*

X

Lo que los monógamos pueden aprender de los polígamos --y viceversa

Por: pijamasurf - 04/17/2013

La monogamia no está exenta de diversión y la poligamia no está exenta de reglas: determinar el tipo de relación que tenemos con cada persona nutre el conjunto.

polygamyinprimetimerct

"Siempre le he dicho a Will: 'Puedes hacer todo lo que tú quieras por tanto tiempo como quieras mientras puedas mirarte en el espejo y estar bien con eso.' Porque al final del día, Will es él mismo. Yo estoy aquí como su pareja, pero él es él mismo. Él debe decidir con quién quiere estar y yo no puedo hacer eso por él. Ni visceversa."

La declaración anterior viene de la actriz Jada Pinkett Smith, casada desde hace años con el también actor Will Smith. Una pareja constantemente en el ojo público que, curiosamente, se mete en pocos escándalos a diferencia del gremio. Pero no necesitamos ser superestrellas de Hollywood para plantear los términos en que establecemos relaciones emocionales con otras personas.

Las parejas polígamas o poliamorosas (aquellas que establecen relaciones sentimentales duraderas y responsables durante mucho tiempo con más de una persona) tienen tantos problemas como los monógamos: el hecho de estar exclusivamente con una persona no nos exime de establecer reglas acerca del tipo de relación que queremos, ni de respetar los deseos de los demás.

Ni la monogamia es necesariamente una prisión ni la poligamia es una orgía perpetua, y cada pareja debe discutir y decidir qué es exactamente lo que desea de la otra persona (o personas) que comparten su vida sentimental. En cualquier esquema que decidamos adoptar para nuestras relaciones, hay algunas cosas que son válidas en amplio espectro:

1. Establecer claramente las reglas

Los polígamos necesitan tantas reglas como los monógamos: establecer cuántas noches a la semana se pueden ausentar de casa, si es válido o no que las parejas ocasionales conozcan a los hijos (o si los hay, o si no), si las vacaciones pueden pasarse por separado o en grupo, y decidir qué curso de acción tomar en caso de que una relación fugaz comience a desarrollarse en algo más estable.

Un error muy común es pensar que las parejas polígamas se diferencian de las monógamas sólo en cuanto a los hábitos sexuales. Pareciera como si al elegir la monogamia, toda una serie de acuerdos se dieran por sentados o fueran a resolverse mágicamente. En cambio, podemos pensar cualquier tipo de relación en términos de personalización: mientras haya acuerdo y honestidad para asumir el propio deseo y estar dispuesto a aceptar los deseos del otro (tanto para nosotros como para con otras personas), y mientras haya claridad y comunicación, la decisión depende de cada uno.

¿Queremos experimentar con personas de nuestro mismo sexo? ¿Qué tal invitar a una (o dos) personas más a dormir con nosotros? Aunque no seamos tan aventureros, pensemos simplemente en el caso hipotético de que nuestra pareja tenga hijos en una relación previa: las personas no son propiedades y tendrán que pasar tiempo con personas que tal vez no sean importantes en nuestras vidas, pero que para ellos lo fueron en algún momento. La monogamia no es un planeta donde vivimos con el otro exclusivamente y donde, por lo tanto, sus deseos se anulan. La monogamia no debe ser un acuerdo "por default".

2. Una pareja no es (solamente) un amigo, compañero de viajes, cocinero, paño de lágrimas y chofer

Pretender que una sola persona se ocupe de todas nuestras necesidades no sólo es egoísta sino agotador en la práctica. Incluso en una relación monógama, cada persona debería tener la libertad de perseguir sus propios intereses, sean de la naturaleza que sean. Delegar la carga de nuestra propia felicidad completamente en el otro es un mal trato a largo plazo. Sea la pareja que sea, nuestro bienestar lo construimos primero haciéndonos responsables de lo que deseamos. Si externamos el deseo y este es compatible con la visión de mundo de la otra persona, estaremos haciéndole un favor también al no hacerle lidiar con nuestros fantasmas, prejuicios y aspectos no expresados.

