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Reprograma tu cerebro: descubren que una neurona ya diferenciada puede transformarse en otra

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/22/2013

Científicos de Harvard logran reprogramar neuronas en el cerebro, haciendo que estas se convierten en un tipo distinto de células nerviosas, abriendo un interesante campo en la reprogramación de la mente humana.

La neuroplasticidad, la capacidad que tiene el cerebro de transformar sus componentes, sigue sorprendiendo a los científicos. Muchos de nosotros crecimos con el prejuicio de que los procesos neuronales eran irreversibles, o que las neuronas eran irrecuperables, pero la neuroplasticidad y la neurogénesis muestran lo contrario.

Un nuevo descubrimento realizado por biólogos de la Universidad de Harvard ha alterado los supuestos de la neurobiología --demostrando que  es posible transformar un tipo de neurona ya diferenciada en otro tipo de neurona dentro del cerebro.

El descubrimiento encabezado por Paola Arlotta y Caroline Rouaux "nos dice que tal vez el cerebro no es tan inmutable como siempre habíamos creído, ya que por lo menos durante una ventana temprana de tiempo se puede reprogramar una clase neuronal  en otra", dijo Arlotta.

Anteriormente Doug Melton, también de la Universidad de Harvard, había descubierto el principio de  la reprogramación de células diferenciadas dentro del cuerpo, luego de que el Harvard Stem Cell Institute logrará reprogramar células exócrinas del páncreas directamente en células beta productoras de insulina.

Ahora Arolotta y Rouaux han probado que las neuronas también pueden "cambiar su mente".  En el experimento se atacó neuronas de proyección callosas, que conectan los dos hemisferios del cerebro, y se logró convertirlas en neuronas similares a las corticoespinales motrices, una de los dos tipos de nueronas destruidas  por la Esclerosis Lateral Amiotrófica, o Enfermedad de Lou Gehrig. Para lograr esta reprogramación de identidad neuronal, los investigadores usaron un factor de transcripción llamado Fezf2, el cual se sabe juega un papel importante en el desarrollo de neuronas corticoespinales en un embrión.

La reprogramación fue lograda dentro del cerebro vivo de un ratón, y no en células aisladas en el laboratorio. Los retos ahora son ver si el experimento es replicable en ratones más viejos y luego en personas. Si se logra reproducir, las implicaciones son enormes, para empezar en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas. Estas enfermedades afectan generalmente sólo un tipo de población neuronal, dejando a las otras indemnes: uno podría convertir las neuronas ilesas en aquellas que la enfermedad mata, algo que sería suficiente para mantener el funcionamiento básico.

Este trabajo no sólo tiene implicaciones para la cura de enfermedades sino revela una nueva dimensión de enorme potencial en el aumento y perfeccionamiento de las capacidades mentales de una persona, especialmente orientada al desarrollo de tareas específicas. Aunque habría que modular para no caer en un desequilibro, es emocionante pensar en lo que podría suceder si por ejemplo aumentaramos en cierto momento la cantidad de neuronas espejo en un cerebro, desarrollando estados de hiperempatía, por citar solamente un ejemplo. De la mano de la reprogramación celular, la transformación neuronal es el heraldo de una era en la que el hombre dejará de tener una identidad fija y se convertirá en un proceso de información mutante, que podrá quizás convertirse en cualquier cosa.

[Science Daily]

 

Este es el "lado oscuro" del cerebro donde se original el mal

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/22/2013

Gerhard Roth, conocido neurocientífico alemán, asegura haber encontrado el punto exacto del cerebro donde se origina el mal, una zona oscura que comparten asesinos, violadores y ladrones.

El mal es un misterio, una circunstancia que puede intentar explicarse desde distintas perspectivas y, aun así, no terminar de entender su origen y su razón de ser, el hecho incontrovertible de que existe a pesar de que, se supone, lo deseable es que no existiera.

En este sentido, la neurociencia moderna, empeñada en exponer la naturaleza humana ab ovo, desde el punto mismo donde todo surge, el cerebro, se ha manifestado en algunas ocasiones al respecto, la más reciente, ahora que el investigador alemán Gerhard Roth asegura haber localizado el punto exacto de dicho órgano donde nace el mal.

Roth ha estudiado por varios años el cerebro de criminales sentenciados, especialmente asesinos, violadores y ladrones, en busca de similitudes que explicaran o descartaran una relación entre estas conductas y alguna constante fisiológica.

Según sus conclusiones ―todavía provisionales, como todo en la ciencia― esta manifestación del mal podría originarse en un “mancha” que se ubica en el lóbulo central y que, asegura el científico, comparten los cerebros de estas personas.

Para descubrir esto, Roth y su equipo analizaron las ondas cerebrales de convictos mientras estos veían videos breves que mostraban escenas de violencia explícita, constatando la respuesta más o menos previsible de que las áreas donde se registran emociones como la compasión o la pena, simplemente no mostraron ninguna actividad.

Lo sorprendente, sin embargo, fue que al tomar radiografías del cerebro de los criminales, en casi todos ellos puede observarse una masa oscura en la región central, la cual sugiere, según Roth, que existe una predisposición genética a la violencia, aunque igualmente influyen factores de neuroquímica (en particular relacionados con la segregación de serotonina). En cualquier caso, dice el investigador, “esta es definitivamente la región del cerebro donde el mal se forma y donde este se esconde”.

“Por supuesto no es automático”, continúa Roth, “el cerebro puede compensar la tendencia a la violencia y no es claro cómo funciona esto, pero cuando veo a jóvenes y veo trastornos de desarrollo en la parte frontal baja del cerebro, puede decir con un 66% de probabilidad que ahí hay un criminal en formación”.

Asimismo, por sus investigaciones el científico asegura que “no hay dos criminales iguales” y, por el contrario, la maldad encuentra al menos tres caminos claramente distintos entre sí.

El primero de ellos, el del criminal “psicológicamente sano” que crece en un ambiente donde golpear, robar y asesinar son conductas aceptadas; el segundo, el criminal mentalmente perturbado que ve al mundo como una amenaza y, ante un pretexto más o menos circunstancial, da rienda suelta a su furia; finalmente, los psicópatas como Hitler y Stalin, en quienes la maldad no es congénita, sino resultado del entorno donde crecieron y se desarrollaron.

Sin duda conclusiones polémicas que, a pesar de la legitimidad que habitualmente se le otorga a la ciencia, no parece sencillo aceptar como respuesta al problema del mal.

También en Pijama Surf: Neurocientíficos determinan que el mal no existe, pero ¿están en lo ‘correcto’?

[Daily Mail]