*

X

Lo real maravilloso VS el realismo mágico: ¿por qué Alejo Carpentier es mejor que García Márquez?

Arte

Por: Margarita Pacheco - 03/12/2013

Aunque sea uno de los momentos literarios más característicos de América Latina, el realismo mágico muestra sus defectos y deficiencias cuando se le contrasta con lo "real maravilloso", una estética conceptualizada por el cubano Alejo Carpentier caracterizada por el cuestionamiento de la realidad como premisa del quehacer literario.

alejo_garcia

Alejo Carpentier, pese a ser un escritor indiscutiblemente cubano, nació en Lausana, Suiza, en el año de 1904, el 26 de diciembre. Tampoco fue hijo de cubanos, sino de una maestra de idiomas de origen ruso y de un arquitecto francés. En Cuba realizó la educación básica, buena parte del bachillerato en Europa y sus estudios en arquitectura los comenzó en La Habana, mismos que no concluyó ―académicamente hablando―, aunque se convirtieron en una fascinación constante en su obra.

Durante ese periodo en la Facultad de Arquitectura en Cuba, en los años veinte, Carpentier escribió sus primeros artículos para la revista Discusión y luego para Carteles, donde fue jefe de redacción en 1924. Participó activamente en el auto nombrado Grupo Minorista, que quiso ser vaso comunicante entre las corrientes vanguardistas y culturales europeas y los desarrollos artístico-culturales en la isla. Eventualmente abandonó el grupo y se dedicó a realizar trabajos para la Revista de Avance, los cuales, según el investigador Andreas Kurz, giran “alrededor del término vago de una vanguardia artística y política”. En esta publicación Carpentier compartió páginas con Horacio Quiroga, Miguel Ángel Asturias y otros escritores de esta talla. 

En marzo de 1928 Alejo Carpentier tuvo que salir de Cuba rumbo a Paris, tras haber firmado un manifiesto en contra del dictador Machado, acto por el que además fue encarcelado por 40 días (durante esta estancia escribió su primera novela, Ecue-Yamba-Ó). En la capital francesa el escritor se vinculó pronto con los círculos de intelectuales y artistas surrealistas, de quienes, sin embargo, también se separaría.

La importancia de esta relación se reflejará después en múltiples trabajos. En el ensayo De lo real maravilloso, que es el que pretexto de estas líneas, la crítica al surrealismo aparece como un elemento central frente al que se erige la propuesta de lo real maravilloso latinoamericano.

Los años que van de 1928 a 1959 Carpentier vivió entre Cuba y Europa (especialmente París), hasta que, al triunfo de la Revolución, ocupó durante cuatro años el cargo de director de la Imprenta Nacional Cubana en 1962, para luego ser nombrado embajador de Cuba en Francia en 1966, cargo que ocupó hasta 1980, año en que tristemente falleció en la ciudad de París.

carpentier

 

Es aquí donde tengo, por vez primera, la impresión de formar parte de algo, de algo que vengo buscando desde hace años. Y me doy cuenta de que necesité de un largo periplo, de una suerte de viaje iniciaco colmado de pruebas y de riesgos, para hallar la más sencilla verdad de lo universal, lo propio, lo mío y lo de todos ―al pie de una ceiba solitaria que antes de mi nacimiento estaba y está siempre, en un lugar más bien árido y despoblado entre los Cuatro Caminos…

La consagración de la primavera

El texto De lo real maravilloso destaca entre la multiplicidad y vastedad de trabajos ensayísticos de Alejo Carpentier por proponer una forma distinta de pensar la literatura latinoamericana y los elementos que la componen. Más que tratarse de una crítica a las formas que han signado las letras de la región, De lo real maravilloso proporciona algunas pistas sobre cómo el autor entendía América Latina como región singular en el planeta, al tiempo que problematiza ―así parezca someramente― las relaciones de intercambio, diálogo, supeditación, imitación, etc., entre América Latina y el continente europeo. De manera que el texto se vuelve rico no tanto por lo que toca a las discusiones sobre las vanguardias en las letras, sino por lo que nos proporciona para contrastar visiones de mundo desde lo latinoamericano con el resto del globo.

