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Potencial terapéutico del sueño lúcido: de la superación de la ansiedad a la aceptación del dolor

Por: pijamasurf - 06/28/2013

A pesar de que pasamos gran parte de nuestra vida durmiendo y en ensoñaciones de la vigilia, el sueño lúcido ofrece un potencial terapéutico aprovechable desde la comodidad de nuestra cama.

Lucid Dreaming Experiences

El potencial terapéutico del sueño lúcido es una de las ramas con más potencial y que más interés suscita en la comunidad de estudiosos profesionales de este fenómeno de conciencia, a la vez que una de las que menos atención ha recibido.

Esto es comprensible porque la gente cree que ya en sí mismo acceder al sueño lúcido es suficientemente difícil, y todo va cubierto de un halo mítico y misterioso que no permite tomar en cuenta la siguiente perspectiva: si nuestros miedos o padecimientos psicológicos están hechos de la misma materia que nuestro inconsciente, y a través de los sueños accedemos naturalmente (durante un tercio de nuestra vida) a la experiencia onírica, ¿por qué no permitirnos explorar su potencial terapéutico, incluso por el hecho de que de todas formas vamos a pasar muchos años de nuestra vida durmiendo?

Robert Waggoner es uno de los expertos en el sueño lúcido que se ha dado a la tarea de analizar este fenómeno con mayor detenimiento. Después de la publicación de su libro Lucid Dreaming: Gateway to the Inner Self, Waggoner comenzó a recibir correspondencia de personas que afirmaban haber superado padecimientos como estrés postraumático o ansiedad extrema utilizando sus sueños lúcidos como zona de pruebas o simulacros para superar los sentimientos destructivos y tomar el control de sus vidas en sus propias manos.

Según Waggoner, soldados que vuelven de la guerra así como personas que han experimentado terribles dolores físicos (como el trauma de la amputación de un miembro) han encontrado alivio al volver a ponerse en la situación traumática durante el sueño lúcido. Y es que la lucidez onírica no es accidental: va de la mano con la intención del onironauta, intención que debe ser perseguida en la vigilia.

Así, si alguien desea volver a vivir una situación angustiante para analizar sus reacciones y sentimientos puede hacerlo en la seguridad del sueño lúcido: cosas tan "simples" como reunir el valor para subirse a un vuelo comercial o presentar una tesis de doctorado pueden ser experimentadas sin salir de  nuestra cama. 

El potencial curativo del sueño lúcido es descrito en forma de una larga tirada de preguntas retóricas, a las que por descontado (y con diversos ejemplos contenidos en sus libros), Waggoner responde con un sonoro "sí":

"¿Podrías utilizar el sueño lúcido para curar otras enfermedades mentales y emocionales? ¿Podría el sueño lúcido resolver fobias de la vigilia, como el miedo a volar? ¿Podría el sueño lúcido ayudar a un adicto a mantenerse limpio y sobrio? ¿Podría el sueño lúcido resolver el sentimiento de vaga ansiedad de una persona que sufre de ella?"

A diferencia de aprendizajes tan poco costosos monetariamente como los libros, soñar no cuesta nada y puede ayudarnos a traspasar esos umbrales imaginarios, esas jaulas invisibles en las que nos hemos encerrado a nosotros mismos.

[Reality Sandwich]

JR

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Julio Cortázar murió de SIDA, no de leucemia, afirma escritora uruguaya

Por: pijamasurf - 06/28/2013

La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi asegura en una biografía sobre Julio Cortázar que el autor de Rayuela murió de SIDA y no de leucemia, como se cree hasta ahora, al parece como consecuencia de una transfusión de sangre recibida en Francia.

CortázarPor estos días, con motivo del aniversario número 50 dela publicación de Rayuela (1963), sin duda uno los títulos fundamentales de las letras hispánicas contemporáneas, el nombre de Julio Cortázar ha vuelto a circular y llamar la atención, circunstancia que en el mundo editorial a veces se aprovecha para publicar libros suplementarios que ayuden a explicar la vida o la obra del celebrado.

Ese parece ser el caso de Cristina Peri Rossi, escritora de nacionalidad uruguaya y ascendencia genovesa que fue amiga de Cortázar y de la última de sus esposas, Carol Dunlop, quien murió un par de años antes que el narrador. Peri Rossi recién ha publicado una biografía en la cual, entre otras revelaciones, ha provocada cierta polémica por afirmar que Cortázar murió de SIDA, y no de leucemia, como se ha dicho hasta ahora.

"Seguro, estoy segura... fue de SIDA", declaró Peri Rossi. "Sus médicos hablaron de un virus desconocido ―y no cáncer― que le restó fuerzas. Luego, ¿cuál es la diferencia entre decir que lo mató un virus desconocido a afirmar que fue SIDA?"

La escritora supone que Cortázar se contagió de VIH en 1984, a causa de una transfusión de sangre recibida en un hospital del sur de Francia, un escándalo médico de la época que afectó a muchísimas personas y que entonces “costó la carrera de un ministro de salud francés”.

“En sí, para los muertos, no cambia nada. Muertos están. Pero lo grave es que murieron antes de tiempo. Los dos eran personas jóvenes, sanas, que podrían haber vivido mucho más tiempo si una negligencia brutal con las transfusiones no hubiera desatado todo”, concluyó Peri Rossi.

[La Nación]