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¿Amor por el abismo y sensualidad autodestructiva? Autorretratos de Ahn Jun (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 01/18/2013

Un elemento importante de la experiencia estética es, desde Aristóteles, el shock al que conduce la obra de arte, ese impacto que sacude al espectador, que atenta contra la estabilidad de lo que cree y lo que piensa, que de algún modo lo lleva, así sea por instante, más allá de sus propias limitaciones.

En este sentido, la obra fotográfica de la coreana Ahn Jun confunde, desde el primer vistazo, por la delicada composición visual de los elementos, y no en un sentido metafórico, pues se trata de verdaderos retratos del riesgo y la amenaza, escenas que hacen imposible no pensar en el suicidio --en este caso con una cierto guiño erótico, reverso del thanatos--, la autodestrucción, esa aparente asequibilidad del fin de todas las cosas a la que se alude en el célebre monólogo de Hamlet:

¿quién soportaría los azotes

y escarnios de los tiempos, el daño del tirano,

el desprecio del fatuo, las angustias

del amor despechado, las largas de la Ley,

la insolencia de aquel que posee el poder

y las pullas que el mérito paciente

recibe del indigno, cuando él mismo podría

dirimir ese pleito con un simple punzón?

Asimismo, el hecho de que estas imágenes tengan de fondo un escenario esencialmente metropolitano, recuerda la soledad propia de las grandes urbes, la condena de la modernidad que a todos reduce al anonimato de la multitud.

Un trabajo que, paradójicamente, está dominado por la elocuencia del silencio.

También en Pijama Surf: El suicidio más bello (FOTO).

[My Modern Met]

Plantas en la oficina: una lamentable historia de descuido, decadencia y muerte (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 01/18/2013

El lugar de trabajo continuamente se ve adicionado de elementos que hagan más llevadera esta actividad que, en cierto sentido, parece imposible de evadir: tarde o temprano cualquier persona, salvo singulares excepciones, se verá obligada a pasar un promedio de 8 horas de su día entre cuatro paredes que disimulan su asepsia y su normalidad con los más anodinos aditamentos: afiches, juguetes, instrumentos de relajación, fotografías familiares, libros, etcétera.

Sin embargo, quienes se encuentran al interior de una oficina pocas veces se caracterizan por tener pensamiento y voluntad para otra cosa que no sea o su trabajo o la evasión de su trabajo, dialéctica negativa (con perdón de Adorno) cuyos efectos tristemente terminan pagando, como bien ha documentado el fotógrafo Kirk Crippens, las plantas que daban vida al lugar.

La crónica elaborada por Crippens es, de algún modo, lametable, pues toca directamente seres vivos, organismos que nacieron y una vez muertos pasan a desaparecer para siempre de este mundo, todo por una falta de cuidado que, de realizarse, es más bien mínima y para nada extraordinaria.

Y tú, ¿tienes ahí a tu lado una planta que también está muriendo?

Imágenes vía Faith is Torment