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El arte como vehículo de curación en "The Healing Machine" de Emery Blagdon (FOTOS)

Por: pijamasurf - 04/22/2013

Una curiosa instalación nacida del dolor trató de sanar a la vez que asombrar, en una mezcla de alquimia, terapéutica y reciclaje sagrado.

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En la rara y noble estirpe de artistas secretos, Emery Blagdon se ganó un lugar a pulso a pesar de haber muerto hace casi medio siglo. Con "La Máquina para Curar" (The Healing Machine), que comenzó a construir en 1955, Blagdon se proponía un ambicioso proyecto que conjuntaba la ciencia, el arte y la medicina tradicional, alejándose de tendencias del arte moderno que priman la expresión del yo del artista para dar paso libre a la experiencia del espectador en la instalación.

Viajero empedernido, Blagdon comenzó a experimentar con materiales en los 30; lo que podemos ver en "La Máquina para Curar" es tanto el proceso como el resultado de esa exploración, donde el artista-chamán utiliza un elaborado sistema compuesto de madera pintada, alambre finamente doblado, placas de acero, papel aluminio, luces de Navidad, sales curativas e incluso alas de mariposa para crear extraños candelabros colgantes que pretendidamente debían capturar el campo electromagnético de la Tierra; al pasar por la máquina, el espectador-paciente veía sus dolores aliviados.

Expuesta actualmente en el Kohler Arts Center, la instalación reconstruye el estado original en que la pieza debía ser montada, pues como muchos creadores introvertidos, dejó instrucciones de montaje pero también un gran desorden. Dan Dryden trabajaba en una farmacia cercana a donde Blagdon trabajaba, por lo que pudo asistir a la creación de la pieza; luego de experimentar la poderosa presencia de la obra se fue a Nueva York para perseguir su sueño de dedicarse a la música. Cuando volvió a Callaway, Nebraska, a finales de los 80, se encontró con que el artista había muerto; para él fue natural comprar la obra y tratar de exponerla tal como él la había experimentado.

La intención de Blagdon con esta pieza, según sus curadores, fue el expiar el dolor por la muerte de sus padres, quienes fallecieron después de largos dolores. Blagdon consideraba que era capaz de sentir más nítidamente la electricidad de la Tierra que otras personas, por lo que sus exploraciones fueron el resultado de tratar de hacer sentir a otros lo que él sentía naturalmente. Por desgracia, ni siquiera su máquina logró salvarlo del cáncer, enfermedad que cobraría su vida en 1986. 

"La Máquina para Curar" será exhibida en el Kohler Arts Center hasta enero del 2014, luego de lo cual se planea una gira por otras galerías y centros de arte alrededor del mundo.

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[Atlas Obscura]

Una recopilación de los libros más antiguos de América, los “códices prehispánicos”.

Por: pijamasurf - 04/22/2013

Este número de la revista Artes de México representa un memorable recorrido por el mundo de los códices, documentos gráficos en donde se consuma un diálogo entre el valor histórico y el estético.

 

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 Una ruta apasionante para acercarnos a las culturas prehispánicas, por ejemplo los mayas, es a través de los códices, obras que relatan, a través de sus pinturas, las historias de sus dioses o las hazañas de sus antepasados. También muestran el conocimiento sobre ritos, predicciones, calendarios, genealogías y tributos, parte de lo cuál heredamos hasta nuestros días –lo cual nos remite al popular refrán: “para entender en dónde estás y a dónde vas, deberás antes comprender de dónde vienes”.

Recientemente la prestigiada revista Artes de México estrenó su número 109, el cual está dedicado a los libros más antiguos de Mesoamérica: los códices prehispánicos. Introducido por Margarita de Orellana, y coordinado por Mónica del Villar, esta edición busca difundir la riqueza y el arte de las culturas antiguas, plasmadas ricamente en estos manuscritos que reflejan tanto su sabiduría como la manera de ver el mundo.

Hasta ahora solo se conocen 16 o 17 manuscritos de este tipo, dispersos entre Europa y México. La mayoría de ellos fueron destruidos desde la Colonia para borrar los conocimientos y enseñanzas indígenas en aras de la evangelización

El gran erudito mexicano, Miguel León-Portilla, quien colabora un artículo introductorio, advierte que los códices hablan de “Las cosas divinas, humanas y naturales…” que vivieron nuestros antepasados. Para facilitar la comprensión de estos, el número  está dividido conforme a los grupos de culturas y/o regiones que representan los manuscritos:

1 Los códices mayas: Escrito por David Stuart, uno de los mejores epigrafistas del mundo maya que radica ahora en Austin Texas..

2. Los códices del Grupo Borgia:  Este es un grupo de códices muy bellos pero de difícil interpretación por su naturaleza adivinatoria y la incertidumbre de su proceder. El texto fue escrito por la reconocida Dra. Elizabeth Boone de la Universidad de Tulane.

3. Los códices mixtecos de Oaxaca: Relatan genealogías y epopeyas del Señor Ocho Venado, gobernante mixteco. Su autor, el Dr Manuel Hermann, ofrece por primera vez, una interpretación de la  vida de “Ocho Venado”, basada únicamente en  la lectura de los códices.

4.  Los códices del Centro de México que marcan la transición de los prehispánicos a los coloniales. El Dr Xavier Noguez eligió tres códices para hablar de ello desde varios puntos de vista: el Borbónico, la Tira de la Peregrinación y la Matrícula de Tributos .

5. Por último, tenemos un innovador artículo, escrito por el Dr. Johannes Neurath, que nos invita a entender hoy el uso ritual de los códices a través de sus imágenes.

Para mayor información sobre este número, que estará disponible a partir de mayo, haz click aquí