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Murió Mónica Maristain, la periodista que hizo de la cultura una conversación viva

Arte

Por: Carolina De La Torre - 12/17/2025

A los 58 años falleció Mónica Maristain, editora y escritora clave del periodismo cultural en México, recordada por su mirada crítica, sus entrevistas y su defensa de la cultura independiente

La periodista, escritora y editora Mónica Maristain murió este martes 16 de diciembre, a los 58 años. La noticia fue confirmada por distintas instituciones culturales y colegas cercanos, entre ellas la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, espacio con el que mantuvo una relación cercana durante años. Hasta el momento, no se han dado a conocer de manera oficial las causas de su fallecimiento.

Su muerte ocurrió en la Ciudad de México, donde vivía desde hace más de dos décadas y desde donde desarrolló buena parte de una trayectoria que marcó al periodismo cultural en México y América Latina. La noticia provocó reacciones inmediatas en el mundo editorial, periodístico y literario: mensajes de despedida, reconocimiento y gratitud hacia una figura que entendió la cultura no como un accesorio, sino como un eje central de la vida pública.

Hablar de Mónica Maristain es hablar de una forma de ejercer el periodismo cultural con rigor, curiosidad y una clara vocación independiente.

Una vida entre libros, entrevistas y cultura

Nacida en Argentina, Maristain se formó en el ámbito de las letras y el pensamiento crítico. Antes de llegar a México, dirigió y colaboró en diversas revistas culturales en su país natal, especializadas en música, pensamiento y arte. A principios de los años dos mil se estableció en México, país donde encontró un territorio fértil para expandir su trabajo y donde consolidó su voz periodística.

A lo largo de más de treinta años de carrera, colaboró en medios como El Universal, SinEmbargo, Playboy Latinoamérica, además de revistas culturales y suplementos especializados. Fue editora, reportera, entrevistadora y articulista, roles que asumió con la misma seriedad. No se limitó a cubrir la cultura desde la agenda oficial: le interesaban los procesos, las contradicciones, las trayectorias largas y las voces que no siempre ocupaban el centro.

En años recientes fundó su propio medio digital, Maremoto Maristain, un espacio de periodismo cultural independiente desde el cual siguió publicando entrevistas, ensayos, crónicas y reflexiones sin ataduras editoriales. Ahí dejó claro algo que la definió hasta el final: la necesidad de pensar la cultura con libertad.

Por qué fue importante

Mónica Maristain fue relevante no solo por lo que escribió, sino por cómo lo hizo. En un ecosistema mediático cada vez más acelerado y superficial, apostó por la conversación larga, la entrevista bien construida y el contexto. Entendía la cultura como un diálogo constante entre autores, lectores, ideas y épocas.

Fue una entrevistadora aguda. Conversó con algunos de los escritores más importantes de la literatura contemporánea y supo traducir esas charlas en textos accesibles, sin perder profundidad. Su interés por figuras como Roberto Bolaño no fue anecdótico: dedicó años a estudiar su obra, su figura y su impacto, convirtiéndose en una de las periodistas que mejor entendió su legado.

También defendió el periodismo cultural como un espacio crítico, no decorativo. Para Maristain, escribir de libros, arte o pensamiento no significaba aislarse de la realidad política y social, sino todo lo contrario: era una forma de entenderla mejor.

Sus libros y su trabajo como autora

Además de su labor periodística, Mónica Maristain fue autora de varios libros. Entre los más destacados se encuentran El hijo de Mister Playa, un acercamiento profundo y personal a la figura de Roberto Bolaño; La última entrevista de Roberto Bolaño y otras charlas con grandes escritores, que reúne conversaciones clave de su carrera como entrevistadora; y Los mexicanos ejemplares, un proyecto que buscó visibilizar a personajes cuya trayectoria dice mucho más del país que los discursos oficiales.

En 2025 presentó Leeré hasta mi muerte, un libro que funciona como ensayo y testimonio personal sobre la lectura, el paso del tiempo y la relación íntima con los libros. Fue, sin saberlo, una especie de despedida. En él reafirmó algo que siempre defendió: leer no como un hábito elitista, sino como una forma de estar en el mundo.

También escribió poesía y textos híbridos donde convivían la música, la literatura y la experiencia personal, siempre con una voz directa, sin ornamentos innecesarios.

Da click aquí para encontrar el libro

Una pérdida para el periodismo cultural

La muerte de Mónica Maristain deja un vacío difícil de llenar. No solo se va una periodista con experiencia, sino una editora que apostó por nuevas voces, una entrevistadora que escuchaba de verdad y una escritora que creía en el poder de la palabra bien trabajada.

En un momento en el que el periodismo cultural suele verse reducido a la promoción o al espectáculo, su ausencia pesa aún más. Maristain representaba una forma de hacer periodismo desde la curiosidad, la ética y el compromiso con los lectores.

Hoy su legado queda en sus textos, en sus libros, en las entrevistas que siguen circulando y en la huella que dejó en colegas y lectores. Murió Mónica Maristain, pero su trabajo permanece como una prueba de que la cultura, cuando se toma en serio, también es una forma de resisistencia. 


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Imagen de portada: NTR Guadalajara