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Red de sacerdotes homosexuales en el Vaticano, supuesta causa de la renuncia papal

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/22/2013

El periódico italiano La Repubblica ha publicado información sobre las causas detrás de la renuncia de Benedicto XVI, provocada al parecer por un red de sacerdotes homosexuales en el Vaticano que fue chantajeada por terceros.

Un reportaje potencialmente explosivo vincula la renuncia del Papa al descubrimiento de una red de prelados homosexuales en el Vaticano, los cuales, según los medios, estaban siendo chantajeados por externos.

El vocero del papa se abstuvo de confirmar o negar el reporte, proveniente del periódico italiano La Repubblica. La publicación afirma que el Papa tomó la decisión de su renuncia el 17 de diciembre, día en el que recibió un dossier compilado por 3 cardenales delegados a estudiar el asunto del “Vatileaks”.

En mayo pasado, el mayordomo del Papa Benedicto XVI, Paolo Gabriele, fue arrestado y acusado de haber robado y filtrado correspondencia papal que hace ver al Vaticano como un hervidero de intrigas y luchas internas.

Según La Repubblica, el dossier comprendía dos volúmenes de casi 300 páginas que habían sido consignadas a la caja fuerte en los apartamentos papales y serían entregados al papa sucesor luego de su elección. El periódico declaró que los cardenales describieron en el documento varios sucesos, incluyendo la existencia de una red homosexual en el Vaticano.

La fuente citada por La Repubblica reportó que “algunos funcionarios del Vaticano habían sido objeto de una “influencia externa” de laicos con quienes tenían relaciones de “naturaleza mundana””. El periódico dijo que esta era una clara referencia de chantaje.

El periódico italiano aseguró que la fuente era alguien “muy cercano a quienes escribieron el dossier”, quien declaró: “El reporte gira alrededor del incumplimiento del sexto y séptimo mandato. El sexto prohibe el adulterio, pero en la doctrina católica se liga con la prohibición de la homosexualidad. El séptimo se impone contra el crimen”.

La Repubblica dijo que el reporte de los cardenales identificó una serie de puntos de encuentro de la supuesta red homosexual alrededor y dentro de Roma, incluyendo una villa fuera de la capital italiana, un sauna en un suburbio de Roma, un salón de belleza en el centro y una residencia universitaria.

El padre Federico Lombardi, vocero del Vaticano dijo: “Ni la comisión de los cardenales, ni yo haremos comentarios para confirmar o negar las cosas dichas sobre este asunto. Dejemos que cada quien asuma sus responsabilidades. No debemos hacer caso de las suposiciones que se hagan de este asunto.”

Agregó, en la cónclave para elegir al sucesor de Benedicto, que las interpretaciones de los reportes crean tensión “que es lo contrario de lo que el papa y la iglesia católica desean”.

Otro diario italiano, Corriere della Sera, hizo alusión a dicho dossier poco tiempo después de la renuncia del Papa, diciendo que sus contenidos eeran alarmantes.

La comisión de los tres hombres de investigación del asunto Vatileaks estaba encabezada por un cardenal español, Julián Herranz, asistido por el cardenal Salvatore De Giorgi, actual arzobispo de Palermo, y por el eslovaco Jozef Tomko, que alguna vez dirigió el departamento de misioneros del Vaticano

Entre la renuncia de Benedicto XVI y el primer papa en tomar esta misma acción, Celestino V, han transcurrido más de 7 siglos. Desde que Ratzinger anunció su retiro ha sido vinculado con intrigas dentro del Vaticano.

El reporte de La Repubblica fue el último de una serie de especulaciones acerca de la existencia una red homosexual en el Vaticano. En 2007 un oficial fue suspendido del sacerdocio después de ser filmado mientras hacía proposiciones sexuales a un joven en una operación encubierta organizada por un programa de televisión italiano.

En 2010 un diario semanal utilizó cámaras escondidas para grabar sacerdotes yendo a clubs y bares gays y teniendo sexo.

[The Guardian]

La clave del bienestar en la vida: las relaciones íntimas (según el estudio más extenso hasta la fecha)

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/22/2013

Más que una infancia feliz, una infancia en la que se formaron lazos emocionales íntimos parece ser el más claro predictor de una larga y disfrutable vida.

En 1938 se inició en Harvard el estudio más completo sobre el bienestar y el desarrollo de hombres adultos. En 1966, George Vaillant, en ese entonces de 32 años tomó las riendas de lo que se conoce como el Grant Study. Básicamente: dar seguimiento a la vida de 268 hombres que estudiaron en Harvard y determinar que factores predicen el bienestar. Hace unos meses Vaillant publicó las conclusiones de décadas de entrevistas, investigación y viajes para visitar a los sujetos de estudio en el libro "Triumphs of Experience", donde sugiere que el común denominador del bienestar son las relaciones íntimas. Al parecer la esencia de nuestra existencia en este mundo es el ser-con, y la otredad es la llama de la vida que permite vivir más y mejor.

