capacidades que el INEE tendrá para cesar la relación laboral a los maestros. Todos estos elementos encajan con los procesos de flexibilización laboral que se apoyan en la exigencia de una permanente certificación del personal en las empresas, so riesgo de perder el empleo. 

Luego, la reforma propone la autonomía y el poder supremo que tendría INEE por sobre las demás instancias de evaluación educativas, de manera que, como puede verse, se trata antes que de una reforma educativa, de una reforma encaminada a modificar las relaciones laborales entre el Estado y los maestros (agregando que siempre quedará el sospechosismo respecto a que sea el mismo Ejecutivo Federal quien proponga a los integrantes de la Junta de Gobierno). En este sentido, es el mismo gobierno el que termina por decidir los términos en los que contrata y despide a los trabajadores de la educación, al modo de las empresas privadas. A la par, no se plantean los mecanismos por medio de los cuales los maestros, de manera colectiva, podrán defender sus derechos laborales, por lo que son colocados en una posición de suma vulnerabilidad. [3] 

 

Y si de verdad hiciéramos el esfuerzo por encontrarle la veta educativa…

Ahora, vale la pena intentar hacer un análisis desde el terreno de lo educativo para ahondar en la comprensión de las pretensiones de sometimiento de los procesos educativos a las demandas de flexibilización que se desprenden del mercado laboral. En otros trabajos hemos hablado sobre cómo los recientes modelos educativos, signados por los intereses neoliberales, hacen de la formación de los estudiantes una preparación para competir en el descarnado mercado laboral; en esta ocasión las aguas nos llevan a denunciar cómo es que los mismos docentes son despojados de sus derechos laborales, sometidos a las lógicas de la competencia y orillados a reducir los procesos pedagógicos a los trámites de evaluación que demandan las instancias alienadas a las necesidades del modo de reproducción social capitalista, impuestas a través de organismos internacionales. Así como hemos denunciado que las evaluaciones implementadas para los estudiantes promueven el individualismo, al implementar evaluaciones desprovistas de una metodología clara que abone a la mejora de los procesos de enseñanza aprendizaje, las pruebas para los docentes se convierten en meros instrumentos que suscitan la competencia entre trabajadores del mismo gremio, antes que la cooperación y el intercambio de experiencias.

Por otro lado, si retomamos la Ley, existe un completo menosprecio por las condiciones pauperizadas en las que los maestros y estudiantes se ven obligados a desarrollar sus actividades.  En el documento se puede leer lo siguiente:

Existen diversas condiciones que deben reunirse para mejorar el servicio educativo. Desde luego influyen factores externos como la pobreza y la falta de equidad. También es necesario tomar en cuenta los factores propios de las escuelas, en particular cuando se ubican en zonas marginadas. En este sentido, la evaluación debe reconocer las dificultades del entorno y las condiciones de la escuela en la que el maestro se desempeña. [4] 

En esas líneas la mención de la pobreza y miseria de algunas regiones del país queda como mera acotación para el diseño de las evaluaciones, se presenta como una situación dada que atraviesa el proceso educativo pero en ningún momento como un problema estructural que debe solucionarse; así mismo, tampoco se reconoce la diversidad y de cada uno de los contextos del territorio mexicano. Por otro lado, aunque más adelante se trata de dejar en claro el funcionamiento y gestión del propuesto INEE, en ningún momento se clarifica cómo será su funcionamiento en lo que respecta al terreno propiamente de lo educativo-pedagógico, las bases en las que sostendrá su quehacer considerando de manera amplia el sentido que se quiere dar a la educación pública, tema que por demás, no es posible que decida un Instituto y mucho menos un Instituto claramente pautado por los intereses del gobierno, sino que debería responder a las necesidades de una sociedad en sentido amplio. Tal y como está esbozada la propuesta, únicamente se presenta como una instancia punitiva y de gestión de la organización de los maestros en términos de lo laboral, con base en una lógica meritocráctica que los inserta en relaciones de competencia y confrontación, en vez de desarrollo pedagógico y social.

 

Los maestros nos enseñan en la lucha

Por su parte, los maestros de la Coordinadora también han elaborado una propuesta sobre las transformaciones que reconocen deben operarse en el sistema de educación pública del país. Si bien no entraremos en un análisis de su propuesta, consideramos que es necesario recuperarla para comprender la visión educativa que están defendiendo y desdecir a todos aquellos que han difundido falsamente que se trata de un grupo de flojos ignorantes, incapaces de proponer absolutamente nada y que únicamente se quejan. Bástenos por el momento recuperar la siguiente cita del documento presentado como propuesta por los maestros, donde hablan sobre la educación que quieren:

[...] un proceso educativo que esté orientado a la formación de mujeres y hombres sabios, autónomos, críticos, solidarios, preocupados por el bienestar de todos y especialmente por el de su comunidad y familia. Una educación que no se finca en la separación clasista entre educación técnica y propedéutica, sino que integra ambas dimensiones en una sola formación de alto nivel y amplios horizontes. Se trata, además, de convertir al proceso educativo en un espacio de creatividad, exploración y participación, libre de rigideces y fincado en la curiosidad, el compromiso responsable de maestros, estudiantes y de la comunidad; y en el interés y compromiso solidario de los niños y jóvenes por lo que ocurre a su alrededor. Por otro lado, se busca que esta educación esté disponible a todos los habitantes del país, por lejana y pequeña que sea su comunidad y por enorme que sea el número de aspirantes a las escuelas e instituciones en las ciudades. Y esta educación -creativa y para todos- es una responsabilidad de la sociedad que asume el Estado a través de la educación pública, gratuita y laica [5]

