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La carrera más misteriosa del mundo: sólo 12 personas han terminado el maratón Barkley

Por: pijamasurf - 04/05/2013

Los maratones Barkley son una de las competencias de resistencia física más extremas en el planeta. Apenas 12 personas lo han terminado, pero el reto comienza mucho antes de salir a la pista.

barkley

En el agreste condado de Wartburg, Tennessee, tiene lugar desde 1985 una de las carreras de resistencia más duras del planeta, además de la más misteriosa de ellas. Gary Cantrell de 59 años solía correr con sus amigos por las montañas, y desde entonces la idea se mantiene básicamente la misma, sólo que más grande. Mucho, mucho más grande y también secreta: "No existe un sitio web, no hago pública la fecha de la carrera o explico cómo entrar. Todo lo que sea fuente de estrés para los competidores es bueno." Se hacen llamar "Maratones Barkley", y apenas 12 personas lo han corrido completo en sus más de dos décadas de existencia.

La idea surgió en 1985 luego de que Cantrell supiera que James Earl Ray, el asesino de Martin Luther King Jr., escapara de la penitenciaria estatal de Brushy Mountain atravesando sólo 8 millas en 54 horas, antes de ser encontrado agotado, hambriento y al borde de la hipotermia. La prisión fue cerrada en 2009, pero los corredores del Berkley atraviesan un arroyo que corre por debajo de la prisión, cerca de donde Ray escapó. Cantrell quiso hacer esta experiencia extrema solamente más extrema.

"El Barkley es un problema", afirma Cantrell. "Todas las otras grandes carreras están hechas para que triunfes. El Barkley está hecho para que falles." Y es que las carreras de alta resistencia ("ultrarunning", para los veteranos) han crecido en popularidad desde hace años, con cuotas de ingreso superiores incluso a los mil dólares. Entrar al Barkley cuesta $1.60 (sí, un dólar con sesenta centavos), y los cuidadores del parque Wartburg no permiten que entren más de 35 participantes cada año. Pero entrar al Barkley es más un trabajo detectivesco que un asunto de dinero.

"No puedes comprar el Barkley", admite Cantrell, quien ha recibido grandes ofertas de dinero de competidores que desean medirse en esta carrera. Pero nadie, incluso los competidores veteranos, saben a ciencia cierta cómo entrar en la carrera. En cierto día y a cierta hora (que puede ser el día de Navidad) debes enviar un ensayo al correo electrónico de Cantrell donde expliques tus razones para ser admitido. Si el correo llega apenas un minuto fuera de la hora marcada (dice la leyenda), Cantrell te deja fuera. Si no eres admitido lo sabrás al recibir una de sus cartas de condolencia, pero si eres admitido no lo sabrás de inmediato: te hará esperar, te hará dudar y luego recibirás un mensaje que dice algo como "Prepárate para los problemas."

Pero, ¿por qué alguien querría entrar en una competencia a pie a campo traviesa a través de más de 100 millas (algunos dicen que 130 o más), a lo largo de un circuito que nadie te indica, con mínimo conocimiento de un mapa que te dan apenas unas horas antes de que comience la competencia, con nombres de referencia como "La Colina de Meth", "Cosas Malas" y llena de cardos puntiagudos, con temperaturas que congelan en la noche y matan de calor durante el día, y con una presión atmosférica equivalente a escalar el Monte Everest dos veces desde el nivel del mar? Dos respuestas que no son mutuamente excluyentes: por la locura o por la diversión.

En sus inicios el trayecto era de 50 millas y el tiempo límite de 24 horas. Desde 1989 el trayecto comprende cinco circuitos de 20 millas y un tiempo límite de 60 horas. Sólo 12 corredores han terminado el circuito en su historia, la misma cantidad de personas que han caminado sobre la superficie lunar. Brett Maune, un médico de 34 años mantiene el record de tiempo  en terminar un Barkley (56 horas), además de ser el único que lo ha terminado en dos ocasiones.

La respuesta de los competidores suele ser la misma cuando les preguntan por qué deciden competir (o tratar de competir) en un Barkley: para probarse a ellos mismos. "Los humanos están hechos para pasar por duros desafíos físicos", afirma Cantrell. "La verdadera alegría es ver que la gente encuentra algo en ellos mismos que no sabían que tenían dentro."

[NY Times]

Neurólogos japoneses desarrollan un algoritmo decodificador de sueños

Por: pijamasurf - 04/05/2013

Un algoritmo podría ayudar a entender la función de los sueños para otras funciones cognitivas.

sueño

Los sueños podrían ser accesibles y decodificables para otras personas diferentes al "soñador" en un futuro cercano. Científicos del Instituto Internacional de Investigación en Telecomunicaciones Avanzadas de Kyoto, Japón, han logrado entrenar una computadora para que asocie los patrones de la actividad cerebral de los sujetos de prueba a una base de imágenes. Esta interpretación o decodificación, tal vez para alivio de algunos, sólo es posible mediante el previo consentimiento de las personas.

El neurocientífico Yukiyasu Kamitani y su equipo trabajaron con tres sujetos y sus imágenes hipnagógicas, es decir, aquellas que aparecen en etapas tempranas del sueño, sin llegar a los periodos de REM (Movimiento Rápido Ocular) donde tiene lugar el sueño profundo. El sujeto entra en un scaner y trata de dormir. Los investigadores despiertan al sujeto cuando la máquina indica que se están produciendo imágenes hipnagógicas --un proceso que se realizó con cada sujeto al menos 200 veces durante el experimento. 

En la segunda parte del experimento, los investigadores desarrollaron un decodificador de imágenes: entrenaron una máquina para clasificar patrones de actividad cerebral de los tres miembros del estudio mientras estaban despiertos y observaban cientos de imágenes al azar, obtenidas de bases de datos. El resultado fue que el algoritmo de la máquina logró asociar actividad cerebral específica de los sujetos durante la fase de sueño temprano con la información recabada durante la vigilia, arrojando resultados sobre qué podrían estar soñando los sujetos según el comportamiento de su actividad cerebral.

Pero no parece momento ni para entusiasmarse ni para desanimarse: la máquina, explica Kamitani, era capaz de decir si el hombre estaba soñando con un auto, pero no era capaz de establecer una situación a partir de ellos (por ejemplo, que el soñador estuviera conduciendo por una autopista a gran velocidad o sufriendo un accidente.) Variables como color, acción y emoción aún están lejos del alcance de las investigaciones.

El pionero de la investigación de los sueños, Jack Gallant, de la Universidad de California en Berkley, ha felicitado al equipo de Kamitani por los progresos en la ciencia onírica: "Existe la pregunta clásica sobre si cuando sueñas estás generando activamente estas películas en tu cabeza o si cuando estás despierto estás confabulando para proyectarlas. Lo que [el estudio del doctor Kamitani] muestra es que existe al menos alguna correspondencia entre lo que el cerebro hace durante el sueño y lo que hace cuando estás despierto."

Kamitani confía en que deducir estadísticamente las imágenes de los sujetos de prueba no será utilizado para "predecir" los sueños, sino para entender su estructura y funcionamiento: fortalecer la memoria, ayudarnos a olvidar, a aprender, todas actividades cerebrales cuya frecuencia el decodificador de sueños podría ayudarnos a comprender.

[Wired]