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Entre un pez con esta temible dentadura y otro que provoca efectos alucinógenos, ¿cuál elegirías? (FOTOS)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 03/21/2013

Dos especies emparentadas en la sorpresa que regularmente nos deparan la evolución y la naturaleza: por un lado, uno con una veintena de dientes que guardan enorme semejanza con la dentadura humana; por otro, una especie que al comerla provoca reacciones alucinógenas.

Archosargus probatocephalus

En ocasiones la naturaleza y la evolución, como fuerzas indómitas que, a pesar de todo, siguen su curso, crean especímenes que superan por mucho todo lo que la estrecha mente humana pudiera imaginar. A veces no hay bestiario que, por fantástico que sea, por terrible y desmesurado, alcance los niveles de admiración y sorpresa de animales, insectos, plantas e incluso microorganismos que existen realmente y que son consecuencia de ese impulso por sobrevivir y preservarse.

Este es un poco el caso del Archosargus probatocephalus, el “sargo chopa” que se encuentra usualmente en las aguas del mar Caribe, el golfo de México y la costa oeste del Atlántico. Por lo regular vive a un promedio de 15 metros de profundidad, preferentemente en arrecifes, bahías y estuarios, y su dieta, más o menos omnívora, se compone de moluscos, crustáceos y algas. Asimismo, destaca su hermafroditismo: su capacidad para intercambiar sexos (de hembra a macho y viceversa e incluso hacerse asexual) sin alterar su genitalidad.

Pero lo verdaderamente sorprendente es su dentadura: una multitud de pequeñas piezas que, al menos en el caso de los frontales, tienen cierto parecido con la dentadura de un ser humano.

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Ahora bien, según se reporta en Scientific American, esto es nada en comparación con la cualidad de un pariente cercano del probatocephalus, el Sarpa salpa (conocido como salema) que tiene la singular característica de provocar reacciones piscodélicas y por lo cual fue utilizado ya entre los romanos y ciertas culturas polinesias tanto con fines recreativos como ceremoniales.

La razón por la cual la salema suscita alucinaciones se encuentra en su alimentación, basada sobre todo en Gambierdiscus toxicus, una especie de plancton tóxico (como su nomenclatura lo indica) cuyos químicos se filtran a la carne del pez y, en el caso del ser humano, resultan venenosos cuando se consumen de esta manera. Se dice que el efecto alucinatorio de la salema, además de ser especialmente negativo, puede durar varios días.

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Dos especies con merecimiento de sobra para figurar en un hipotético bestiario de criaturas reales pero a nada de entrar en el ámbito de lo imaginado.

También en Pijama Surf: ¿En realidad beben orina de reno los chamanes para intoxicarse de hongos alucinógenos?

[Scientific American]

Para los machos de la especie Rhinella proboscidea la muerte de la hembra no es un obstáculo para copular y reproducirse.

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El sexo y la muerte, los dos grandes polos de la existencia, conviven de manera radical en la rana amazónica Rhinella proboscidea, para quien la muerte no es impedimento para tener sexo y reproducirse. Los machos de esta especie forman grandes masas de apareamiento en los que docenas de individuos compiten para fertilizar a las hembras. Estas competencias conocidas como "reproducción explosiva", en su avalancha erótica, suelen dar muerte a las hembras. Pero para estas ranas que la hembra esté muerta no rompe el encanto.

Thiago Izzo del Instituto Nacional de Investigación Amazónica ha descubierto que los machos pueden forzar los huevos del cuerpo de las hembras muertas y fertilizarlo en una estrategia reproductiva que utiliza "la necrofilia funcional" y en cierta forma significa el triunfo de la vida más allá de la muerte.

Estas ranas generalmente tienen la apariencia de una hoja muerta, almacenando su tropel erótico en espera de la temporada de apareamiento. Entonces cientos de hombres se reúnen en lo que es prácticamente un gang-bang batracio,  compitiendo por días para desplazar a su rivales y tener acción con las pocas hembras disponibles. De este frenesí se genera lo que se conoce como una "bola de apareamiento" que se encima sobre la hembra y la acaba ahogando. Izzo ha documentado estas cámaras húngaras de sobrevivencia sexual: la primera vez 100 machos y 20 hembras muertas; la segunda vez 50 machos y 5 muertas. Las hembras muertas, sin embargo, yacían sin sus huevos. Pero el paradero fue descubierto pronto: Izzo halló a un macho agazapando el cuerpo de una hembra muerta rítmicamente sacudiendo los costados de su vientre. De este movimiento prorrumpió unos huevecillos cubiertos de filamentos de gelatina.

Existen casos numerosos caso de necrofilia entre animales, pero el de la rana Rhinella proboscidea es el primero que no parece ser errático. La transmisión genética siempre encuentra el camino aunque esto signique anular a la pareja o a la propia vida.

[NG]