 

Defender la lucha de los maestros, defender las luchas por la dignidad

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Finalmente, ante el despliegue de desinformación y, a últimas fechas, de fuerza represiva por parte del Estado mexicano en sus distintos niveles, consideramos imprescindible reconocer que la lucha de los maestros es también nuestra lucha, no sólo por cuanto toca a las condiciones laborales pauperizadas a las que se somete a un gremio, y que son replicadas para cada uno de los sectores de trabajadores, sino por las implicaciones que tiene reducir la educación a un trámite pautado por evaluaciones arbitrarias que despojan del sentido crítico y empobrecen el espíritu humano en el sentido amplio y profundo.

APROVECHAMOS PARA DENUNCIAR LAS MEDIDAS REPRESORAS, VIOLENTAS Y ARBITRARIAS DEL GOBIERNO MEXICANO EN CONTRA DEL MOVIMIENTO MAGISTERIAL Y DE TODAS AQUELLAS VOCES QUE SE HAN UNIDO A SU LUCHA.

Twitter de la autora: @guamisha

 Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de la autora y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.


[1] Reforma educativa, p. 4, disponible en: http://pactopormexico.org/Reforma-Educativa.pdf

[2] Ibíd., p. 10

[3] Ver páginas 13 y 14 de la Propuesta de Reforma, Op. Cit.

[4] Ibíd., p. 5.

[5] Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, p. 2, disponible en: https://www.dropbox.com/s/181waq029sqnbzx/propuesta-educativa-cnte.pdf

 

Por qué trabajar en Facebook podría ser tu peor pesadilla

Por: pijamasurf - 09/05/2013

No todo es miel sobre hojuelas en la sede del gigante de las redes sociales: entérate de lo que algunos empleados (y antiguos empleados) dicen sobre la realidad de trabajar en Facebook.

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Tal vez creas que trabajar en Facebook sería algo así como una fiesta interminable; después de todo, la gente trabajando tan sólo en prácticas gana $25 mil dólares más al año que el empleado promedio. La encuesta Glassdoor optó por hacer a Facebook la compañía número 1 para trabajar --pero según algunos de los empleados de Mark Zuckerberg en los foros de Quora, el día a día laboral de Facebook no es tan envidiable.

Keith Adams, programador en Facebook, afirma que los ingenieros deben cubrir horas (semanas) de guardia, como en una sala de urgencias. En ese tiempo no pueden abandonar la ciudad, deben responder inmediatamente a cualquier hora, en cualquier momento, incluso a altas horas de la noche, lo que los asemeja a un esquema militar.

Otro programador que prefiere mantener el anonimato afirma que la barrera que divide la vida personal de la laboral no existe si trabajas en Facebook. No es lo mismo "ser tú mismo" si trabajas en una compañía con 500 personas que si trabajas en una con 4,000, lo que levanta constantes dudas sobre el profesionalismo de la empresa. Además, dicen, el espacio de trabajo está sobrepoblado:

"Cuando tienes grandes habitaciones llenas con filas y filas de mesas estilo picnic, con gente sentada codo a codo con seis pulgadas de separación y ninguna privacidad entre ellos, lo siento, eso es como tener ganado en un chiquero, no talento de alta calidad ganando cifras bajas o medias de seis dígitos."

Y es que el meteórico crecimiento de Facebook desde sus inicios ha hecho imposible "enfatizar en organización, cuidado o estabilidad". Algunos empleados incluso afirman haber sido tratados como "basura", pues se les solicita realizar tareas "realmente inapropiadas, como separar la ropa de lavandería del director, con las pantaletas sucias de su esposa incluidas."

Y si crees que todos tus amigos te envidiarán por trabajar en Facebook, piénsalo dos veces. La esposa de un antiguo empleado de Facebook afirmó que sus amigos y familiares le solicitan ayuda tanto a ella como a su esposo cuando el sitio cambia alguna configuración de seguridad o de interfaz, lo que ocurre con cierta frecuencia. Según ella, la gente cree que cada empleado es algo así como una extensión de Mark Zuckerberg.

Hablando de la cereza del pastel, el amado y odiado director general, Mark Zuckerberg, así como la directora operativa, Sheryl Sandberg, pasan mucho tiempo en "actividades extracurriculares", o dándose aires de grandeza, lo que vuelve incómodo y difícil tratar con ellos cuestiones de trabajo.

La falta de dirección de la compañía se ve redondeada y ejemplificada cuando incluso el personal temporal carece de la capacitación mínima. "Fui temporalmente contratado [como administrador] con muy poca guía o apoyo, sirviendo a dos de los peores líderes con los que jamás he interactuado. Además, el proceso de toma de decisiones es absolutamente discrecional:

"He visto tomar decisiones a ingenieros únicamente. O a un ingeniero y a un diseñador durante el almuerzo. O por pasantes, todo sin decírselo a sus gerentes, incluso. Esta especie de toma de decisiones autónomas sugiere una completa falta de entendimiento de cómo se supone que deben funcionar las corporaciones.

Ninguna compañía y ningún empleo es perfecto, pero por lo que podemos deducir de la retroalimentación que sus empleados comparten, Facebook cobra muy caro a sus empleados el dudoso prestigio de trabajar para ellos.

[Business Insider]