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Chúpate esa Asimov. Chorología: ciencia y magia aplicada (Desmitificando las teorías de la conspiración 3/12)

Por: Cristopher Garnica - 04/04/2013

Nuestro colaborador Cristopher Garnica continua en su misión de desmitificar esos procesos del pensamiento personal y colectivo que nos hacen deducir y concluir ideas donde probablemente no exista lógica ni razón.

Anillogiges

Chorología Aplicada es la materia favorita de los teóricos de conspiración y el máximo grado de estudio de los charlatanes. La Chorología se dedica a indagar postulados ficticios y su propósito es unificar prácticas mágico-religiosas, con métodos y experimentos científicos. La Chorología es la base de muchas Teorías de Conspiración (TC), y aceptemos que resulta interesante superar nuestras limitaciones físicas, a través de avances científicos, e incrementar nuestro potencial cognitivo con prácticas religiosas. Sobre todo si eso nos hace ser más cabrones que el común de los mortales.

El corredor Oscar Pistorius, gracias a la ciencia, tiene piernas de fibra de carbono que aumentan su potencial fisiológico y biomecánico. Digamos de pronto que hace yoga, medita y lava su ano en un río  -con lo que quizá se hubiera ahorrado una cadena perpetua por matar a su esposa en San Valentín. Por medio de ambas prácticas podría resistir un entrenamiento duro por un tiempo más prolongado. Es razonable. ¡Pero no mames! La Chorología Aplicada diría que Pistorius fue abducido, que sus piernas son de fibra marciana, que un microchip eleva su resistencia corporal y controló su mente para asesinar a su esposa…

La Chorología.

Además de Pistorius, para ilustrar la dedicación de la Chorología al crear fábulas, está el Vril. La idea surge de una novela de ciencia ficción llamada The Coming Race. Escrita en 1871 por Edward Bulwer-Lytton, en ella, el personaje recorre un sendero interconectado por túneles donde viven los Vril-Ya. Estos seres controlan el energético Vril, son capaces de una fuerza extraordinaria y de modificarlo todo a voluntad. Son marcianos inteligentes, telepáticos, con forma de ángel y el poder de aniquilar a la humanidad.

Una admiradora de Bulwer-Lytton, que había recolectado conocimiento místico y científico durante sus viajes por el mundo, licuó las ciencias ocultas, el budismo, la filosofía, la teología y la ciencia ficción con un poco de “la sabiduría de los dioses” para posicionar en el mercado un juguito llamado Teosofía. Su fundadora, Helena Blavatsky, vendió la idea de que los marcianos del Vril ayudarían a la humanidad con sus bondades y sanación espiritual. Luego se le ocurrió afirmar que el Vril se basaba en una “fuerza mágica real”, los teósofos compraron la idea, así que se decidieron comercializarla.

Entonces surgió la Sociedad Vril, integrada por profetas, teósofos y antisemitas con un gusto por las recetas de Chorología Aplicada. Decían que los Vril-Ya eran la raza suprema de súper-hombres saliendo del centro de la tierra. Entre cosas rancias y fumadas (como que los Teutones eran descendientes de los Vril-Ya), se aventaban el Choro de que usando adecuadamente ejercicios espirituales y de concentración, lograrían despertar el Vril interno y realizar un Kame-Hame-Ha.

Dicha sociedad fue “corroborada” por el científico alemán Willy Ley, en un par de artículos para una revista de ciencia ficción en 1937 y 1947. Aseguraba la existencia de de la Sociedad para la Verdad y el Orden del Aurora Dorada, dedicados a buscar el Vril  y crear teorías esotéricas para el gobierno nazi. Aunque hay autores posteriores (Norbert Jürgen-Ratthofer, Ralf Ettl y Nicholas Goodrick-Clarke) que en los 90`s afirmarían que la Sociedad Vril existía en Alemania desde 1925.

