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La re-sacralización de nuestra realidad individual y compartida parece un ingrediente ineludible para acelerar la evolución.

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A fin de cuentas no hay algo más sagrado

que la integridad de tu propia mente

R.W. Emerson

Evolución es un termino interesante. Por un lado es una especie de insalvable inercia, impresa en el código madre de todas las cosas, un poco en sintonía con la idea de la transformación como exclusiva constante en el universo –y por cierto una transformación inteligente. Pero también concebimos este ‘estado’ como una especie de meta siempre asequible pero jamás alcanzable, por el cual hay que luchar permanentemente, esforzarnos –de algún modo no existe un tope evolutivo, y cuando alcances ese punto que hoy has imaginado, seguramente para entonces se habrán desdoblado ya nuevos y pertinentes horizontes  que añorar.

La palabra evolución ocupa hoy un lugar privilegiado en el imaginario colectivo. Dentro del misticismo pop se recurre a ella de manera constante, como si se tratara de una especie de estrella polar que guía el ánimo, individual y colectivo, orientado a alcanzar un algo mejor. Hoy la evolución, más allá de su acepción tradicional, como inercia genética, se percibe como una deseable posibilidad e incluso, por qué no, como una ‘obligación’ generacional –recordemos que la responsabilidad colectiva debiese ser proporcional a la cantidad de conciencia, de data sensibilizada, que tenemos a nuestro alcance.

Jugando con esta idea de materializar una realidad compartida más coherente, más armónica, justa y disfrutable, y de lograrlo en el menor tiempo posible (me refiero a la posibilidad de consumar una evolución acelerada), me parece que un recurso determinantes es el volver a concebirnos, y a nuestro entorno, como algo sagrado. 

Re-sacralización de la realidad

Una característica esencial en la interacción del ser humano con la ‘realidad’, que alguna vez ejercimos pero que con el tiempo se diluyó, alude a una especie de panteísmo práctico, en el que se reconoce un carácter sacro en todo. Esta cualidad cultural, cosmogónica, se traduce en un respeto hacia el entorno –incluida la naturaleza, el prójimo, los objetos materiales, y uno mismo–, fortalece la tolerancia como principio de interacción, y de algún modo lo impregna todo con un sentido trascendental, más allá del culto masivo del ego.

Siempre que pienso en este tema, en la necesidad de, otra vez, ritualizar nuestros actos, y de percibir en todo una porción de divinidad, me viene a la mente el caso de una tribu, lamentablemente no recuerdo cual, en cuyo dialecto no existe el término sagrado. La ausencia de este concepto se debe a que sus integrantes simplemente no pueden concebir algo que no sea sacro, y por lo tanto la existencia de dicha palabra no tiene sentido alguno. 

Durante esta travesía imaginaria, la re-sacralización, creo que podríamos concentrarnos en aplicar el proceso a ciertos puntos cruciales de nuestra realidad, por ejemplo:

El arte, históricamente una herramienta fundamental en el desarrollo de la humanidad, y que por diferentes razones se ha visto envuelta en sofisticadas abstracciones, ecos de glamour, mercantilización, y fórmulas pre-establecidas, debería de, además de honrar su potencial naturaleza como catalizador de  flujos conjuntos, como recurso para cuestionar y como superficie para interpretarnos, retomar su función como vehículo para conversar con lo divino, para explorar las fronteras con otros planos, y para comunicar los resultados de dicha exploración.

La práctica del sexo, una de las fuerzas dominantes de la naturaleza humana, tendría que, lejos de su satanización moralina y de su frívolo libertinaje, reencontrarse con su esencia sacra, en sintonía con los preceptos de diversas tradiciones, desde el tantra hasta la alquimia, que le atribuyen una condición de portal al origen unitario del todo.

Finalmente incluiría al ser, a ti y a mi. Antes de aspirar a una evolución colectiva, o algo así, es imprescindible que en lo individual renovemos la forma en la que nos auto-percibimos. Más allá del consumo, de las pertenencias que nos rodean, de las proyecciones psicosociales a las que nos asociamos, lo cierto es que tendríamos que recordar nuestra identidad original como pequeños fragmentos del gran holograma. Cada una de nuestras acciones y decisiones, cada pensamiento y discurso, están dotados de un ingrediente que trasciende cualquier construcción cultural, racional, incluso emocional, lo sagrado.

Ojalá que algún día, al igual que en el caso de la tribu “sin nombre”, el adjetivo sagrado deje de existir en nuestro idioma. Y en todo caso recordemos las palabras de Ralph Waldo Emerson, lo sagrado comienza en nuestra propia mente.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis    

 

El nuevo ciber activismo: cómo derrocar gobiernos totalitarios desde el sillón de casa

Por: Emiliano Rodriguez Nuesch - 08/19/2013

Ante sucesos como la Primavera Árabe cabe la pregunta por las nuevas formas de activismo social que Internet permite, si ha surgido una nueva forma de participación política en la que los hackers son los protagonistas

En el último año la suma de países árabes con convulsiones sociales ha ascendido a 15. Y la fuerza de estas protestas fue tal que desencadenó el derrocamiento de los gobiernos de Egipto, Túnez, Yemen y Libia. 

