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Depresión finisemanal: intento de diagnóstico para una tristeza generacional

¿Es posible hablar de una suerte de tristeza sincrónica de personas para quienes el viernes y, en general, el fin de semana representa un motivo de pesar más que de alegría? Si esto realmente sucede, ¿por qué?

Por: Juan Pablo Carrillo Hernández - 16/03/2013 a las 02:03:36

intro

Introspection, Martin Stranka

Es viernes en la noche y probablemente te encuentres leyendo esto o, peor aún, escribiéndolo. O quizá no. Quizá sea ya la mañana o el mediodía del sábado y apenas estés despertando de una desvelada a un tiempo excepcional y rutinaria, acaso una noche de excesos que sin embargo repites con metódica periodicidad. Es fin de semana y posiblemente desde la tarde del viernes sentiste cómo, quién sabe si de la nada, quién sabe si en ese momento de la tarde en que volteaste a ver el reloj o aquel otro en la mañana en que saliste de la cama, comenzaba a asomarse la engañosa creatura de la tristeza, ese ser cuyos muchos rostros nos confunden y nos perturban y que, quizá, en este caso, se encuentran inquietantemente relacionados con el fin de la semana, esa suerte de impasse en que las ocupaciones cesan y con ello cierta parte importante de la razón de ser de un individuo, una suspensión de la continuidad que a algunos los deja sueltos y sin soporte, libres al vaivén de lo incierto pero también de lo incontrovertible: el carácter ilusorio o francamente falso de la rutina, el hecho de que esta es solo un montaje sobre las aguas amorfas del tiempo.

Fue viernes en la noche y posiblemente sentiste esa angustia que, si describieras, cumpliría con los requisitos de los manuales y los catálogos psiquiátricos o psicológicos, esa impotencia reverente y acaso un tanto timorata por el fin de las cosas, la ambición ingenua de que estas se preserven y mueran solo hasta que nosotros lo decidamos.

Siempre se dice, acaso como autoconsuelo, que la gente que se encuentra sola es más, en números, que la que solemos suponer o, mejor dicho, que la que discursos culturales hegemónicos pretenden hacer pasar como la regla. Uno imagina, por ejemplo, que sí, todos los jóvenes salen de fiesta en viernes, que la mayoría de los hombres regresa a casa con el trofeo de una conquista amorosa bien conducida, que la gente, en pocas palabras, es feliz cuando convive con otros  e infeliz cuando se encuentra sola y retirada. Pero a veces, cuando uno traba conocimiento con personas nuevas, cuando se visitan esos sitios donde la gente se reúne para convivir o para cazar, la evidencia parece contradecir esa supuesta norma.

La pregunta, en este punto, podría ser quién verdaderamente es presa de dicha reacción. Probablemente se trata, en efecto, de personas en quienes el trabajo o la escuela representa uno de los ejes rectores de su vida, sin el cual esta pierde el rumbo y se extravía.

Por desgracia dicha recolección de datos es, en este contexto, imposible e impráctica. ¿Quién querría aceptar que todos o varios viernes la realidad mayoritaria son los hombres y las mujeres que preferirían evitar el fin de semana y con este la oportunidad o la obligación tácita de pensar lo que son fuera de su trabajo y su oficina? Es viernes en la noche y, posiblemente, preferirías que los días laborales permanecieran intactos e ininterrumpidos, permitiendo que 8 o más horas de tu día estén ocupadas en tu mente por algo que no eres tú ni tus problemas y que, por el contrario, con toda probabilidad, más bien sea algo que ni siquiera puedes ser tú en la medida en que lo que piensas y haces está dictado por otra persona.

Es viernes en la noche y posiblemente tengas un acceso de esto que quisiera llamar, más por afición literaria que médica, depresión viernesina o finisemanal, esa tristeza en la que se encuentran involucradas varias circunstancias y que, me parece, si es que esta existe, puede considerarse como un evento sincrónico que ocurre justo ahora y que mantiene hermanados en la miseria emocional a miles y miles de individuos.

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Probablemente todo esto que he escrito hasta ahora sea cierto. Probablemente sí hay personas, más de las que creemos, para quienes el viernes o el fin de semana son motivos de pena antes que de alegría, de desolación y pesadumbre, de extrañeza.

Y si bien el asunto, de existir, podría explicarse en términos generacionales ―en el hecho de que conforme envejece, la gente deja de asistir a fiestas o de dar alguna, que se vuelve menos tolerante a las desmesuras de los apetitos―, me parece que todo esto no se trata sino de un sentimiento bastante remoto, esa especie de paradoja fundamental de la existencia por la que todos los días parecen idénticos entre sí hasta que, reunidos en el pasado, su diferencia se revela de golpe, de súbito, devastadoramente.