Las parejas polígamas tienen tal vez un poco más claro que la otra persona no debe ser todo para ellos. Repetimos: las personas no son propiedades. Incluso en un nivel ajeno a lo sexual, los amigos cumplen funciones afectivas que la pareja simplemente no puede asumir por completo. Necesitamos retroalimentación y convivencia con otras personas, y la relación afectiva que construimos con cada una idealmente debería nutrir las demás. Sabemos que hay alguien con quien podemos ver cine polaco, alguien con quien podemos hablar de política, alguien con quien podemos quedarnos tirados en el piso sin hacer más nada; pero pretender que todos estos roles los cumpla una sola persona puede ser agotador.

3. Una relación nutritiva es honesta, a pesar de ser sexualmente exclusiva 

Si tener una relación polígama parece difícil es porque a veces lo es: los celos existen y reprimirlos no hará que desaparezcan. Saber con claridad lo que la otra persona espera de nosotros y viceversa es una clave fundamental para entrar en este tipo de relación --y por otra parte, en cualquier tipo de relación.

Tomemos por caso las relaciones laborales. Saber con exactitud lo que nuestros empleadores esperan de nosotros simplemente hace el trabajo más fácil y evita malentendidos. Habrán roces, equivocaciones, errores honestos y metidas de pata, pero partimos de un acuerdo común que determina el desarrollo de la relación. Con el amor (y el sexo, y los amigos) tampoco es diferente: prioridades, reglas y acuerdos sólo cambian de lugar; algunos son negociables y otros no, pero ya sea que estemos en una relación con una sola persona o con varias, externarlas, comunicarlas y retroalimentarlas siempre será necesario.

Más allá de las determinantes morales y los imperativos culturales, las relaciones amorosas son asunto de las personas: si podemos enfrentar nuestros prejuicios y asumir nuestros propios deseos, compartirlo con otra(s) persona(s) nutrirá la relación más importante de todas, y la que exige una fidelidad sin miramientos: la que tenemos con nosotros mismos.

Mujeres y porno: 10 datos que probablemente no sabías sobre esta relación

Por: pijamasurf - 04/17/2013

La relación de las mujeres con la industria para adultos es menos obvia de lo que parece a simple vista: el porno es algo que todos disfrutamos. Aquí algunos ejemplos.

porno-mujeres

El mito de que las mujeres no miran porno debe desaparecer. Todas las evidencias están a la mano. Y mientras la cultura machista cree que el porno es algo que demerita la calidad de la mujer, las mujeres que trabajan en la industria reflejan otra perspectiva. Aquí algunos datos:

10. Las mujeres ven porno

Tan simple como eso: la pornografía, específicamente en Internet, no está dirigida solamente para el público masculino. Los hábitos de consumo de porno son variados: solos, en pareja, como entretenimiento, "como inspiración", todo internauta se ha topado alguna vez con una imagen o video donde pasa precisamente eso que estás pensando. Libros como Fifty Shades of Grey también han contribuido a que las mujeres se acerquen a esta fascinante industria. 

9. Las mujeres no pagan por porno

Según CCBill, un servicio que administra los pagos en páginas para adultos, sólo el 2% de todas las suscripciones a páginas pornográficas son realizados con tarjetas de crédito con nombre de mujer. De hecho CCBill en ocasiones presta mucha atención a este tipo de tarjetas, pues puede tratarse de algún adolescente que roba la tarjeta de crédito de su madre, o de una esposa que se encuentra fúrica de que su marido haya descargado Karate Chicks 4.  

8. El porno lleva entre nosotros más de lo que suponemos...

...sólo que en otras formas. Los arqueólogos han encontrado dibujos que muestran actos sexuales en cavernas que datan del año 10 mil antes de nuestra era. La historia del arte, tanto en Oriente como Occidente está llena de ejemplos donde los artistas han mostrado gráficamente contenido sexual. La diferencia es solamente que estas representaciones sobre las relaciones sexuales han ido evolucionando a la par de la tecnología --por ello, lo que comenzó en un garabato con pintura y piedra hoy puede verse en full HD.