El trabajo De lo real maravilloso americano, antes de ser publicado como un ensayo completo, apareció a manera de prólogo en la novela El reino de este mundo, que Alejo Carpentier publicó en 1949. Esta antesala, y la novela a la que acompañó, tienen sentido en tanto el prólogo presenta algunas reflexiones en torno a las experiencias que el autor vivió en un viaje realizado a Haití en el año de 1943 y que lo confrontaron con la región latinoamericana en su conjunto, como parte de una totalidad. En las primeras líneas de aquel primer trabajo se puede leer:

Después de sentir el nada mentido sortilegio de las tierras de Haití, de haber hallado advertencias mágicas en los caminos rojos de la Meseta Central, de haber oído los tambores de Petro y del Rada, me vi llevando a acercar la maravillosa realidad recién vivida a la agotante pretensión de suscitar lo maravilloso que caracterizó a ciertas literaturas europeas de estos últimos treinta años.

Desde este párrafo se advierte una constante que será desarrollada en todo el texto: el contraste entre las letras latinoamericanas, que encuentran su razón de ser en la exuberante y maravillosa materialidad del paisaje y la casi artificiosa maravilla que han ido agotando las letras europeas “en lo últimos treinta años”, a decir del autor.

El prólogo a El reino de ese mundo fue ampliado por el autor para convertirse en un ensayo que formó parte de su libro Tientos y diferencias, el cual se editó por primera vez en 1964 a expensas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El resultado final de la ampliación a aquel primer acercamiento , fue un ensayo en el que Carpentier trata de sistematizar algunas de las reflexiones que había venido cocinando en su cabeza en torno a los referentes desde los que se escribe literatura en América Latina.

Entre la publicación de El reino de este mundo (1949) y el libro de ensayos Tientos y diferencias (1964), median quince años, periodo en el que Carpentier produjo algunas de sus obras más reconocidas: Los pasos perdidos (1953), El acoso (1956), La guerra del tiempo (cuentos, 1958) y El siglo de las luces (1962). Asimismo, durante este periodo el autor no olvidó su tesis en torno a lo real maravilloso. Entre el prólogo y el ensayo ya completado no existen diferencias en términos de las posturas planteadas, sino más bien una profundización. Mientras que el prólogo abre con la experiencia del escritor en las tierras que fueron las de Henri Christophe, en el ensayo comienza por hacer un recuento de las impresiones que le dejaron los viajes por Asia, la Unión Soviética y Europa (región esta última que, para entonces, ya conocía bien), para finalmente llegar a la evocación de las tierras latinoamericanas, a sus selvas, sus formas, su lenguaje. Es allí donde se encuentra la bisagra entre el primer trabajo y su ampliación a ensayo, en el planteamiento de los lenguajes de la naturaleza y de los hombres y mujeres en la región latinoamericana; a partir de ese punto el ensayo sigue de manera prácticamente íntegra el texto de 1949.

La tesis central sobre lo real maravilloso, tal como lo piensa Carpentier, queda dicha en la siguiente cita:

Lo maravilloso comienza a serlo de manera inequívoca cuando surge de una inesperada alteración de la realidad (el milagro), de una revelación privilegiada de la realidad, de una iluminación inhabitual o singularmente favorecedora de las inadvertidas de riquezas de la realidad, de una ampliación de las escalas y categorías de la realidad, percibidas con particular intensidad en virtud de una exaltación del espíritu que lo conduce a un modo de “estado límite”. Para empezar, la sensación de lo maravilloso presupone una fe.

Estas conclusiones comenzaron a tomar forma cuando el autor contempló en Haití la “fe colectiva” del pueblo en los poderes licántropos de Bouckman. Para él esas eran expresiones de lo maravilloso que habita en las historias de los habitantes latinoamericanos. Y es de esta construcción cotidiana de lo maravilloso que el escritor latinoamericano tiene que escribir, porque es allí donde reconoce, es ese el rincón del mundo que lo dota de sentido y le proporciona los referentes para comprender el universo todo.

perdidos

En contraste con esta maravilla de la vida de todos los días, Carpentier opone las construcciones de los surrealistas. Para él, “lo maravilloso invocado en el descreimiento ―como lo hicieron los surrealistas durante tantos años― nunca fue sino una artimaña literaria, tan aburrida, al prolongarse, como cierta literatura onírica `arreglada´, ciertos elogios de la locura, de los que estamos de vuelta”.

Para Carpentier hay una relación a un tiempo explícita e íntima entre la cultura de un país, de una civilización o de una región, y su lengua, la oral y la escrita: el entendimiento de lo otro, de los otros y sus singularidades, está en el conocimiento profundo de su lengua, sus estructuras gramaticales, sus formas. Un pueblo se define, se crea y recrea, en gran medida, a través de su lengua.

Y sin embargo, detrás del idioma de una civilización, se encuentra el soporte de lo material que es referencia y pauta de la palabra misma. En el capítulo segundo del ensayo hay una larga lista de escenarios de Asia y Oriente contrastados con los paisajes latinoamericanos.

