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Cypherpunk: ¿la última oportunidad de mantener la privacidad online?

Por: Javier Raya - 03/12/2013

El activismo online vuelve al ataque para exigir un Internet libre y fuera del alcance de la curiosidad del Estado; pero podría toparse con una amenaza invencible: la indiferencia.

Primero como ficción, después como vigilancia de Estado: el cypherpunk surgió en juegos de texto y novelas escritas por noveles autores de ciencia ficción durante los últimos años de los 80 del siglo pasado, para alentar los sueños utópicos de los geeks y para abrir nuevas vías de control estatal sobre las actividades online de los ciudadanos. Hoy en día, el cypherpunk es una forma de activismo en línea que aboga por utilizar complicados sistemas criptográficos como medida para el cambio social.

Autores como Tim May o John Gilmore anticiparon que las comunicaciones en el futuro estarían bajo tal control central que veían en la encriptación la única manera de preservar la privacidad y el control de la información personal. Clásicos como Mondo 2000 How To Mutate and Take Over the World hicieron época en una generación de jóvenes obsesionados con las nuevas tecnologías y su implicación para la vida cotidiana. 

En "The Crypto Anarchist Manifesto" de Tim May de 1990 (escrito en un estilo similar al Manifiesto comunista de Marx y Engels) puede leerse: "Un espectro acecha el mundo moderno, el espectro de la crypto anarquía", declarando que las comunicaciones encriptadas y la anonimato en la web habrían de "alterar completamente la naturaleza de la regulación gubernamental, la habilidad de cobrar impuestos y controlar las interacciones económicas, la habilidad de mantener información en secreto". Bajo estas premisas nació una subcultura alimentada de ciencia ficción, matemáticas y anarquismo: el cypherpunk, una fraternidad utópica que deseaba conquistar el mundo manteniendo el control sobre su propia información, un derecho que va perdiendo legitimidad y vigencia con el tiempo.

Sin embargo, muchos de los entusiastas del cypherpunk terminaron trabajando en oficinas del gobierno de EU para crear nuevas formas de encriptar y desencriptar las comunicaciones de ciertas personas o grupos indeseables: luego de que en 1993 el gobierno de Clinton amenazara con criminalizar el uso de programas de encriptación de datos para uso privado (como el PGP, lo cual finalmente no ocurrió) vino el 9/11 y la sensación implantada de que mayores medidas de vigilancia y control estatal derivarían en mayor seguridad para la gente. 

El capitalismo, naturalmente, logró aprovecharse del nuevo estado de cosas en los albores del siglo XXI. Compañías como VasTECH en Sudáfrica o Amesys de Francia venden software listo para que un agente central indague cuanto quiera en la vida electrónica de cualquier persona. Aunque el precio de salida de este tipo de software ronda los $10 millones de dólares, el hecho de que programas como Zebra de VasTECH o Eagle (utilizado por Muamar Gadhafi en Libia) existan supone amenazas definitivas para el anonimato. Aunque existan alternativas como la navegación con proxys y sistemas como Tor brinden opciones para quienes gustan de la privacidad online, Julian Assange cree que estamos entrando en una distopía cypherpunk de tintes sumamente siniestros.

Julian Assange, Cypherpunks

Para el vocero y editor en jefe de WikiLeaks, en nuestros días vivimos "una distopía posmoderna de vigilancia, de la cual escapar será imposible, con excepción de los individuos más hábiles." En su nuevo libro Cypherpunks: Freedom and the Future of Internet, Assange defiende la idea de que "el universo confía en la encriptación. Es más sencillo encriptar información de desencriptarla", y para muestra basta pensar en el ADN, el código fuente de la vida. El llamado a que los ciudadanos y gobiernos mantengan la vida privada en secreto, sin embargo, se topa con una barrera importante: a nadie le importa.

¿Tienes fotos de tu familia en Facebook? ¿Temes darle like a páginas relacionadas con WikiLeaks o Anonymous? A nadie sorprendería que el gobierno esté enterado ya. Podemos pensar que si eres una "buena" persona y no tienes nada qué ocultar no te importará que la policía virtual eche una ojeada por tus mails... ¿o no? A pesar de ser usuarios sumamente capaces, los fundadores de The Pirate Bay en Suecia siguen enfrentándose a la vigilancia online, y si algún usuario se adentra un poco en la Deep Web y ve algo que no debe, la policía tocará a su puerta tarde o temprano. Una de las primeras victorias por un Internet libre se ganó en 1993 cuando el PGP y otros software para encriptar comunicaciones permanecieron legales, pero a pesar de ello nadie parece interesado en aprender a usarlos.

Tal vez la dolorosa verdad sea un fuerte golpe para el ego: nuestra información personal no es importante para nadie más que para nosotros mismos. Como decía Jean Baudrillard, los mayores controles del Estado son invisibles, constituyendo lo que llamaba el "crimen perfecto": los millones de dólares de las mayores corporaciones del mundo no se encuentran en una caja de seguridad, sino dando vueltas a los satélites de la Tierra como fondos e inversiones; la Guerra Fría nos enseñó que el miedo a las armas nucleares es suficiente para torcer la voluntad de los países. Del mismo modo, la simple amenaza de que el gobierno pueda rastrear tu actividad ilegal en la web (sin mencionar los esfuerzos de organización política potencialmente subversiva) debería ser suficiente para que el público se disuada de siquiera intentarlo o de aprender a utilizar programas de encriptación de datos en sus comunicaciones cotidianas.