7. Las pornstars tienen mayor autoestima que tú

El estereotipo que cuenta que las pornstars femeninas provienen de una vida de abusos y que el mercado las trata como carne u objetos desechables está muy lejos de la verdad. Según el Journal of Sex Research las estrellas de tus películas favoritas tienen alta autoestima, son más espirituales y aceptan sus cuerpos mejor que otras mujeres. El estudio muestra además que el 67% se identifica a sí misma como bisexual, comenzaron a tener relaciones más jóvenes (entre los 15 y 17 años), han tenido más parejas sexuales que las mujeres fuera de la industria (sin incluir a sus compañeros de trabajo), disfrutaban más el sexo y se preocupaban y protegían activamente para no contraer ETS.


6. En Estados Unidos, la imagen de la típica pornstar es...

Piensa en tu estrella porno favorita. ¿Es rubia, con senos gigantes? ¿Blanca, morena, asiática, con negligé o con atuendo sadomasoquista? Según un estudio hecho entre 10 mil trabajadores de la industria para adultos, la pornstar promedio es castaña, proviene de California, copa 34B y más bien bajita de estatura, y probablemente se llame Nikki Lee. El estereotipo de la rubia voluptuosa es precisamente eso, un estereotipo.

5. Los papeles femeninos más populares

El estudio anterior también se fijó en qué tipo de papeles son más usuales en la industria. Para sorpresa de pocos, la categoría "teen" aparece en primer lugar, con unas 1,966 películas; MILF ("Mother I Like To Fuck", la categoría de damas maduras) en segundo, con 954, mientras el tercero es, curiosamente "wife" (esposa) con 499 títulos. Curioso este último porque encarna la fantasía del sexo de cornudos, así que las narrativas en el porno tal vez no son tan intrascendentes como pensábamos (y no siempre se trata de un repartidor de pizzas con "extra salchicha".)

4. Lo que ellas quieren

Sobre los hábitos de consumo de porno en las mujeres podríamos decir que son tan diversos como los de los hombres, pero hay algunas cosas que parecen no gustarles tanto, específicamente (para decepción de muchos) los cum shots arriba del cuello y la sobreactuación (a las mujeres parece gustarles más la naturalidad en materia de porno). Tampoco parecen entusiasmarse mucho si la escena no tiene una base narrativa, así como aquel que va "directo al grano", confirmando las tres reglas de oro de las relaciones sexuales: foreplay, foreplay, foreplay. Pero queda claro que las mujeres que ven porno no buscan precisamente softcore del canal Golden: la directora de películas porno Candida Royalle se especializa en hardcore para la audiencia femenina, y vende unas 10 mil copias al mes.

3. Las mujeres en la industria ganan mucho más dinero

Como si se tratara de una venganza contra el esquema patriarcal del trabajo, las mujeres en la industria para adultos suelen ganar entre $600 y $1,000 dólares por escena, mientras sus compañeros masculinos ganan alrededor de $150 dólares. 

2. A las mujeres les pone... todo

Un estudio aparecido en 2008 en el New York Times encontró que las mujeres mostraban signos de excitación física al mostrárseles imágenes de casi cualquier cosa: masturbación, sexo heterosexual, lesbianas, macho contra macho, e incluso imágenes de archivo sobre chimpancés apareándose. ¿Qué es precisamente aquello que no sube la temperatura en la fémina promedio? Imágenes de hombres desnudos. Pero de manera significativa, el estudio mostró también que había una marcada desconexión entre lo que pasaba en sus cuerpos y lo que pasaba en sus cerebros: a pesar de que había signos físicos de excitación, las mujeres no suelen ser conscientes de ellos...

1. ¿Qué porno le recomendarías a tu madre?

Si la pregunta te parece incómoda o simplemente inverosímil, toma en cuenta que incluso Oprah Winfrey ha incluido recomendaciones de porno en sus sitios. Lugares como SugarDVD.com o GreenCine.com tienen recomendaciones hechas para aquellas que no saben dónde empezar a buscar para entrar al fascinante mundo del porno. ¿Nuestro consejo? Pregúntale a alguien y ayuda a romper el tabú de que las mujeres no ven porno. Sin duda será una conversación interesante.

[Alternet]