Paralelamente, el cubano se ve obligado a plantear constantemente las singularidades de cada espacio y contexto para luego referirse a lo universal que hay entre ellas. Regresando al punto en el que el autor afirma haber tenido las primeras intuiciones con respecto a lo real maravilloso, encontramos elementos interesantes para referirnos a la necesidad de intercambios desde las particularidades a las aspiraciones de lo universal:

Vi la posibilidad de establecer ciertos sincronismos posibles, americanos, recurrentes, por encima del tiempo, relacionando esto con aquello, el ayer con el presente. Vi la posibilidad de traer ciertas verdades europeas a las latitudes que son nuestras actuando a contrapelo de quienes, viajando contra la trayectoria del sol, quisieron llevar verdades nuestras a donde, hace todavía treinta años, no había capacidad de entendimiento ni medida para verlas en su justa dimensión.

¿A qué se refiere Carpentier con “traer ciertas verdades europeas”?. Por un lado reconoce que estas pueden ser de utilidad para el enriquecimiento del pensamiento latinoamericano y ubica en el mismo nivel las “verdades que son nuestras”; al tiempo que denuncia el hecho de que se hayan llevado donde “no había capacidad de entendimiento ni de medida” para comprenderlas. Una valoración lo mismo de los conocimientos del occidente europeo como de los que se han ido desarrollando en la región latinoamericana. Si bien de fondo hay una crítica al eurocentrismo miope incapaz de entender América Latina en su justa dimensión, para Carpentier ello no implica que exista una imposibilidad ontológica para el diálogo entre ambas civilizaciones, antes bien, reconoce vasos comunicantes. 

Portada Vicente Rojo

Hasta este punto queda claro que Carpentier comparte con otros grandes escritores la toma de postura manifiesta frente a un momento particular del lenguaje, una sensibilidad particular que se lleva hasta el extremo de convertirse en conciencia específica de que para intentar entender la realidad hay que cuestionarla en el fundamento que la sostiene, que no es otro más que el lenguaje.

Lamentablemente, esta cualidad no siempre es apreciada por el gran público, que casi en ninguna época de la cultura humana ―y mucho menos en una en que el gusto colectivo está moldeado en buena medida por los mass media, el pensamiento hegemónico y otras manifestaciones de lo mainstream― se ha caracterizado por encontrar satisfactorio el estímulo que trae consigo lo difícil, lo mediato, lo reflexivo, aquello que, visto casi capitalistamente, entrega su utilidad y su provecho en el instante mismo de su consumo.

¿Cuál es la diferencia entre lo “real maravilloso” de Carpentier y el “realismo mágico” de García Márquez? Fundamentalmente, la posición de sendas obras frente al lenguaje: por un lado, lo real maravilloso como un intento de expresión de la cultura en América Latina, partiendo de la premisa de que esta es compleja y contradictoria por definición, el nudo ciego de una caótica reunión de tradiciones, herencias y creaciones propias; y, por otro lado, la mera descripción de esta realidad, una suerte de neo-costumbrismo actualizado con técnicas narrativas faulknerianas, pero todavía con esa ingenuidad del realismo que considera que la realidad soporta el traslado indemne y límpido a la página en blanco.

A esto hay que añadir el hecho de que la conceptualización del realismo mágico, fue también una estrategia de mercado y publicidad para vender los libros de García Márquez y otros autores entre los lectores de Europa y Estados Unidos. Incapaces de defraudar la sed de exotismo del Viejo Mundo, la profusión adjetival de García Márquez, el surrealismo normalizado del “así son las cosas aquí”, la prestidigitación pretendidamente barroca de las narraciones cíclicas, fueron los micos y las aves coloridas que los embajadores de las latitudes tropicales llevaron a las cortes europeas, con la promesa, como antaño, de que el espectáculo colmaría en el momento mismo de su exhibición la sorpresa de los presentes.

Se dirá que esto último no es del todo responsabilidad del escritor, pero no es cierto. La conciencia del lenguaje también se expresa en la libertad con la que escribimos, en la búsqueda (o no) de ese estado ideal en que la escritura no obedece a otro interés más que el deseo mismo de escribir, el impulso irrenunciable de hacerlo por ningún otro motivo más que supervivencia vital. La conciencia del lenguaje permite al escritor darse cuenta de que escribe para satisfacer una necesidad creada por un mercado específico o, por el contrario, que escribe por la nada simple búsqueda de comprender la realidad en la que vive e, insistimos, el lenguaje que da forma y sentido a la realidad en sí y a la realidad propia del escritor.