La Sociedad Vril quería potenciar al ser humano, tal como se hizo con Oscar Pistorius. No obstante, manipulando el Vril y concentrando el poder en algo llamado psicofísica, es decir, la Chorología Aplicada. Y aunque “psicofísica” suena bonito, la expresión es un Choro, pues no se sabe cómo funcionó, ni cuales fueron sus alcances. Pero como método de control, serviría para ganar la 2ª guerra mundial,  justificar la raza aria y crear súper humanos. Además sería utilizada para construir arsenales de guerra, máquinas de movimiento perpetuo, crear y desarrollar programas con tecnologías Ovni entre otras bromas y datos curiosos.

Por fin, Vladimir Terziski, Presidente de la Academia Americana de Disidentes (quién sabe qué sea eso), resumió el Choro del Vril. Terziski, sostiene que los nazis lograron desarrollar el vuelo anti gravedad hacia el espacio en un híbrido circular, el  RFZ-1. Que para 1942 se construyó una nave gigante en forma de estación espacial, desarrollado por las SS, llegando a la luna donde  tienen una base sin necesidad de trajes espaciales. Afirma que los nazis crearon un platillo volador “Vril-accionado” (chúpate esas pinche Asimov) con el que viajaron de Alemania a Praga en 1945. Los alemanes también afirmaron que la tierra era hueca, que en su interior viven alienígenas con bases aéreas, cuyo acceso es marítimo -el denominado OSNI (Objeto Submarino No Identificado).

Los nazis generaron fotografías, documentos y registros de la Sociedad Vril, que fueron robados y desmitificados al final de la guerra por los ingleses. La explicación de cómo fue manipulado el Vril, dónde están los ángeles, la tierra subterránea, la magia real, la nave humano-extraterrestre Vril-accionada… sigue siendo información clasificada u objeto de estudio de la Chorología.

Mientras los Chorólogos postulaban la existencia ficción-ciencia, magia-religión,  los nazis cumplieron bien su chamba con objetivos claros y bien definidos. Controlaron Alemania ideológicamente con la farsa de la raza aria. Colonizaron otros países con el mismo pretexto y pelearon contra judíos y comunistas. Desarrollaron tecnología y armamento militar. Hicieron jabón y experimentos con humanos en los campos de concentración, donde aniquilaron a millones de personas…

Con esto en la mesa Habría que preguntarse ¿Qué tan útil es para nuestras vidas la Chorología Aplicada? ¿Somos capaces de reconocer charlatanes? ¿De dónde surgen los postulados de la Chorología Aplicada? ¿Cómo diferenciar lo razonable de la Chorología, del choro descarado?

Habría que asegurarnos que la Chorología Aplicada centrara sus esfuerzos en personas como Oscar Pistorius, pues son el principio para desarrollar tecnologías afines y aplicarlas para la vida cotidiana de personas con discapacidades -aunque resulten asesinos también. Hacer yoga y/o meditación, es útil para eliminar el estrés, disminuir el avance de enfermedades o sólo como terapia ocupacional; que aunado al desarrollo de la ciencia, (por ejemplo, la nanotecnología) ayudaría al bienestar de cualquier individuo.

Pero mientras aplicar Choros siga siendo la materia favorita de las TC, estamos más cerca de las abducciones extraterrestres, que de utilizar a la ciencia, y las prácticas religiosas para el beneficio de la humanidad; o bien para ser, “humildemente”, más cabrones que el común de los mortales. 

Blog del autor: http://divinageliofobia.blogspot.mx/

Twitter del autor: @elcrisgg

Admisión universitaria: por qué vale la pena cuestionar el elitismo en la educación y la necesidad de ser evaluados

Por: pijamasurf - 04/04/2013

Discutir sobre la importancia de la educación superior debe pasar conjuntamente por una reflexión individual sobre las condiciones de la universidad y el cómo somos condicionados para aceptar ser evaluados.

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La universidad se ha convertido en un ícono del aspiracionismo social de las clases medias, a la vez que la única salida de la marginación y la pobreza para un enorme espectro poblacional. ¿Pero qué implica acceder a un espacio de exclusividad educativa como la universidad? ¿Un deseo verdadero de conocimiento y aporte al progreso de la sociedad o un trámite de clase para acceder a mejores condiciones económicas?

