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Desde 2005 el 4 de mayo es el Día Mundial de la Jardinería al Desnudo, una fecha para reflexionar tanto en torno a la belleza inherente de nuestro cuerpo como al hecho de que este es una manifestación más de la naturaleza.


20080502_naked0_27Aunque el ser humano, por su desarrollo evolutivo y civilizatorio, se encuentra distanciado de la naturaleza (irrevocablemente, según algunos), ello no significa que no puedan crearse maneras para restituir o recrear ese vínculo perdido, esa relación que nos ata indeleblemente con el vasto sistema del que surgimos, al que pertenecemos y al que volveremos bajo otra forma.

El 4 de mayo nos trae un buen pretexto para reflexionar en torno a este asunto. ¿Por qué razón? Porque hoy se celebra nada menos que el Día Mundial de la Jardinería al Desnudo, una fecha en la que confluyen tanto una de las actividades culturales más enriquecedoras y edificantes inventadas por el ser humano, la jardinería, y, por otro lado, el reconocimiento de la naturaleza como parte inherente de nuestra constitución, la desnudez del cuerpo.

La efeméride comenzó a celebrarse en 2005 cuando un movimiento de nudistas en Seattle, Estados Unidos, encontró este modo de promocionar tanto la aceptación amoral del propio cuerpo como el cultivo y el cuidado del entorno.

“Pensamos que si la gente intentara la jardinería al desnudo por una vez, quizá sonreirían. Se darían cuenta que la desnudez es de hecho placentera y inherentemente una buena cosa […]. No importa la figura de tu cuerpo ni la edad que tengas”, dijo al respecto Mark Storey, de 53 años, uno de los principales impulsores dela festividad.

Así que, si estás leyendo esto, aún estás a tiempo de salir y quitar las hoja secas a esa planta de tu jardín, cambiar la maceta donde se encuentra esa flor que te regalaron hace poco, recoger los limones del árbol en tu patio o lo que sea que tus plantas o las de tu barrio necesiten para mantenerse en buen estado. Todo en ese estado extraña pero satisfactoriamente liberador que es la desnudez.

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[Inmortal Life]

La priorización de los rituales para lograr más en menos tiempo

Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/04/2013

El ritual de hacer intervalos de trabajo a lo largo de nuestro día podría ayudarnos a lograr mucho más en menos tiempo, y hacer todo con la mayor efectividad posible.

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Estudios recientes han demostrado que los rituales pueden traducirse, con notable efectividad, en beneficios concretos. Tony Schwartz, jefe ejecutivo de The Energy Project, nos sugiere programar comportamientos muy específicos en nuestro día a día para mejorar nuestro desempeño físico y laboral, y poder disfrutar la vida con mucho más clama. Lo primero que sugiere es que, en lugar de correr por un periodo de 40 minutos o una hora, corras en pequeños intervalos de 30 a 60 segundos a velocidades mucho mayores, con los mismos 30 o 60 segundos de descanso entre cada uno. Así, tu ejercicio diario no pasará de quince minutos.

La razón por la que recomienda esto, además por el ahorro de tiempo, es la creciente evidencia en que ejercicios cortos e intensos son una mejor manera de entrenar. Cuatro minutos de ejercicio intenso produce la misma salud cardiovascular que los ejercicios aeróbicos más largos. Y usualmente lo que es benéfico para nosotros físicamente tiende a ser benéfico mental y emocionalmente.  

La mayoría de nosotros sentimos el desafío de hacer más cosas más eficientemente, en un mundo que inexorablemente aumenta su demanda sobre nosotros. La respuesta lógica es que necesitamos más tiempo, pero así como eso puede ser contra productivo en el ejercicio, también lo puede ser en el trabajo.  

El poder de trabajar durante el día en periodos de concentración no más largos de 90 minutos cada vez, seguidos de un descanso, es notablemente eficiente. Puedes lograr hacer mucho más en periodos más cortos de tiempo si incrementas tu concentración.

“La dificultad es la siguiente”, apunta Schwartz. “Así como correr intervalos de alta intensidad es demandante, incómodo y casi insoportable cuando llegas al final de cada uno, concentrarte solamente en una tarea en intervalos sucesivos es mentalmente desgastante y a veces agotador”. El punto es que la alta eficiencia requiere mucho más tolerancia con los periodos de incomodidad”.

La respuesta a todo esto puede ser priorizar el ritual como modus vivendi. Programar comportamientos específicos para hacer una y otra vez hasta que se vuelvan casi automáticos y requieran menos atención. (Entre más pensemos en algo, más rápido nos acabaremos nuestra reserva de voluntad y de disciplina). Pueden ser rituales como hacer lo más importante y lo que más trabajo cuesta en el momento en que despiertas, que es cuando más energía tienes; o salir a caminar cada dos horas para tomar aire y poder concentrarte mejor cuando regreses, o lo que se te ocurra que pueda funcionar para que te quede más tiempo libre para disfrutar de la vida.

[NYTimes]