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¿El Vaticano se desmorona? Benedicto XVI renuncia a ser papa

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/11/2013

El inesperado anuncio de renuncia de Benedicto XVI al papado, supuestamente por motivo de salud, ha despertado las dudas de si no se trata en realidad de un asunto político, sobre todo en vista de la relación de Joseph Ratzinger, desde sus días como gran inquisidor, con los escándalos de abuso sexual contra niños por parte de sacerdotes católicos.

Vincenzo Pinto/AFP

Este lunes el papa Benedicto XVI sorprendió al mundo con el anuncio de su renuncia, la primera en 600 años de historia del pontificado de Roma (la última había sido en 1415, por parte de Gregorio XII, quien casualmente estuvo involucrado en la condena de cismático lanzada contra los antipapas Benedicto XIII y Alejandro V). De acuerdo la decisión tomada, Joseph Ratzinger permanecerá al frente de la jerarquía católica solo hasta el último día de febrero, luego de 8 años de haber detentando la posición.

Según la versión oficial, Benedicto XVI deja el papado por razones de salud: a sus casi 86 años, no parece fácil sobrellevar el ritmo de vida que exige su labor, política sobre todo aunque se disimule bajo los velos de la religión.

Sin embargo, en vista de la situación por la que atraviesa la Iglesia católica desde hace algunos años y, dentro de esta, sus cúpulas —los escándalos de sacerdotes pederastas que se presentan y se multiplican en todo el mundo y que, como en el caso de Marcial Maciel, se extienden incluso (o sobre todo) en los círculos más influyentes y selectos del poder jerárquico; la poca transparencia en sus finanzas, la pérdida de fieles y otros problemas no menos preocupantes— ha despertado preguntas sobre los verdaderos motivos detrás de la dimisión, si, quizá, se trate en realidad de una retirada de causas y consecuencias políticas más o menos bien pensadas.

Recordemos que antes de ser papa, Joseph Ratzinger era el encargado de la Congregación para la Doctrina de la Fe, nombre pomposo que actualmente se da al Santo Oficio, la Inquisición de tan deshonrosa historia, justo en la época en que se hizo pública la licenciosa y deplorable vida sexual del fundador de los Legionarios de Cristo y el Regnum Christi, Marcial Maciel, bendecido tanto él como sus congregaciones por el mismísimo Juan Pablo II. Cuando los casos de abuso sexual contra niños fueron dados a conocer por periodistas, activistas y otras organizaciones, Ratzinger, en su calidad de gran inquisidor, era uno de los pocos dentro de la Iglesia católica que contaba con la mayor información posible al respecto. “¡Cuánta suciedad hay en la Iglesia!”, dijo, en 2005, poco antes de que fuera electo como sucesor de Juan Pablo II.

¿Qué cambió desde entonces para que Benedicto XVI optara por la renuncia? Es posible, en efecto, que por su bienestar personal haya previsto desde hace algunos meses este escenario, pero siempre cabe la posibilidad de algún detonante, un acontecimiento inesperado que suscitara o aun precipitara la decisión y el anuncio. Teniendo en cuenta que los hechos de pederastia se dan entre los prelados más encumbrados del catolicismo y también entre personas de notable influencia ligadas con la Iglesia —empresarios, políticos, etc.—, pareciera que Ratzinger se está haciendo a un lado, reconociendo por fin la dimensión inhumana de esa “suciedad” al interior de la Iglesia.

Recientemente, por cierto, un mayordomo personal de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, fue encarcelado por filtrar documentos oficiales de la Santa Sede, los cuales ofrecían evidencia de sobornos, contratos millonarios y otras expresiones de corrupción financiera que, según se ve, es cosa de todos los días en el Vaticano, en algunos casos sin conocimiento del propio Papa, quien, como el rey de La carta robada de Poe-Lacan, supuestamente estuvo ciego a lo que pasaba frente a sus ojos. Al parecer este podría ser otro motivo de la apresurada renuncia de Ratzinger.

Según Federico Lombardi, vocero del Estado Vaticano, el sucesor de Benedicto XVI podría quedar elegido para Pascua, esto es, cerca del 21 de marzo.

Con información de NYT y TIME

También en Internet:

The Great Catholic Cover-Up, de Christopher Hitchens en Slate

La increíble vida de Marcial Maciel, de Juan G. Bedoya en El País

Diálogo entre la razón y la fe, debate entre el teórico social Jürgen Habermas y Joseph Ratzinger

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En Alemania, Amazon utiliza guardias neonazis para controlar a sus trabajadores inmigrantes

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/11/2013

Amazon, la mayor empresa de comercio en línea, está acusa de mantener la seguridad y el control entre sus trabajadores inmigrantes en Alemania a través de guardias neonazis pertenecientes a la firma HESS Security.

La situación laboral en el mundo es siempre crítica, sobre todo en las condiciones contemporáneas que tienden a escamotear derechos y obtener de ahí un reducción de costos de producción y, por lo tanto, un margen más amplio de ganancia. Este es, en términos generales, el fundamento de la explotación laboral, que se manifiesta lo mismo en China que en Malasia o en los campos de cosecha de Estados Unidos.

Y, contrario a lo que se pueda creer, no hay país por supuestamente “avanzado” que esté, que se encuentre exento de esto.

En Alemania, por ejemplo, Amazon se encuentra en medio de un escándalo laboral luego de que el canal de televisión ARD difundiera un documental en el que muestra cómo más de 5 mil empleados temporales, todos ellos inmigrantes que trabajan en los centros de empaque y distribución de la filial local de la compañía, están custodiados y controlados por personal de seguridad ligado con la ideología y prácticas neonazis, entre estas, el uso de uniformes negros y de corte de cabello y botas tipo militar. Y por si esto no bastara, Amazon contrató a estas personas —adscritas a la empresa HESS Security, nombre que inevitable e inmediatamente hace pensar en Rudolf Hess, uno de los hombres de mayor confianza de Adolf Hitler— para cuidar a los inmigrantes también en los hoteles donde estos pernoctan.

De acuerdo con testimonios recogidos por los realizadores del documental, los hombres de HESS se caracterizan por su hostigamiento hacia los trabajadores, cateando sus dormitorios y las áreas comunes del lugar donde residen, diciéndoles que ellos son ahí la policía e incluso echándolos del hostal cuando incurren en un comportamiento que no les parece adecuado.

En el video presentado, varios de estos guardias portan ropa de la marca Thor Steinar, de origen berlinés y francamente identificada con posturas políticas de extrema derecha, tanto que la liga de fútbol local, la Bundesliga, y el parlamento alemán prohibieron su uso por su relación con el ámbito neonazi. Paradójicamente, Amazon también dejó de vender productos de Thor Steinar por estas mismas razones desde 2009.

En un comunicado oficial, Amazon se defendió diciendo que la contratación de los servicios de HESS no fue hecha directamente por la empresa, pero aun así se ha iniciado ya una investigación al respecto.

[Independent]