¿Es mejor lo “real maravilloso” que el “realismo mágico”? Sí, definitivamente, al menos si se piensa que cuestionar la realidad es mejor que solo admitirla y dar por hecho su presencia irreductible.

 

Algunas fuentes consultadas durante la elaboración de este ensayo:

Andreas, Kurz, Huellas Germánicas en la obra de Alejo Carpentier. Un aporte la estudio comparativo de las transgresiones culturales entre América Latina y Europa, Cátedra Guillermo y Alejandro de Humboldt, (Colegio de México-Universidad Nacional Autónoma de México), Eděre, México, 2006.

Carpentier, Alejo, La consagración de la primavera, Siglo XXI, México, 1978.

                         . “Prólogo” de la primera edición del El Reino de este mundo, Ed. Lectorum, México, 2010.

Sánchez Vázquez, Adolfo, Textos de estética y teoría del arte, Lecturas Universitarias, Antología, Universidad Nacional Autónoma de México, 1997.

 

Escrito en colaboración con Juan Pablo Carrillo Hernández.

"La humanidad conectada es Dios": por qué el Internet es el mayor enemigo de la religión organizada

Por: pijamasurf - 03/12/2013

El nuevo paradigma de acceso a la información podría cambiar radicalmente la relación de los seres humanos y la religión organizada, amenazando la existencia misma de los sistemas de creencias tradicionales.

Internet God

“The good thing about science is that it's true whether or not you believe in it.” 
Neil deGrasse Tyson

El Internet ha cambiado radicalmente las vidas de millones de personas, pero podría generar una nueva revolución en un ámbito que pocos hubieran previsto hace unos años: la religión. Y es que las religiones organizadas están enfrentándose a nuevos paradigmas de socialización e intercambio de información que supone severas pruebas para las estructuras tradicionales en las que se basan visiones de mundo que aún tienen vigencia en amplios espectros demográficos, pero que decaen más rápido que las acciones de una compañía fabricante de faxes.

Aunque pioneras en "diseminar la palabra" durante siglos, las iglesias católicas, cristianas, protestantes, mormonas y de otras tradiciones abrahámicas están adoptando estrategias basadas en el marketing digital y la publicidad masiva para integrarse a la era digital, con resultados diversos, sumamente absurdos y en ocasiones francamente cómicos. Desde sitios para compartir videos cristianos como GodTube hasta los irreverentes sermones del sacerdote hipster Mark Driscoll, la religión organizada ve en el branding y la segmentación de mercados una oportunidad para acceder a públicos cada vez menos religiosos, como los jóvenes —pero el hecho de que no sean religiosos no quiere decir que no sean espirituales.

Con todo, las religiones del libro tienen mayores enemigos que el astrofísico y meme extraordinaire Neil deGrasse o el recientemente fallecido ateísta superestrella Christopher Hitchens: su majestad, el Internet.

Y es que considerando que el ateísmo —o la distancia explícita con las religiones— es ya la tercera creencia a nivel demográfico en el mundo, no sorprende que el Internet ponga a disposición de más personas los aspectos positivos y negativos de todas las creencias, formando públicos que están educándose en cuestionar la naturaleza de la información que reciben a cada momento. Es en parte por esto que un estudio del Pew Research Center mostró hace poco que los ateos y agnósticos saben más de las religiones cristiana y judía que los mismos practicantes.

Esto se explica también porque las religiones históricamente han basado su poder en limitar el acceso a la información, erigiendo interpretaciones oficiales y textos sagrados en dogmas incuestionables y satanizando las perspectivas que, como la científica o la de los evangelios apócrifos, plantean visiones de mundo contrapuestas a las de la fe (no sin crear a su vez fanáticos de la ciencia con una tormentosa relación con el aspecto espiritual de la existencia).

El acceso a Internet, al democratizar el acceso a la información para una cantidad cada vez mayor de personas, vuelve obsoletas las  explicaciones tradicionales en términos de comprensión del universo físico y poniendo en jaque las limitantes oficiales para que creyentes de distintas religiones se relacionen sentimentalmente con miembros de otra religión.

Pero, ¿cómo ha hecho el Internet (una tecnología nueva) para, en términos mercantiles, restarle participación de mercado a religiones milenarias? Aquí algunos ejemplos:

Contenido científico accesible y genial

Ya desde los días en que Carl Sagan explicaba los asombros del universo en su mítica serie Cosmos, la ciencia se popularizaba a través de programas de TV por cable y documentales que explicaban de manera accesible y divertida curiosos aspectos científicos. Claro: la sensación misma de entender algo nos hace participar con plena conciencia de los misterios develados del universo, con lo que la ciencia provee experiencias que antes eran de dominio único de la religión; pues la ciencia, a diferencia de la religión, se fortalece con las dudas y los puntos de vista revolucionarios.