Internet desempeñó un rol fundamental en estas revueltas como canal de comunicación entre países, generando un efecto dominó, además de ser una plataforma de organización y convocatoria entre los rebeldes. Pero la operación digital de los disidentes extralimitó las fronteras locales y, por primera vez en la historia, los derrocamientos de gobiernos totalitarios tuvieron asistencia global y en tiempo real de civiles sentados en sus casas.

LOS “DIPLO LEAKS” 

Todo comenzó con la filtración de cientos de cables diplomáticos publicados por Wikileaks, que evidenciaban la vida lujosa de los dictadores árabes. Esta información, sumada a décadas de opresión, hicieron que los rebeldes en Túnez y Egipto salieran a manifestarse. La autoinmolación del vendedor callejero de Túnez Mohamed Bouazizi dio la vuelta al mundo.  

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Una de las primeras medidas digitales de los gobiernos de Túnez y Egipto fue bloquear el site de Wikileaks donde aparecían publicados los cables, lo que desató una fiebre digital por compartir con más fuerza la información censurada. 

ANONYMOUS SE SUMA A LA PROTESTA ÁRABE 

La red de activistas digitales Anonymous lanzó una campaña espontánea para apoyar a los rebeldes de Túnez, ofreciéndoles herramientas, apoyo logístico y conectividad.

“OPERATION TUNISIA” fue la respuesta inmediata al bloqueo del site de Wikileaks en Túnez, donde se podían leer los cables filtrados. 

Con este afiche Anonymous convocó a sus propios miembros a apoyar la causa y difundir el mensaje en redes sociales. 

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Unos días después la misma comunidad ANONYMOUS le declara la guerra en una carta dirigida al gobierno de Túnez, defendiendo los valores democráticos y culpando al gobierno de maltratar a sus ciudadanos. 

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Gracias a las redes sociales los efectos de la protesta en Túnez se extendieron a los demás países árabes, principalmente Egipto. 

[caption id="attachment_63138" align="aligncenter" width="356"]4 Fuente: Wikipedia[/caption]

EN EGIPTO SE REPRODUCE LA MISMA COLABORACION DIGITAL 

Al ver que los rebeldes se organizan a través de redes sociales, el gobierno corta internet en todo Egipto. Esto generó más enojo y la gente salió a las calles. 

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ONGs de todo el mundo comenzaron a organizarse con el objetivo heroico de devolver la conectividad arrebatada a los rebeldes. La operación comenzó con el hackeo de los servidores de Toshiba en El Cairo y su conexión satelital. 

Por primera vez en la historia, una persona desde su casa pudo usar sus conocimientos tecnológicos para ayudar a un rebelde incomunicado en la otra punta del planeta, con incidencia concreta sobre las movilizaciones y protestas. 

Los hackers de Telecomix, una ONG que defiende la transmisión de datos libremente por Internet, ayudaron a los rebeldes a eludir la censura de contenidos publicados en la web (como el día y hora de convocatoria de las protestas organizadas) y twittearon desde las cuentas de los rebeldes, comunicándose con ellos por teléfono. 

Al lograr hackear los servidores, desde la ONG Telecomix publican las conexiones dial up para que usen los rebeldes para conectarse. 

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Tras el éxito de Operation Tunisia, Anonymous lanza: “OPERATION EGYPT”, una campaña de comunicación y acción. Así convocó a sus propios medios en las redes sociales:

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En este histórico tweet, Anonynous anuncia que le restituye la conectividad al país pero que deja al gobierno sin Internet, incomunicado.  

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Las protestas en Egipto comenzaron el 25 de Enero de 2011 y se prolongaron durante 18 días. A partir de medianoche del 28 de enero el gobierno egipcio decidió cortar completamente el acceso a Internet para impedir que los manifestantes se organizaran a través de las redes sociales.  

Al día siguiente, decenas de miles de personas protestaban por las calles de las principales ciudades de Egipto. El presidente Mubarak cesó formalmente al gobierno y declaró que crearía uno nuevo. 

En esta foto de celebración subida por uno de los activistas, los rebeldes no solo agradecen a Anonymous enarbolando la máscara que representa a la organización, sino que se declaran ya parte de la organización.

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Una generación de hackers que aprendió y construyó sus valores en Internet, hoy está dispuesta a defender esos valores apoyando las luchas por la democracia alrededor del mundo.

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¿Es el comienzo de una nueva forma de actuar sobre el mundo real a través de Internet? ¿Es una nueva forma de participación política en la que los hackers son protagonistas? 

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Twitter del autor: @emilianorn