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¿Amor por el abismo y sensualidad autodestructiva? Autorretratos de Ahn Jun (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 01/18/2013

Un elemento importante de la experiencia estética es, desde Aristóteles, el shock al que conduce la obra de arte, ese impacto que sacude al espectador, que atenta contra la estabilidad de lo que cree y lo que piensa, que de algún modo lo lleva, así sea por instante, más allá de sus propias limitaciones.

En este sentido, la obra fotográfica de la coreana Ahn Jun confunde, desde el primer vistazo, por la delicada composición visual de los elementos, y no en un sentido metafórico, pues se trata de verdaderos retratos del riesgo y la amenaza, escenas que hacen imposible no pensar en el suicidio --en este caso con una cierto guiño erótico, reverso del thanatos--, la autodestrucción, esa aparente asequibilidad del fin de todas las cosas a la que se alude en el célebre monólogo de Hamlet:

¿quién soportaría los azotes

y escarnios de los tiempos, el daño del tirano,

el desprecio del fatuo, las angustias

del amor despechado, las largas de la Ley,

la insolencia de aquel que posee el poder

y las pullas que el mérito paciente

recibe del indigno, cuando él mismo podría

dirimir ese pleito con un simple punzón?

Asimismo, el hecho de que estas imágenes tengan de fondo un escenario esencialmente metropolitano, recuerda la soledad propia de las grandes urbes, la condena de la modernidad que a todos reduce al anonimato de la multitud.

Un trabajo que, paradójicamente, está dominado por la elocuencia del silencio.

También en Pijama Surf: El suicidio más bello (FOTO).

[My Modern Met]

¿Víctimas o criminales? Las mujeres de la guerra contra el narco en México (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 01/18/2013

Una de las razones por las cuales la guerra es uno de los motivos predilectos de las disciplinas artísticas, ya desde tiempos remotos, es que esta hace emerger algunas de las características más esenciales de la naturaleza humana, rasgos que en “tiempos de paz”, si es que esto es posible, permanecen ocultos e ignorados. En estos casos la función del arte casi siempre ha sido rescatar ese cariz trascendente del momento crítico, dejar constancia de lo que, sea por mínimo o por ominoso, por aparentemente insignificante o terrible hasta la ignominia, queda en las márgenes de los grandes relatos históricos. Un poco en el sentido del famoso poema de Bertolt Brecht, Preguntas de un hombre que lee: “El joven Alejandro conquistó la India. ¿Él solo?”

En México, en años recientes ha ocurrido lo que no pocos analistas, activistas y otros voceros de la opinión pública denominan una “guerra”, en vista de que el conflicto armado nacido a la sombra del tráfico de drogas ilegales parece tener todos sus requisitos: decesos, un flujo incesante de armas de fuego, desplazados, refugiados, movilización del ejército nacional, etc.

Partiendo de esto, la fotógrafa estadounidense Katie Orlinsky realizó, entre 2007 y 2011, un estudio de las mujeres encarceladas como consecuencia de esta situación, en particular las que se encuentran en la prisión femenina de Ciudad Juárez, probablemente uno de los puntos más emblemáticos no solo de la circunstancia mexicana sino de las razones estructurales de las que esta localidad fronteriza es una expresión, un cruel reflejo.

Orlinsky, que vive en México desde 2006, ideó este proyecto al darse cuenta de que, contrario a lo que podría pensarse, esta es una guerra que ha convertido también a las mujeres en soldados y contrabandistas y cabecillas organizaciones criminales, elección de vida difícil de juzgar ―como se niega a hacerlo la propia fotógrafa― cuando se ponen en juego las condiciones del país, en donde la corrupción y la precariedad se combinan en una fuerza putrefacta que, en ciertas ocasiones, termina empujando al individuo a zonas cada vez más despiadadas de supervivencia.

También en Pijama Surf: Artista mexicano convierte las armas incautadas al narco en instrumentos musicales (FOTOS).

[The Atlantic]