Esta, quizá, sea la explicación para la tristeza del viernes: 

las horas que limando están los días,

los días que royendo están los años.

 

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Twitter del autor: @saturnesco


  1. Jorge dice:

    El tema me parece muy interesante. Yo he sufrido la presión de la soledad, sobre todo en mi adolescencia me pesó mucho. Es en esa clave que interpreto el fenómeno que este texto bosqueja. Los fines de semana congregan. Los que por uno u otro motivo están lejos del rebaño son difícilmente indiferentes a la reunión, que anhelan o detestan, y ahí hay motivos para decaer anímicamente. Los que se reúnen rutinariamente a enlagunar la rutina, no deben sentir menos peso en el corazón, así lo rehuyan.

    Un poema de Kavafis:

    CUANTO PUEDAS

    Y si no puedes hacer tu vida como la quieres, / en esto esfuérzate al menos / cuanto puedas: no la envilezcas / en el contacto excesivo con la gente, / en demasiados trajines y conversaciones. // No la envilezcas llevándola, / trayéndola a menudo y exponiéndola / a la torpeza cotidiana
    de las compañías y las relaciones, /
    hasta que llegue a ser pesada como una extraña.

  2. sb dice:

    JAJAJAJA este articulo es genial, en algún momento de mi vida me hubiera sentido muy identificado, LA RAZÓN DE LA DEPRESIÓN, es la cólera hacia uno de uno mismo.

  3. Ivan Alemann dice:

    En el fondo hay mucha depresión, inseguridad y miedos en la juventud, casi todo esto paliado por una buena dosis de alcohol, hierba, polvo, sexo desenfrenado y desinhibido, algún hobby inútil, vídeo juegos, cada quien escoja el veneno con el que va a morir, los que ofrece la sociedad mainstream, felicidad artificial y comprada, casi tod@s ya consumimos alguno de los ”antidepresivos” ofrecidos por el establishment.

  4. Juan dice:

    hay gente que no sobresalta su ropa, puede ser porque es un dejao o porque no tiene pelas, entonces llama la atencion por ser un dejado por las criticas, o sea hablar mierda, hay que hablar amor, entonces para estar tranquilos y no ser negativo aqui esta el truco

    porque o eres un dejado o llamas la atencion siendo pijo, un dejado, un friki que fuma porros y pasa el mono (saludo) o un friki que tiene timidez porque no ha sabido relacionarse con mejores circulos y es infeliz, estos ultimos somos muchos pero yo me pase al dejadez de drogadicto, pero es que me pasa que veo a todo el mundo pijo menos yo que soy el unico, y a mis mejores amigos, los demas son todo pijos porque compran ropa de marca y no se la compra su madre como a mi y a mis amigos, no conozco a nadie que no le guste comprarse la ropa mas que a mi y a mis amigos

  5. Juan dice:

    yo lo que os puedo decir es que la felicidad es llamar la atencion sin que se note, asi los que visten de moda llaman la atencion para que no se note que no llaman la atencion y los que vestimos normal o con camisetas de lamb of god para llamar la atencion del grupo, ostia que puta mierda hay un cuadradito que no me deja ver parte del mensaje que escribo y me desconcentra, putos antivirus, pero solo es en esta web, la unica que mola, y cuando estoy escribiendo un mensaje

    edito sin poder concentrarme por la mierda esa a ver si me puedo explicar sin poder leer lo ya escrito, la gente usa ropa para lucirla, entonces depende, no es independiente

    cuando piensa en voy a comprarme esto piensa en lo voy a hacer para no llamar la atencion siendo un raro que no llama la atencion, entiendes lo que quiero decir?

    es la paradoja, la gente que compra ropa lo hace para no llamar la atencion de que son pobres, el dinero es el que nos manda

    pero la cosa es que no se no nos note que llamamos la atencion, o sea cuanto mas cara mas seguro estaremos de que no llamamos la atencion, o sea vivimos por y para el dinero, una cosa, tendriamos que vivir por y para algo que no sea el dinero

    humillante -> llamo la atencion -> compro ropa para no llamarla -> compro ropa de marca que ya llaman la atencion -> estoy llamando la atencion -> estoy humillado porque hay un chico que se ha dado cuenta de que todos estamos llamando la atencion y lo ha demostrado aunque como solo han pasado una micra del tiempo comparado con el que vivieron los dinosaurios aun no me he enterado de lo humillados que estamos y me la suda jajaja

    no se puede estar llamando la atencion sin que nunca se entere alguien (yo), que es la esperanza que tenemos, entonces si la esperanza es no llamar la atencion de que llamas la atencion pues es imposible porque llamas la atencion

    y que es lo contrario, el orgullo. 2 v eces por 2 veces contrarias demostrado en este texto 4 , como una teta?

