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Dada la importancia que Internet tiene en la vida cotidiana de los alemanes, una corte federal del país obligó a una compañía a compensar a sus usuarios por la interrupción del servicio, determinando de paso el acceso a la Red como un derecho civil.

Internet puede equipararse a la imprenta en vista del impacto cultural decisivo que ha tenido a partir de su invención, un recurso que ha contribuido a la diseminación del conocimiento y la información como quizá ninguno otro en la historia de la humanidad.

Esta trascendencia ha animado movimientos que, grosso modo, luchan por mantener la libertad de la Red tanto como sea posible, sea en lo referente al flujo de contenidos o al acceso que cualquier persona pueda tener.

Y si bien estas iniciativas son, sobre todo, ciudadanas, en Alemania el gobierno, a través de una corte judicial, para simpatizar con ese valor instructivo de Internet al determinar que la conexión es crucial en la vida cotidiana de sus ciudadanos y, por lo tanto, se trata de un derecho civil cuya interrupción debe ser compensada por parte de las compañías que proveen el servicio.

La resolución fue emitida por una corte federal del país a partir de un conflicto ocurrido entre diciembre de 2008 y febrero de 2009, cuando una compañía local incumplió la susodicha prestación de servicio a dispositivos móviles que, en Alemania, son ya objetos casi imprescindibles y hasta vitales.

La entidad judicial obligó a la firma a compensar a sus usuarios con 50 euros por cada día transcurrido durante la falla.

[ComputerWorldUK]

Silent Circle es una app potencialmente polémica que encripta la información compartida entre dos dispositivos de tal manera que nadie más que los interesados puede conocerla, una función que será especialmente útil para periodistas, activistas sociales, diplomáticos y otros.

Internet es, pese a todas sus bondades, el sueño largamente acariciado de gobiernos y empresas ansiosas por tener una vasta, interminable base de datos personales, información sobre individuos concretos que lo mismo habla de sus hábitos que de sus relaciones personales, de los productos que compra y los regalos que hace e incluso, gracias a las redes sociales, de detalles como los alimentos que consume y las horas en que se encuentra en el sanitario.

Y si bien, en buena medida, parte de esta difusión de información personal se decide por las acciones mismas del usuario, en otro sentido hay características inherentes a la Red misma y a los dispositivos que utilizamos para navegar que hacen posible el espionaje secreto de la información intercambiada entre uno y otro aparato por parte agencias gubernamentales y prácticamente cualquiera con la tecnología adecuada.

En este sentido, la aplicación Silent Circle se presenta como la única capaz encriptar tu información lo suficiente como para esta se conserve secreta a pesar de todo, conocida únicamente por los interesados que comparten un canal de comunicación —sea a través de un smatphone o una tablet.

Como salida de una película de James Bond, Silent Circle incluso puede destruir la información intercambiada entre ambos dispositivos después de un periodo determinado.

La app está pensada sobre todo para periodistas, activistas sociales, diplomáticos y compañías poco interesadas en que su información sea pública.

Con un costo de 20 dólares mensuales, Silent Circle no escapa, sin embargo, al escrutinio del FBI, que al parecer está buscando la manera de burlar la encriptación y las políticas de uso so pretexto de que la app podría ser utilizada con fines criminales.

[Disinfo]