Cuando se formuló este experimento, los investigadores, según los prejuicios de la época, consideraban que los factores más importantes a seguirse tenían que ver con la fisonomía de un hombre: su estatura, su tipo de cuerpo "masculino" e incluso el tamaño de su pene. Pero el Grant Study no permite aseverar que el cuerpo (al menos no su tamaño) es destino (o felicidad). En cambio las características más decisivas tienen que ver con el aspecto cualtitativo de las relaciones formativas. De entrada, los hombres que venían de un entorno familiar cálido tuvieron una mayor ascendencia en el ejército, durante la Segunda Guerra Mundial, que aquellos que crecieron en hogares más fríos y con relaciones parentales menos amorosas.

El tipo de cuerpo resultó inútil para predecir cómo le iría a un hombre en la vida.  Tampoco su afiliación política o incluso su clase social, pero tener un alto coeficiente de cariño en la infancia fue un predictor muy alto de bienestar --curiosamente, en hombres, auqellos que mostraron tener un mejor vínculo emocional con su padre lograron vivir más tiempo y encontrar mayor bienestar, según el índice de Vaillant.

De los 31 hombres en el estudio que no lograron desarrollar vínculos íntimos, sólo cuatro siguen vivos. Mientras que de aquellos que sí lograron formar relaciones íntimas, más de una terecera parte siguen vivos. Pareja e hijos, ese parece ser el éxlir de la longevidad dentro de nuestra sociedad.

Vaillant considera que las personas pueden sortear experiencias negativas en la infancia siempre y cuando tengan una influencia íntima positiva, la cual, sugiere, opaca aquello que pudo haber salido mal tempranamente. Así que más que hablar de idilios infantiles, lo importante es establecer una relación íntima que guíe el desarrollo, más allá del cariz de las vicisitudes. Otro de los factores que descubrió se correlacionan son el orden, la disciplina y la capacidad afectiva.

Aunque para algunos este estudio podría parecer como una condena psicológica (un poco freudiana), Vaillant notó que algunas personas lograron cambiar ya en la madurez, incluso a los 80 y 90 años y aprender nuevos trucos: básicamente abriendo su corazón a la expresividad y a la vinculación emocional. Algunos hombres lograron "florecer" entre los 60 y 70 años, abriendo una brecha de esperanza en el viejo saco de los huesos.

Según escribe  David Brooks para el NY Times: "Los hombres del estudio frecuentemente se volvieron más conscientes de sus emociones al envejecer, más aptos a reconocer y expresar emociones. Parte de esta explicación es biológica. Las personas, especialmente los hombres, se vuelven más alerta de sus emociones al envejecer[...] Parte de esto es probablemente histórico. En los últimos 50 años, la cultura americana ha descubierto el poder de las relaciones. La masculinidad ha cambiado, al menos un poco".

La visión de Brooks sugiere que existe una pequeña revolución emocional --incluso habla de un efecto Grant similar al efecto Flynn (que describe un progresivo aumento en los puntajes de I.Q.) pero en cuestiones de incremento de "inteligencia emocional masiva", o "el corazón se vuelve más inteligente", con la edad y con la evolución cultural. Esto es discutible, algunas personas podrán considerar que en realidad los hombres adultos se vuelven más duros --son los ancianos y los niños los que tienden a la ternura. Pero quizás sí estemos atravesando un periodo de reconocimiento del valor emocional, una preponderancia sobre lo racional y material que anticipa un cambio de paradigma  --algo quizás relacionado a un gradual giro de una sociedad de dominio masculino a una mayor igualdad y a una mayor admisión de las cualidades relacionadas históricamente con lo femenino. Sabemos científicamente que el contacto humano (físico y psicológico) tiene efectos positivos en la salud (y entre más íntimo más poderosos). Sabemos que la forma principal en la que se encuentra este contacto humano, esta intimidad, es a través de la apertura emocional, fundamentalmente del desarrollo de capacidades empáticas. Sería interesante realizar pruebas psicométricas y electroencefalográficas a los hombres del estudio para determinar su facilidad de formar lazos de empatía -- esto y su correlación con un índice de felicidad. De cualquier forma queda, para aquel que quiere emular a los viejos felices del estudio de Grant, la tarea de aguzar su sensibilidad y  recorrer el camino de la desnudez emocional con ahínco, de esta forma quizás pudiendo subvertir la predeterminación de los primeras experiencias.