Suponiendo que algún grado de privacidad fuera deseable, la gente no parece estar interesada en alternativas a la navegación tradicional: simplemente sería demasiado difícil utilizar servicios a los que ya estamos acostumbrados, como Skype o redes sociales. La pregunta que debemos mantener en mente es, ¿estamos dispuestos a permitir que iniciativas como SOPA o ACTA limiten el acceso a un Internet libre y que los gobiernos aprueben a nuestra costa medidas para vigilar nuestras actividades en línea? Conforme pase el tiempo estas cuestiones serán más y más urgentes.

[Con información de The Verge]

Twitter del autor: @javier_raya

La vida del excéntrico y olvidado renacentista Athanasius Kircher

Por: pijamasurf - 03/12/2013

Abuelo de la ciencia ficción, inventor, traductor de jeroglíficos egipcios y de máquinas cantantes, la historia del Renacimiento europeo ha sido muy ingrata con Athanasius Kircher, probablemente uno de sus hijos más originales.

kircher

 

Todos hablan de Leonardo da Vinci pero nadie de Athanasius Kircher. La historia del Renacimiento está llena de nombres con una curiosidad insaciable, pero mientras el primero supo conjugar sus investigaciones con la cercanía del poder político, el segundo tuvo la mala suerte de que sus atrevidas teorías no soportaran la prueba del tiempo, a pesar de que escritores como Descartes, Leibniz, Hooke o Poe reconozcan algunas deudas con él.

Nacido en lo que hoy es Alemania central, Kircher (1602-1680) "tradujo" erróneamente jeroglíficos egipcios, escribió una suerte de novela que adoptaba el modelo copernicano en tiempos en que este constituía una herejía y probablemente fue uno de los primeros en observar la sangre humana en el microscopio. Durante su vida escribió más de 30 volúmenes sobre diversos temas. Siguiendo la fórmula clásica nihil humani alienum me est (nada humano me es ajeno) escribió sobre óptica, acústica, lingüística, matemáticas, criptología, egiptología, numerología e incluso sinología.

Pero como buen hombre de su tiempo, Kircher incursionó también en la mecánica e inventó estatuas parlantes, dispositivos de espionaje y máquinas musicales, como un instrumento llamado "piano de gato", probablemente inspirado por los violines de tripa de gato de sus contemporáneos, la familia Stradivari. Inventor y aventurero Kircher afirma en sus memorias haber sobrevivido a una estampida de caballos, a una severa hernia y a los ejércitos de un obispo enloquecido, además de haber colaborado en dos de las más famosas esculturas de Bernini y bajado al cráter del Vesubio, el volcán italiano, para seguir sus investigaciones geológicas.

Según se explica en el libro A Man of Misconceptions: The Life of an Eccentric in a Time of Change, de John Glassie, la razón principal por la que Kircher cayó en el olvido fue que escribió las siete millones de palabras de su obra en latín. Claro, sin dejar de lado que mucho de lo que escribió fue refutado posteriormente o simplemente era absurdo: esperma universal, enclaves secretos de influencia cósmica o su teoría de las montañas huecas no resistieron el avance de la ciencia. 

Incluso en vida sus teorías no recibieron sino la desconfianza de grandes pensadores de su tiempo. Por ejemplo, la decepción de Descartes quedó expresada en una de sus cartas al intentar uno de los experimentos magnéticos descritos por Kircher en Magnes, sive de Arte Magnetica (El magneto, o arte de la magnética, 1641): según nuestro olvidado héroe, un girasol podría afectar el funcionamiento de un reloj, debido a la sensibilidad que estas flores tienen para seguir la atracción "magnética" del sol. Descartes escribió después: "Tuve suficiente tiempo libre para hacer el experimento, pero no funcionó."

 monte vesubio

 

 Pero probablemente su trabajo más interesante haya sido el Exstaticum (Viaje Extático), una suerte de ficción publicada en 1656. En esa época Kircher estaba ávido de entablar discusiones respecto a los últimos descubrimientos astronómicos posibilitados por la reciente invención del telescopio; sin embargo, también conocía la suerte que pensadores valientes como Copérnico habían corrido.

Pero aunque Kircher creyera secretamente en el modelo copernicano (en un momento en que afirmar que la Tierra no era el centro del universo era herejía), un sistema planetario que orbitara alrededor de un sol central tenía mucho mayor sentido para sus creencias místicas. En su Exstaticum, Kircher narra el sueño cósmico que emprende de la mano del ángel Cosmiel (una suerte de Virgilio para el viaje iniciático), quien le explica que "toda la masa de este globo solar está imbuida de cierta energía universal seminal", la cual "toca todas las cosas con su difusión radiante."

Siglos antes de la ciencia ficción, podríamos considerar el trabajo de Kircher antecedente de una larga y notable lista de artistas, como Sor Juana Inés de la Cruz y el viaje místico de su Primero sueño, de Jules Verne y su Viaje al centro de la Tierra, además de Marcel Duchamp y Giorgio De Chirico.

Muchos siglos después Kircher volvería a hacer un cameo en la historia de la literatura universal. En el cuento de Edgar Allan Poe, "A Descent into the Maelström" el narrador se sumerge en un vórtice de los mares nórdicos. Es justo en ese momento de terror en que recuerda que "Kircher y otros imaginan que en el centro del canal del Maelström existe un abismo que penetra el globo y sale en un sitio muy remoto. Esta opinión... era una para la que, mientras lo observaba, mi imaginación se sentía más inclinada."

Aunque sus numerosas obras no hayan resistido la prueba del tiempo, la existencia de mentes ávidas y geniales sigue siendo un ejemplo para que no dejemos que pequeños detalles como la lógica o lo real nos alejen de la búsqueda de soluciones místicas y fascinantes para los misterios del universo.

[Writers No One Reads]