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¿Por qué los jóvenes mexicanos no nos movilizamos contra la reforma laboral?

Las redes sociales evidencian que existe en México un sector de jóvenes politizados. Sin embargo, no hemos imaginado las vías para incidir en la toma de decisiones de nuestro país.

Por: Ana Paula de la Torre - 13/01/2013 a las 22:01:40

El movimiento “Yo soy 132” de las elecciones pasadas evidenció a un sector que se creía dormido en el país: el “ala” juvenil de la nación, la cual parecía aletargada, desinformada, distraída. Sin embargo, el flujo de reacciones que dio origen al movimiento se esparció rápidamente, lo suficiente para que la élite comprendiera que tenía que protegerse de un fenómeno que hasta entonces no sabían que existía ­-por lo menos en las dimensiones en que apareció-. Jóvenes politizados “armados” de internet.

La reacción crítica ante grandes medios de comunicación, y la incredulidad de la supuesta renovación del PRI, fueron las principales causas de expansión del movimiento. Sin embargo, lo interesante, es que no se trataba de “críticas aprendidas”, los jóvenes demostraban estar  informados, además de tener capacidad de comunicación gracias a la expansión de uso y dominio de la Red.

Pero, ¿Qué sucede con temas relevantes de agenda en este caso reformas específicas que afectan directamente a los jóvenes, como la reforma laboral? No se requiere de un análisis profundo para comprender que dicha reforma facilita la contratación, y por lo tanto genera más oportunidades de empleo, pero también facilita el despido, lo cual atenta contra la estabilidad laboral, aumentando la vulnerabilidad de los empleados –con las repercusiones psicosociales que esto implica-.

Existieron intentos por parte de sectores relativamente organizados, entre ellos el ya mencionado movimiento “Yo soy 132”, para promover debates alrededor de la reforma. Sin embargo, la ley fue publicada a finales del años pasado.

¿Qué herramientas, además de las marchas, existen para incidir realmente en la agenda pública? No hemos logrado imaginar, y me incluyo, mecanismos efectivos de influencia. Esperar reformas estructurales que doten de herramientas de empoderamiento a la ciudadanía mexicana, para decidir qué leyes se aprueban en nuestro país, es un mecanismo lento. Inicialmente tendremos qué imaginar cómo incidir, desde el sector civil, en la toma de decisiones -de lo contrario seguirá sucediendo lo que ocurrió con la reforma política, en la cual se intentó dotarnos herramientas de participación que finalmente resultaron acotadas-.

Es un ejercicio que nos corresponde a todos. Si bien las marchas y la crítica en redes sociales son  medios de presión, hace falta imaginar cómo formular mecanismos para influir directamente en asuntos que nos conciernen. Internet es un terreno con enorme potencial, y la imaginación aunada a la existencia de jóvenes politizados – algo ya demostrado en las elecciones pasadas-, son dos insumos que hace falta aterrizar en procesos de incidencia. La estrategia está en el aire, nos corresponde a todos reflexionar cómo podríamos construir este cause de injerencia.

El reciente “Pacto por México”, acuerdo realizado por las élites partidistas del país para promover legislaciones puntuales durante el sexenio, no incluyó a la ciudadanía en su elaboración. Se trata de una agenda en la que valdría la pena identificar nuestras inquietudes, y el cómo podríamos materializarlas -por ejemplo identificando y localizando hasta el cansancio a nuestro legislador-.

Si bien la crítica encausada vía las redes sociales y las manifestaciones públicas, puede traducirse en instrumento de presión pública, es necesario que incidamos de manera tangible en la agenda legislativa: recordemos que más allá de quién sea el presidente, es ahí donde se deciden las leyes que afectan directamente nuestra vida.

Twitter del autor: @AnaPauladelaTD


Comentarios

  1. omar dice:

    por pendejos jajaja

  2. luis dice:

    muy buena observacion del valemadrismo mexicano que todos los días se vive sin percaarse de ue existe. Claramente es un gran problema que como sociedad tenemos sin embargo no creo que exista una respuesta clara ante la pregunta. El porque no actumaos, o mejor dicho ¿porque nuestras manifestaciones no han rendido los frutos que quisieramos tener?, porque le estamos pidiendo peras al olmo, somos concientes de que la gran mayoria estamos acostumbrados a vivir en la mediocricidad y si a mi me va bien porque preocuparme por los demás, es una gran parte de la ideología “del mexicano” es por esto que pequeños grupos “ilustres” dentro del pueblo han tomado las riendas de los movimientos que han sucedido en el siglo XXI pero no se han dado cuenta del enorme rebaño al que se enfrentan ni de toda la mierda que este ha hecho.
    Con esto no digo que todo este perdido, tal vez si tal vez no, eso depende de cada uno empezar a cambiar nuestras obligaciones como ciudadanos comenzaar una revolución, una revolución de nuestros actos y conciencia no de todos tal vez pero si de aquellos que desean tomar las riendas de esta nación.



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