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4-20: Feliz Día Mundial de la Marihuana (20 de abril de 2013)

Por: Pedro Luizao - 04/20/2013

Hoy millones de fumadores de marihuana se reunirán a degustar unos porros, sincronizadamente, para celebrar a esta planta que ha acompañado a la humanidad durante milenios.

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A lo largo de la historia humana la marihuana ha desempeñado múltiples roles. Desde su uso original, ligado a rituales sagrados y ejercicios chamánicos en diversas culturas alrededor del mundo, continuando como una planta cuya sustancia activa fue empleada con fines medicinales, para luego consolidarse como ícono de 'apertura mental', posteriormente haber sido estratégicamente satanizada , y en la actualidad ser un ingrediente de relevancia en la economía mundial –con su distribución a cargo de narcotráficantes. En síntesis, resulta innegable que más allá de la opinión que esta planta nos merezca, lo cierto es que ha acompañado a la humanidad a lo largo de milenios –la primer relación humano-cannabis que se haya registrado data de hace aproximadamente 2700 años–. 

De acuerdo con esa peculiar costumbre social que consiste en asignar un "día mundial de...", y como cada año, hoy veinte de abril (4-20) de 2013, celebramos una vez más el Día Mundial de la Marihuana. A fin de cuenta se trata, creo, de un pretexto para sincronizar masivamente una misma intención, la de celebrar, en torno a un ingrediente cultural, en este caso la 'ganja'. El hecho de que desde hace unas cuatro décadas este día se haya decretado como la "fecha más verde" se debe a, como hemos advertido en años anteriores, un legendario código que alude a fumarse un porro por la tarde.

El origen de este carnaval en torno al consumo de THC responde a un ritual inaugurado por un grupo estudiantil (conocidos como “Los Waldos“) en San Rafael, California, quienes adquirieron la costumbre de disfrutar cotidianamente un cigarrillo de ganja después de clases, a las 4:20 de la tarde. Y a pesar de que seguramente la mayoría llegaba tarde a la cita, honrando la flexibilidad temporal de los fumadores de marihuana, este ritual habría de trascender a este grupo de risueños estudiantes para convertirse en el código mundial de la marihuana. 

Hoy el planeta tiene un rostro distinto, risueño, ojos ensoñadores y lentamente sincronizados con una amigable sonrisa. Pues el día marca una cita masiva reúne a millones de aficionados a la cannabis, quienes conviven mientras degustan su hierba favorita y narran confusas e irrelevantes anécdotas, penetran los resquicios más caprichosos de la filosofía humana,  y llegan tarde a todos sus compromisos del día –tal vez empezando por la misma reunión para celebrar. Por cierto, como dato de sincromística marihuanera, el 20 de abril también es el onomástico de Hitler, lo cual se rumora es responsable de que algunos fumadores de ganja se malviajen entrando a la dimensión de la paranoia.

Más allá de marchas pro legalización y celebraciones relajadas, las cuales sin duda tienen sentido de ser, quizá esta fecha es buen momento para profundizar un poco más en las entrañas socioculturales de esta milenaria planta. Por ejemplo, sería bueno reflexionar en argumentos genuinos y desinteresados para abogar por su legalización (lean estas 5 buenas razones para legalizarla), informarnos acerca de los beneficios médicos, científicamente comprobados que la marihuana provee, entender las agendas políticas y financieras detrás de su criminalización hace alrededor de cinco décadas, o analizar lo que ha sucedido con los países que han decidido legalizarla, y cuáles han sido hasta ahora las consecuencias de está decisión, por ejemplo el caso de Portugal.   

En fin, fumes o no marihuana, hoy es un día especial en el que seguramente se registrará un extraordinario flujo de sonrisas alrededor del planeta. Y en caso de que optes por no prender un porro de ganja –lo cual me parece algo tan respetable como optar por prenderlo–, ojalá al menos todos nos sincronizemos para fumar un cigarrillo de información, conciencia, y objetividad, alrededor de esta, una de las plantas que mayor incidencia han tenido en nuestra historia. Feliz 4-20...  

 

Operativo antiterrorista de Boston: asomarte en el momento equivocado podría costarte la vida (FOTO)

Por: pijamasurf - 04/20/2013

Una imagen que nos hace preguntarnos sobre los límites del Estado de seguridad y la normalización de la violencia simbólica.

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La respuesta de la policía antimotines de Boston así como el involucramiento del FBI llevaron hace unos días a la captura de un sospechoso, el único sobreviviente (según la versión oficial) de haber colocado explosivos caseros cerca de la línea de meta del maratón de la ciudad, el pasado 15 de abril. Sin embargo, el precio de la seguridad parece ser demasiado grande en tiempos violentos.

A petición de las autoridades, los ciudadanos de Boston permanecieron en sus casas durante 12 horas para permitir el despliegue de 90 mil elementos de seguridad por todas partes. Testigos presenciales afirman que la policía gritaba continuamente "¡no miren por la ventana!", como en esta imagen tomada la semana pasada en Watertown, la cual ha levantado cierto revuelo. En ella se ve a un equipo de respuesta táctica avanzando en el operativo casa-por-casa que llevaron a cabo en diversos vecindarios; en la esquina inferior izquierda, un elemento a bordo de un Humvee apunta su arma de asalto al autor de la foto.

La discusión en torno a esta imagen no está cerrada: ¿pueden las fuerzas del orden apuntar a ciudadanos desarmados en el interior de sus casas cuando la circunstancia lo amerite, o se trata simplemente de un oficial entrenado que apunta su arma instintivamente hacia donde cree que podría producirse una confrontación, sin notar que se trata de alguien tomándole una foto?

Las respuestas a esta pregunta no son sencillas ni son mutuamente excluyentes: lo preocupante, en el centro de la cuestión, es que la gente normalice la convivencia diaria con armas y con la violencia simbólica que su mera presencia implica; que crea también que más elementos armados en las calles implican mayor seguridad para ellos. Después de todo, la irónica realidad de la imagen es que para estar seguros pareciera que debemos permanecer encerrados --so pena de que nos apunten con un arma.

 [Antiwar]