Centros de estudios como Harvard, Yale, Princeton u Oxford reciben anualmente miles de solicitudes de los mejores estudiantes del mundo --personas que en muchas ocasiones han transformado su vida en un curriculum atractivo para los comités de selección académica. Estos procesos de selección varían en cada caso: mientras en Latinoamérica existen esquemas de acceso a la universidad dedicados a dar una cuota de aceptación a alumnos de poblaciones marginadas o simplemente a mantener una cuota similar para los alumnos de nivel medio superior de las escuelas del Estado, en otros países e incluso en los cursos posgraduados es necesario manifestar la voluntad del solicitante a través de una carta para ser admitido. La propia visión del yo se manifiesta ahí en toda su paradójica complexión.

Una carta abierta "a todas las universidades que me rechazaron" fue escrita por la alumna Suzy Lee Weiss y publicada por The Wall Street Journal. En dicha carta, Suzy se queja amargamente de que el sistema educativo de Estados Unidos le haya mentido toda la vida, instándola a "ser ella misma", en lugar de involucrarse en actividades extracurriculares o reflexionar sobre sus antecedentes genéticos como parte de una maniobra curricular para ser admitida en la "universidad de sus sueños".

Hay mucho qué cuestionar aquí: por un lado, si el sistema de selección prima a ciertas minorías excluidas como parte de una integración multicultural en el espacio universitario (asiáticos, hispanos, pueblos originarios, e incluso minorías no discriminadas étnicamente, como los homosexuales, etc.), Suzy tiene un punto al denunciar que estos antecedentes pueden fingirse o exagerarse para utilizar una grieta del sistema y ser elegidos; por otro lado, llama la atención que Suzy y miles de estudiantes no se cuestionen por principio las razones para entrar a la universidad, y simplemente se quejen porque el sistema no les permite integrarse a él de la manera más sencilla posible.

El acceso a la educación universitaria no es una panacea: las protestas en Chile por una educación que no endeudara a los estudiantes durante el 2011, así como las disyuntivas por quién debe financiar la educación (en argumento de Noam Chomsky) son parte de una discusión internacional sobre el futuro de la educación superior. ¿La universidad actual es un lugar de producción de conocimiento o, por el contrario, es una fábrica de expertos capacitados expresamente para perpetuar los paradigmas del statu quo?

Otro cuestionamiento surgido a partir de la carta de Suzy Lee Weiss podría ser el de la necesidad de ser evaluados. El Internet subvierte poco a poco esa necesidad creada por la escuela de sentir que nuestro valor relativo puede ser medido a través de calificaciones, premios o reconocimientos: se trata de juegos en los que, como parte de la sociedad, decidimos integrarnos. Como niveles en un videojuego, nos posicionamos respecto a los otros en la medida que logramos tener una mayor injerencia en el sistema, sin percibir que no importando nuestra posición, seguimos siendo peones en el juego.

Sin embargo, las alternativas no suelen ser muy promisorias: después de graduarse con honores en 1990 de la Universidad de Emory, Christopher McCandless (adoptando el pseudónimo de "Alexander Supertramp") emprendió un viaje a través de Estados Unidos tratando de vivir con los menores recursos posibles. El grado al que llevó su obsesión por desapegarse del esquema materialista de la sociedad de consumo lo llevó eventualmente a morir de inanición o intoxicación en el parque nacional de Denali, Alaska, donde vivió cuatro meses en absoluto aislamiento y con mínima preparación y recursos.

Sería una falsa dicotomía pensar que o bien nos integramos al sistema o lo rechazamos en su conjunto. La universidad puede ser una dictadura para ciertas personas y una oportunidad de aprendizaje y conocimiento para otras: al final el sistema es una herramienta que cada uno debe saber utilizar y aprovechar según sus propios intereses, teniendo en cuenta el tipo de vida que nos parezca más deseable. Ningún comité de evaluación puede decidir si nos acepta o rechaza sin que nosotros no admitamos primero la existencia del juego, además de nuestro rol en él. Quedaría abierta la pregunta sobre si es posible, como McCandless, decidir --heroica o ingenuamente-- no jugar del todo.