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La NASA descubre el primer pulsar de la Vía Láctea, a mil años luz de la Tierra

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/22/2013

La NASA ha fotografiado a Vela, un objeto viaja a una distancia de mil años luz de la Tierra.

El observatorio Chandra de la NASA ha capturado esta increíble imagen de un objeto que se encuentra a mil años luz lejos de la Tierra. Se ve como un una increíble nave Klingon (una mítica raza de la saga de Star Trek) viajando a una velocidad de 10 Warp. O como un majestuoso Cylon de Basestar  (nave de Battlestar Galactica, grandes evocaciones geek) de 20 km de largo que vuela a través del cosmos.

El nombre del objeto capturado es Vela y es un pulsar que lanza un chorro de partículas cargadas que corren a lo largo del eje de rotación del astro a una velocidad 70% cercana a la velocidad de la luz. Según la NASA, es el primero de este tipo encontrado en nuestra galaxia, la Vía Láctea.

Chandra capturó 8 imágenes del pulsar Vela entre junio y septiembre de 2010, lo que sugiere que estaba en movimiento de precesión mientras giraba. Precesión es movimiento lento del eje de un cuerpo que gira alrededor de otro eje debido a un esfuerzo de torsión (como influencia gravitacional) actuando para cambiar la dirección del primer eje. Es decir, se tambalea. La Tierra también se mueve de esta manera, lo que significa que, en unos cuantos miles de años, Polaris ya no será la estrella del Norte. Pero mientras que el periodo de precesión de la Tierra es de 26 mil años, el de Vela de aproximadamente de 120 días. Es una medida tan grande que nosotros, los limitados humanos no podemos siquiera dimensionar.

Vela se formó de los restos de una supernova que explotó hace más de 10 mil años. Arriba en la imagen puedes ver en dónde se encuentra el pulsar.

[Gizmodo]

¿Qué tan sano o dañino es comer tu propio excremento?

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/22/2013

Científicos responden al enigma de si de verdad comer tus propios desechos puede afectar tu salud o, por el contrario, fortalecerla.

Parte esencial del cuerpo humano son sus desechos, ese complemento que en cierto modo demuestra nuestra humanidad y que, como su nombre lo indica, salen de nuestro cuerpo porque nuestro cuerpo ya no los necesita. O al menos ese es el concepto natural.

Hace unos días el sitio Gawker publicó un singular y quizá escatológico artículo en el que su autor, Hamilton Nolan, expone diversas opiniones científicas que exploran la posibilidad de que el ser humana vuelva a ingerir sus propias heces.

Daniel Pomp, profesor en UNC School of Global Public Health, asegura que comer heces no es del todo dañino si estas provienen de un individuo saludable, pues las bacterias que ahí se encuentran son las mismas que viven en el sistema digestivo de quien las produce, incluso refiere una investigación publicada hace poco en el New England Journal of Medicine en la que se descubrió que trasplantar heces de un individuo a los intestinos de otro, cura con mayor efectividad ciertas infecciones bacterianas que los antibióticos regulares.

Parul Agarwal, profesor asistente de gastroenterología y hepatología en la Universidad de Wisconsin, comparte un punto de vista similar sobre el asunto: consumir los desechos corporales es “perfectamente sano”, dice, porque la orina es estéril y porque la materia fecal, aunque no tiene esta misma característica, tiene la ventaja de que los organismos posiblemente tóxicos son los mismos que ya llevas contigo.

Lars Eckmann, de la Universidad de California en San Diego, abunda sobre el hecho, también reconoce que en teoría la coprofagia no es tóxica (siempre que las heces no estén contaminadas) y, lo más interesante, sostiene que hay una posibilidad ligera de que esta práctica incluso fortalezca la salud al ofrecer al cuerpo una segunda oportunidad de absorber los nutrientes que omitió en la primera digestión.

Como se ve, al menos estas tres respuestas son más o menos parecidas: comer tus propias heces no te enfermará solo si no estás enfermo; comer las heces de otra persona podría enfermarte, pero también curarte de un mal diarreico; también te da la oportunidad de reabsorber nutrientes. En suma, las probabilidades parecen más favorables que perjudiciales.

Pero, aun así, ¿lo harías?

[Gawker]