  6. Precious Protection dice:

    No entiendo muy bien lo que escribes pero se lo que quieres decir. Yo con 20 años por no quedarme un sabado por la noche solo he sido capaz de atracar una gasolinera. Cuando eres joven no te queda otra que seguir la corriente o tener personalidad y caracter para hacer lo que quieras y desees hacer, cine, musica, deportes, viajes, escribir, leer, mandar al carajo lo que piensen los demas y los anuncios de colonia. Quieren una juventud borrega e ignorante, de eso no hay duda ninguna.

  7. nao dice:

    creer en estos tiempos las neurosis de los dias establecidos gregorinamente es ser un idiota borrego; creer que se es en tanto me programo un lunes depresivo o un viernes que tengo ganas de tomar que inbecil es el hombre crea sus propias caverna

  8. Adrián dice:

    Pienso que esto debe pasar porque la mente se acostumbra tanto a cumplir una rutina y horarios en los que en cierta forma se vuelve un estilo de vida impuesto por la sociedad. Cuando uno deja sus obligaciones, lo que uno debe hacer supuestamente para funcionar en la sociedad, se produce una especie de desdoblamiento de la personalidad en la que uno se siente perdido, siente un vacío en el que no está siendo uno mismo o que hace algo que no debe por no estar haciendo lo que uno lamentablemente se tiene que acostumbrar ya que es “su vida”, el trabajo, la rutina. Por eso, en estos tiempos, cuesta mucho más que antes. Es porque cada vez hay menos un punto medio en el que aparte de trabajar y seguir una rutina, un estilo de vida, uno pueda distenderse y conectarse más con uno mismo y los demás, y tener una actividad recreativa. Lo que pasa es que a uno lo influyen para que solamente sirva y tenga un propósito trabajando, sirviéndole a alguien y consumiendo. Por eso cuando se deja la ocupación se siente eso, y también como si perdiera algo, porque el sistema hace que uno viva en función de él como un esclavo, y hasta lleva a hacerle sentir a uno que todo lo que hace rutinariamente y en el trabajo es lo más importante. Sin querer esto conforma y termina de construir una personalidad, un carácter y un estilo de vida. Lamentablemente en parte es cierto ya que gracias a eso uno puede subsistir, pero el error no es de uno, sino de la propia cultura y del sistema consumista. Por esto, o se es un vago total y vive de la joda sin trabajar, que es solo para privilegiados, o se vive esclavo del trabajo y de la rutina. Cada vez hay menos un punto medio en el que se pueda vivir placenteramente. La sociedad y el sistema han evolucionado de forma negativa y no es lo único; sé que todo esto solamente puede terminar mal.

  9. Yulius dice:

    “Es viernes en la noche y probablemente te encuentres leyendo esto o, peor aún, escribiéndolo”

    Demonios! Es muy bueno, jajaja

  10. Mariana Luna dice:

    Buen artículo señor Juan Pablo :3
    Es una condición muy rara esa depresión viernesina y finisemanal , nunca he conocido a nadie que diga que no le gustan los viernes o los fines de semana (excepto a mi, porque los viernes debo ir tempranito a la universidad :D ).

    Yo creo que la tristeza de esas personas en esos días no se debe a que ya que no están en sus trabajos se sienten solos o porque no tienen a dónde y con quién salir; sino que podrían ser personas “adictas” a sus trabajos o que les gusta socializar sólo en su ambiente laboral (no a todos nos gustan las fiestas) y por eso se ponen tristes, porque deben pasar esos días sin hacer lo que en verdad les gusta.

    • Ruffles dice:

      siempre he pensado que vivimos en una sociedad altamente deprimida… la mayoría de la gente esta confundida ya que ha seguido al pie de la letra la receta mediática de la felicidad y no le a funcionado… tal vez si la gente empezara a ver que es lo que su ser interior le dice en vez de sujetarse a un status quo cada vez mas exigente se podría solucionar en gran medida todos los problemas mentales de los que sufre la mayoría de la población…

      • Mariana Luna dice:

        Concuerdo contigo en algunas cosas amiguito, pero no creo que la sociedad esté tan deprimida como parece; más bien pienso que la gente le llama depresión a cualquier cosa en estos tiempos. No digo que no hayan aumentado los índices de depresión en gran medida por esas razones que mencionas, pero hay mucha gente que le llama depresión a cualquier tristesita que sienta hasta por las cosas más insignificantes.

        Saluditos :3