Proyectos incluyentes con sede en la web como TED o Symphony of Science logran aportar una sensación de propósito y trascendencia a la vida de la gente a través del conocimiento y el asombro, mostrándoles cosas increíbles y comprobables, en lugar de secuestrar su conciencia con la promesa del castigo eterno.

El lado oscuro de la fe

En la era de la información los secretos que antes podían mantenerse a resguardo de pocos ahora se encuentran a disposición de muchos. Casos tan lamentables como la pederastia, el encubrimiento de criminales de guerra o los enfrentamientos violentos entre practicantes de creencias opuestas hacen que la opinión pública se cuestione no ya la naturaleza de la fe, sino a las personas detrás de las organizaciones que administran la relación de millones de creyentes con la divinidad.

No han faltado los críticos que ven en la renuncia de Benedicto XVI al trono de San Pedro un claro signo de que los escándalos de pederastia, esclavitud sexual, poligamia e incesto que han rondado la santa sede desde hace tiempo podrían estar minando su estructura interna y debilitando su poder político. Además de esto, la información sobre los abusos de los sacerdotes hace que los creyentes se vean a sí mismos envueltos en una contradicción entre la complicidad pasiva y la indignación que pondría en crisis todo su sistema de creencias.

Grupos de apoyo para la gente que deja la religión

Como si se tratara de un síndrome de abstinencia, el cambio de una visión de mundo a otra es un proceso de aprendizaje duro, en que un sistema de creencias es sustituido paulatinamente por otras. El Internet, entendido como una comunidad de personas encontrando a otras que son afines, está preparado para acoger cálidamente a los outkasts, a los herejes, a los que han sufrido el trauma de la excomunión, y está dispuesto a ayudarlos en el lento trance de la recuperación.

Ya se trate de cristianos, mormones, testigos de Jehová o musulmanes, la web ofrece todo tipo de grupos de apoyo para que la vida sin religión sea una verdadera reencarnación a experiencias que mucha gente atada a sus creencias aún teme experimentar. 

Interespiritualidad y comunidades de creyentes de distintas religiones

Diversas religiones se han basado en limitar la convivencia humana solamente entre miembros de sus propias creencias: matrimonios, negocios y educación reducen el espectro de lo humano a gente que profesa la misma religión. Pero la ventaja de la interespiritualidad es que permite que los miembros de distintas iglesias dialoguen y enfrenten sus particulares referencias religiosas en un ambiente de diálogo y debate. Además de fortalecer las respectivas teologías, este tipo de comunidades promueve también una versión de la ética que no necesariamente está emparentada con la religión organizada: hacer el bien es un bien en sí mismo, sin tener que apelar a mecanismos pavlovianos como la dinámica premio-castigo, cielo-infierno, etc.

El Dalai Lama ha sido impulsor del diálogo interespiritual desde hace décadas. Su parecer al respecto generó revuelo al ser posteado en su página de Facebook, y puede ser iluminador tanto para creyentes como para ateos:

"Todas las grandes religiones del mundo, con su énfasis en el amor, la compasión, la paciencia, la tolerancia y el perdón, pueden y promueven valores profundos. Pero la realidad del mundo de hoy es que basar la ética en la religión ha dejado de ser adecuado. Es por esto que me convenzo más y más de que ha llegado el tiempo de encontrar una manera de pensar la espiritualidad y la ética más allá de la religión en su conjunto."

Como conclusión, podemos quedarnos con la historia de Jim Gillian, un antiguo fundamentalista religioso que sobrevivió al cáncer gracias al apoyo de las redes sociales para encontrar donadores de médula ósea y un doble transplante de pulmón, salvándole la vida gracias a la ciencia. En su charla The Internet is My Religion, Gillian resume lo que Internet es para millones de personas de las creencias religiosas más contrapuestas:

"Debo cada momento de mi vida a incontables personas que nunca podré conocer. Mañana, esa interconectividad estará representada en mi propio cuerpo físico. Tres ADNs diferentes. Individualmente son inútiles, pero juntos pueden crear un ser humano funcional. Qué increíble deuda para contraer. Ni si quiera supe por dónde empezar. Y fue entonces cuando realmente encontré a Dios. Dios es lo que pasa cuando la humanidad se conecta. La humanidad conectada es Dios."

Organizaciones religiosas del mundo, ¡temblad frente al Interwebz!

Con información de Salon.com.